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Archivos diarios: junio 23, 2012

En esta serie de artículos que he publicado en los últimos días que han tenido como hilo conductor una serie de citas de Alistair Cockburn he querido reflejar la visión que tiene este autor y que coincide con la que tengo y que no es otra que el software por encima de todo es el resultado de la colaboración entre personas y que como consecuencia de eso si esa cooperación no funciona o no existe el proyecto se verá afectado.

Por ese motivo es fundamental consolidar un contexto en que las personas cooperen y puedan sacar el máximo partido a su talento. No hay reglas, más allá de determinadas buenas prácticas o la experiencia individual del gestor que permitan llegar a ese caldo de cultivo, entre otras cosas porque no solo va a depender de él y porque las personas somos complicadas de gestionar por naturaleza y más cuando trabajamos en grupos (visiones distintas y objetivos personales y profesionales dispares).

Que sea complicado no quiere decir que se deba dejar en un segundo plano, antes al contrario. Se ha avanzado mucho en la tecnologías y en metodologías, pero tal vez no tanto, en la gestión de las personas en los proyectos de desarrollo de software, de hecho, echando la vista atrás, no creo que se haya dedicado ni una hora de clase en mi etapa universitaria a tratar el factor humano en los proyectos (fruto tal vez de una visión demasiado teórica de lo que es el desarrollo de software).

Alistair Cockburn piensa que al tratarse un factor decisivo en los proyecto de desarrollo de software debe tratarse como tal (traducción libre): “Las personas tienen un efecto de primer orden en el desarrollo de software, no un efecto de un orden inferior. En consecuencia, la comprensión de este efecto de primer orden debe convertirse, por tanto, en un elemento de investigación de primer orden y no ignorado como un elemento de segundo orden”.