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Archivos diarios: mayo 9, 2012

Muchos críticos de los enfoques y/o metodologías ágiles lo son porque no terminan de entender como “algo serio” unas actividades de desarrollo de software que no están sustentadas sobre unos procesos sólidos, resultados de años y años de experiencia e investigación en este campo.

Las metodologías ágiles sistematizan determinadas actividades (lo que de por sí podría encajar en el concepto de proceso) pero los que las aplican tratan de ajustar su práctica y sus actividades al contexto organizativo en el que se trabaja y a la naturaleza de los proyectos, en un enfoque orientado a la mejora continua de las mismas porque a través de ellas se conseguirán mejores resultados.

No se trata, por tanto, de normas o procedimientos absolutamente ortodoxos que siguiéndolos a modo de receta de cocina nos llevan hacia el éxito del proyecto. El desarrollo de software sabemos que no es así.

Me gusta mucho la siguiente cita del desarrollador Marc Hamann ya que resume en pocas palabras este punto de vista: “La agilidad no es una ley ineludible de pureza, pero sí un principio práctico de efectividad”.