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Archivos diarios: agosto 17, 2012

Me encontré hace poco la siguiente cita de J. B. Rainsberger (consultor, autor y coach canadiense) que me recordó lo que recientemente comenté a un desarrollador: “Haz testing hasta que el miedo se convierte en aburrimiento”.

Lo que yo le dije al desarrollador era que “Se probase la aplicación hasta que se aborreciese”. Es muy extremo, lo sé, no es tan elegante como la cita de Joe Rainsberger, pero viene a expresar lo mismo. ¿Por qué la dije? En ese proyecto se nos acabaron las oportunidades, es como si ya hubiéramos cometido dos nulos en una altura y solo nos valiera saltarla en el siguiente intento (y así prácticamente con el resto de alturas).

Lo adecuado es que invertir el tiempo que realmente el sistema requiera (bajo las restricciones y contexto en el que nos encontremos) ir más allá de eso ya no produce resultados proporcionales al esfuerzo. En el caso que he comentado, tal vez pedía algo más de lo necesario pero el proyecto, el equipo de personas que estamos tras él, requiere que se reduzca la incertidumbre sobre el resultado final, minimizar el margen de encontrarnos sorpresas.

Comenta Jim Highsmith que: “Los clientes definen el valor y son los jueces de la experiencia de usuario”.

Y por supuesto que es así, al final son ellos (o los usuarios en última instancia) los que determinan si el producto cumple o no sus expectativas y las mismas no solo se centran en aspectos funcionales, sino también en términos de productividad y experiencia de usuario.

Desarrollamos software para ser utilizado por lo que es razonable que en la medida del éxito participen (el éxito tiene otros factores adicionales como por ejemplo la mantenibilidad del sistema) quienes van a ser usuarios del mismo. Es cierto que hemos podido trabajar bien, habernos dejado la piel, pero estas son las reglas.

Claro que es posible que el área usuaria (o el cliente en general) sea el principal culpable en muchísimos proyectos de que el producto final no sea bueno y no le satisfaga, pero eso no cambia la realidad y es que además de parte, también es juez en toda esta historia. Cuando esto sucede (dependiendo de muchos factores) en unos casos saldrá más perjudicado el cliente o el proveedor (no suele haber ganadores reales en estas situaciones de conflicto).