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Archivos diarios: mayo 5, 2012

Y desde el año 1997, no sin unos inicios complicados y sin algún que otro altibajo, Apple se convirtió en lo que es actualmente, la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo.

Y en medio de todo eso:

– Tuvo la capacidad de buscar una salida económica a una industria en crisis como la discográfica (que lo sigue estando entre otras cosas porque no termina de entender que su modelo de negocio no es compatible con la realidad en la que vivimos) tras la irrupción de Napster (que fue el detonante de toda la revolución posterior) y eso lo hizo a través del iPod y de iTunes.

El iPod supuso a su vez una revolución en el consumo de la música, hay un antes y después del iPod.

– Revolucionó el concepto de tienda minorista, como necesidad para la defensa de sus productos y de su concepto, ya que en otras tiendas donde compartían espacio con otros productos, no tenían un tratamiento preferente por parte de los vendedores que entendían que era más sencillo vender dispositivos más asequibles económicamente. En estas tiendas, con un diseño y disposición de los productos muy cuidada, surgió también el concepto de Genius Bar, para dar asistencia técnica por parte de expertos.

– Transformó el negocio de los dispositivos móviles con el iPhone, dotándoles de una tecnología que por fin hacía agradable y útil la realización de operaciones o la simple navegación a través de Internet.

– Creó un nuevo paradigma, la llamada era post PC, con la aparición del iPad.

Si sumamos todos los logros que se encuentran tras la figura de Steve Jobs, nos encontramos probablemente con la persona que más ha contribuido al campo de la innovación en la industria de la tecnología en los últimos cincuenta años.

Jobs, se fue dejando un mundo mucho mejor que el que lo acogió en el año 1955.

Y es una pena que se fuera tan pronto porque hubiera seguido innovando, porque seguía teniendo hambre y además contaba con el respaldo de la empresa más valiosa del mundo y con una legión de incondicionales que crecía cada día.

Eso es lo único que importa: facturar todas las horas posibles al cliente.

¿Qué las horas de más sean consecuencia de una baja productividad o de hacer mal las cosas?, ¿qué más da?.
¿Qué se facturen horas donde no se ha trabajado en el proyecto?, ¿qué más da?.
¿Qué una persona facture en múltiples proyectos a la vez en imputaciones que son incompatibles unas con otras?, ¿qué más da?.

Esto está destruyendo nuestro negocio, pan para hoy (ganado sin ética) y hambre, mucho hambre para mañana. Hambre porque cada vez se tiene menos confianza en nuestro trabajo, hambre porque esa falta de confianza ha tirado los precios y hambre porque repercutiendo en terceros la negligencia e ineficacia interna no se resuelven los problemas de fondo que existen.

Que estas prácticas existan y que incluso sean valoradas en determinadas organizaciones explica de manera muy precisa porque hemos llegado hasta donde hemos llegado y por qué no saldremos de esto a corto plazo, ya que los cambios de paradigmas de funcionamiento no llegan de la noche a la mañana y porque muchos de los que realizan estas prácticas ocuparán en el futuro posiciones de mayor responsabilidad y admitirán como algo natural que otros la hagan.

Para muchos solo importa facturar, el producto o el servicio es algo secundario y en muchos caso un mal necesario.