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Archivos diarios: julio 7, 2012

Si se desarrolla software para un tercero es esencial la participación intensiva del mismo, no solo para mejorar el producto como consecuencia del feedback sino para que se sienta implicado en el mismo.

Cuando un cliente o un conjunto de usuarios se sienten implicados en el desarrollo del producto es muy diferente ya que defenderán el mismo en una fase tan complicada como es la implantación y puesta en marcha y serán más conscientes del impacto que tiene el cambio de prioridades o de requisitos en el producto final.

De hecho buena parte de los proyectos que fracasan son precisamente por la falta de participación e implicación de los usuarios ya que en lugar de pararse los desarrollos, que es lo que habría que hacer para volver a reorientar a las personas implicadas o para rescindir el contrato (a la larga en un proyecto de estas características todos pierden), se decide huir hacia adelante dejando que el equipo de proyecto rellene las lagunas que no ha especificado el usuario y no tenga la oportunidad de recibir su feedback.

La necesidad de colaborar con el cliente se encuentra implícitamente en el Manifiesto Ágil cuando se refuerza la interacción de las personas por encima de los procesos y explícitamente cuando se refuerza la colaboración con el cliente por encima de la negociación contractual.

El cliente no es el enemigo, después las circunstancias en el proyecto puede provocar que llegue a serlo (en ese caso hay que intentar cerrar el proyecto o el contrato cuanto antes, ya que el desgaste no favorece a nadie y puede condicionar relaciones futuras), pero de base no lo es y es necesario que vaya de la mano con nosotros para alcanzar los objetivos.

A veces esto requerirá bastante trabajo adicional y mucha mano izquierda pero si realmente se consigue que estén alineados con el proyecto merecerá la pena ese esfuerzo.