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Archivos diarios: julio 18, 2012

Para Brian Kernighan el control de la complejidad es la esencia de la programación.

Complejidad supone más esfuerzo en la construcción y en el mantenimiento, más probabilidad de que existan errores y sistemas de información más complicados de utilizar para el usuario.

La complejidad es resistencia al progreso en el desarrollo y resistencia cuando se trata de adaptarnos al cambio.

La complejidad es agotadora para los desarrolladores y una carga que lleva el producto durante todo su ciclo de vida.

Es necesario hacer un esfuerzo en todas las etapas del proyecto, desde su concepción hasta su entrega con el objetivo de encontrar la solución más simple que satisfaga las expectativas del usuario (y que permita un mantenimiento lo más simple posible ajustado a las características del sistema).

Buscar lo más simple implicará entender bien los procesos de fondo que informatiza el sistema, pensar en el usuario, pensar en el software es susceptible de ser modificado en todo su ciclo de vida, pensar en que hay que ser prácticos (tanto desarrolladores como usuarios) y no llenar el producto de funcionalidades que no se utilizan o que van a tener un uso residual.