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Archivos diarios: agosto 29, 2012

Es lo que necesito en la gente que trabaja conmigo. Una persona comprometida incluso con menos conocimientos y experiencia que otros generalmente permite obtener mejores resultados a nivel individual y colectivo (siendo más importante lo segundo que lo primero teniendo en cuenta que los proyectos son el resultado del trabajo de muchas personas).

Cuando te falta compromiso te falta el cariño necesario en las tareas que realizas y te vuelves descuidado. Cuanto te falta compromiso piensas en ti y no en esos compañeros que sí están poniendo interés para que el trabajo salga adelante, los cuales merecen un respeto que no estás ofreciendo.

En el momento en que alguien pierde el compromiso hay que cortarlo de raíz (ver artículo: teoría de las ventanas rotas).

Soy consciente de que el compromiso se construye día a día y que el primero que tiene que comprometerse y ser un ejemplo es quien más responsabilidad tiene en el proyecto. No puedes pedir compromiso si no lo tienes y eso es un problema muy grande de muchos gestores que solo se preocupan de dar instrucciones sin ejercer un liderazgo real.

Con respecto al compromiso me gusta el punto de vista que le da Mark Beeson, donde lo asocia al hambre por conseguir retos (no todo el mundo tiene la misma predisposición al compromiso, tiene una visión del trabajo más allá de ejecutar las tareas que tienes encomendadas o le afecta igual un trabajo bien o mal hecho): “Cuando estoy formando un equipo, busco a gente que le encante ganar. Si no los encuentro busco a gente que odie perder. Quiero gente a mi alrededor que tenga pasión”.