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Archivos diarios: agosto 22, 2012

En línea con el artículo de ayer comienzo éste con la continuación de la cita de Jim Highsmith indicada en el mismo (traducción libre): “Los agilistas creen en la adaptación al cambio y que este no se puede planificar desde la distancia. Puedes tener (como persona) flexibilidad, consistencia o una mezcla de ambas, pero esperar que un proceso o una metodología puedan proporcionar máxima flexibilidad y completa predecibilidad a la vez supone sobrepasar los límites de la credulidad”.

Pensar que los procesos o metodologías pueden prever todas las contingencias que pueden producirse en un desarrollo no es algo real, de hecho sabemos que no lo es y supone un problema cuando necesitamos sobrepasar las barreras de un proceso o de una metodología y sin embargo no nos dejan (visión finalista del proceso: el proceso está por encima de todo, incluido el producto que se está desarrollando.

Sin embargo pensar en los procesos o metodologías como instrumentos cambia absolutamente el escenario de partida, el desarrollador, el equipo de proyecto y los stakeholders (si fuera necesario) definen la mejor forma de afrontar una determinada situación.

Cuando se está obsesionado con el proceso, con la repetibilidad, con el control es complicado darse cuenta que la salida no es más de lo mismo sino un cambio de enfoque en cuanto al rol que deben desempeñar en el proceso de desarrollo de software. Sin embargo, una reacción demasiado frecuente cuando los procesos no terminan de dar una respuesta consiste en extender más los procesos y hacerlos todavía más rigurosos.

Muchos desarrolladores tenemos el defecto de ir a donde no nos llaman, a prestar atención a tareas que son ajenas o que no deberían ser prioritarias y como consecuencia de ello no ponemos todo nuestro enfoque, energía y atención en lo que debe ser nuestro trabajo.

El tiempo es limitado, si lo repartes mal lo prioritario se resiente.

El inconveniente de meterte donde no te llaman no es solo el tiempo perdido sino los líos en los que te terminas metiendo que a su vez requerirán más tiempo y te quitarán concentración en tu trabajo. Generalmente no sienta bien que te metas en los asuntos de otro como a ti tampoco te suele gustar que se metan en los tuyos.

Sé que es difícil estar ajeno a todo pero sabemos que tan importante es prestar atención a lo prioritario como no hacerlo en aquello que ni nos va ni nos viene. Quienes consiguen centrarse en lo suyo (o hacerlo más tiempo) tienen una gran ventaja sobre aquellos que no lo hacen ya que estos últimos tienen que recorrer más kilómetros para llegar al mismo destino.

Es lo que digo muchas veces: el talento es importante pero la actitud y la forma en que se emplea es lo que realmente marca la diferencia. El talento solo, es fuerza bruta que a veces puede dar resultados y otras no conseguir nada o incluso empeorar la situación ya que hay que tener en cuenta que esto es un trabajo en equipo y dentro de ese equipo, si no funcionas no quiere decir que sumes cero sino que lo más probable es que restes.