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Archivos diarios: junio 22, 2012

Los profesionales con alta capacidad técnica y alta productividad son muy demandados en el mercado, sin embargo se suele dejar en un segundo plano a personales que sean capaz de tener una actitud de liderazgo y una capacidad de gestión lo suficientemente válida como para hacer que equipos de personas alineen su esfuerzo para conseguir los objetivos.

Se pueden tener técnicos maravillosos pero muchos de ellos necesitan que les marquen un ritmo, que les indiquen un camino hacia donde ir y que se les cree un contexto en el que puedan sacar el máximo partido posible a su talento.

Las relaciones personales son complicadas porque la vida de las personas con las que tienes que tratar en el proyecto son diferentes y sus prioridades y visión de la realidad y de los problemas no serán iguales a las que tú tengas (tampoco será igual su estado de ánimo y tampoco será igual probablemente al que tuvieran hace un mes o al que tendrá dentro de dos). Se trata de tener empatía, de tener claro que es importante trabajar con consensos y que también será necesario tomar decisiones y entrar en situaciones de conflicto porque desgraciadamente no siempre se consigue todo por la vía más diplomática (el todo el mundo es bueno en la realidad no funciona y provoca desequilibrios).

De la misma forma que dos no se pelean si uno no quiere, dos no pueden trabajar juntos si uno no quiere.

Se trata de habilidades personales, las cuales se cimentan en la experiencia y en el conocimiento de contextos concretos (hay personas que tienen de manera innata habilidades personales pero su efectividad no es la misma en todos los contextos). La teoría es un background a tener en cuenta pero no es un elemento decisivo en comparación con otras variables como la experiencia o las propias habilidades del individuo.

Alistair Cockburn sobre este asunto opina lo siguiente: “Toda la teoría del mundo no garantiza que la gente pueda funcionar o trabajar bien junta. Cada individuo tiene efectos extraños sobre los demás: puede incrementar la confianza o provocar inesperados ataques de ira”.