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Archivos diarios: abril 27, 2012

NeXT fue el reto que se marcó Jobs tras su marcha de Apple, una estación de trabajo orientada al mundo académico. Y decidió hacer lo más difícil, inventar otro ordenador, con otra arquitectura y otro sistema operativo.

Su acabado fue espectacular, su software era de vanguardia. Pero llegó tarde y no pudo encontrar un hueco en el mercado, en eso tuvo también mucho que ver el hecho de que se apostó por el desarrollo del producto pero se dejó de lado el hecho de que el éxito de este tipo de productos no solo viene dado por el acabado y la calidad técnica sino por las aplicaciones que corren sobre él.

NeXT era una máquina de perder dinero, lo que provocó que Jobs tuviera que cerrar la división de hardware y dejar de lado una de sus creencias más firmes, la cual llevó a la práctica con éxito en el pasado y fue la base en que cimentó su futuro éxito en Apple. Esa filosofía se basa en una visión holística del hardware y el software, de manera que no se puede entender el uno sin el otro a la hora de diseñarlos. Al quedarse exclusivamente con la división de software, se rompió ese binomio.

Jobs tenía un gran producto y el sistema operativo NeXTSTEP le abrió de nuevo las puertas de Apple, cuando ésta buscaba renovar el suyo.

Años más tarde la tecnología de NeXTSTEP se incorporó al sistema operativo Mac OS X.

Tim Berners-Lee usó un NeXTcube y NeXTSTEP para desarrollar el primer navegador web y comentó que el software de NeXTSTEP le ayudó y simplificó enormemente ese trabajo.

Apple compró a NeXT, si bien más pareció lo contrario, ya que poco tiempo después Jobs cogió las riendas de la compañía, puso un consejo de administración de confianza y situó en puestos de responsabilidad a algunos de los empleados más destacados de NeXT, como por ejemplo a Jon Rubinstein como responsable del área de hardware y a Avie Tevanian como responsable del área de software.

En la etapa de NeXT, Jobs aprendió a dirigir una compañía, aprendió a enfrentarse por sí solo a crisis, aprendió del fracaso, cualidades que resultaron esenciales en los éxitos conseguidos en su segunda etapa en Apple.

Por cierto, ¿alguien puede imaginar lo que sintió Jobs la mañana en que casi doce años después volvió a Apple?.

Cuando la documentación pasa de ser un medio o una herramienta a ser considerado un fin es un síntoma de que algo no marcha bien en la definición de los procesos de desarrollo.

¿Cuándo se considera un fin? Cuando las normas y procedimientos exigen de los documentos una formalidad y unos contenidos que superan las necesidades que se tienen en el proyecto y en consecuencia se produce un sobrecoste y un esfuerzo innecesario que se incrementa conforme hay que ir realizando actividades de mantenimiento de dicha documentación.

No debemos olvidar que muchos documentos por mucho formalismo y por mucho contenido que se les quiera dar son prácticamente de usar y tirar, es decir, sirven para un momento concreto del desarrollo y después terminan estando desfasados y su utilidad es prácticamente nula. Y esto en el mejor de los casos porque después hay documentos que nadie lee.

Por este motivo dos variables que se deben tener en cuenta a la hora de definir la carga documental de un proyecto o las políticas de desarrollo de software de una organización son el período de validez o vigencia del documento y su valor como herramienta de apoyo al proceso de desarrollo.