Steve Jobs VII

Otras de las decisiones importantes que tuvo que tomar Jobs tras su vuelta fue la de intentar convencer a Microsoft para que continuase produciendo Microsoft Office para la plataforma Apple.

La cuota de mercado de los productos de Apple era poco significativa en relación a la de los PCs y no terminaba de ser suficientemente rentable seguir pensando en esa plataforma.

Se puede tener un gran hardware y un gran sistema operativo pero los usuarios realizan sus trabajos y tareas a través de aplicaciones y Apple no podía permitirse que la suite ofimática más importante (y más en 1997) quedase descontinuada en sus productos.

Jobs consiguió convencer a Gates, con el que tuvo conversaciones para cerrar el acuerdo hasta horas antes de presentar el mismo en el MacWorld de Boston en 1997.

Finalmente se llegó al acuerdo de que Microsoft seguiría desarrollando software para Apple y además se comprometía a invertir 150 millones de dolares en la compañía (en términos económicos para los números que manejan este tipo de empresas se trataba de una inversión simbólica, pero que venía a decir a los usuarios y al mercado que Microsoft se comprometía con Apple y que este acuerdo miraba más allá del corto plazo).

Bill Gates tuvo la oportunidad de hacerle un daño a Apple del que desconozco si se podría haber recuperado (con Jobs todo es posible), sin embargo no lo hizo. Es cierto que el acuerdo también fue ventajoso para Microsoft pero perfectamente podría haber prescindido de él.

Ahora bien, tengo serias dudas de que Jobs hubiera ayudado a Microsoft si las circunstancias hubieran sido al revés.

El mérito de Jobs fue tragarse su orgullo y entender que en esos momentos las necesidades de Apple estaban por encima de las suyas (no siempre un empresario o cualquiera de nosotros en nuestro trabajo terminamos por dejar que lo más conveniente venza a nuestro orgullo). Es cierto que tanto en el pasado como en el futuro, puso Jobs su orgullo por delante, pero las condiciones eran distintas, tenía en la mayoría de los casos margen de maniobra para elegir otras alternativas.

La relación entre Jobs y Gates tuvo sus altibajos, tenían una personalidad muy diferente y muy distinta forma de concebir los productos.

Jobs defendía la unión entre hardware y software como estrategia para el desarrollo de productos de máxima calidad, Gates desarrollaba software para diferentes plataformas. Jobs defendía la calidad absoluta en los productos que sacaba al mercado, Gates defendía la practicidad.

A esto hay que sumarle que Gates nunca terminó de asumir muy bien que Jobs fuera considerado un visionario y un gurú del mundo de la tecnología cuando ni siquiera sabía programar y Jobs tampoco terminó de asumir muy bien que una persona con el perfil técnico de Gates se le considerase un genio del mundo de los negocios.

Al final, estas dos grandes figuras del mundo de la informática, ambos nacidos en 1955, tenían una buena relación y un gran respeto entre ambos, independientemente de la rivalidad que pudiera existir entre sus empresas (o incluso entre sus figuras).

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