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Archivos diarios: septiembre 5, 2012

No puedo estar más de acuerdo con la siguiente reflexión de Cristopher Avery (consultor, autor y experto en gestión de equipos): “Para mejorar el trabajo en equipo necesito mejorar yo”.

Y eso es cierto tanto si eres gestor de ese equipo como si desempeñas otro rol.

Tu responsabilidad como gestor es que los equipos con los que trabajas funcionen. Ese funcionamiento no es como encender una bombilla porque los contextos cambian y los equipos lo forman personas y no hay nada más impredecible que eso. Se necesita mucha habilidad, mucho conocimiento y experiencia para hacer este trabajo de manera adecuada teniendo en cuenta que eres parte del equipo y como tal tu desarrollo profesional impacta en su funcionamiento.

El desarrollo profesional es la suma de aptitud y actitud. En las relaciones entre las personas es muy importante la actitud.

Si no eres un gestor y formas parte de uno o varios equipos estamos en lo mismo. Es complicado alcanzar el equilibrio en un equipo si todos no ponen de su parte, si como componente del equipo lo comprendes, si haces porque funcionéis como tal, todo marchará mejor.

Se tarda en llegar a esa conclusión porque los desarrolladores miramos más hacia dentro de nosotros que hacia fuera pero cuando se entiende que el camino es la cooperación y no el individualismo y que todos somos responsables del funcionamiento del equipo se empezamos a darnos cuenta a través de qué comportamientos existen más posibilidades de éxito (porque se trabaja mejor) y a través de cuáles no.

Cuanto mejor sea la relación entre las personas que componen un equipo de proyecto más fluida serán las comunicaciones y mayor el nivel de compromiso que presentarán todas las partes, no obstante hay un pero. ¿Cuál es? Cuando la amistad o la buena relación se sitúa en aspectos laborales por encima de lo que debería ser una relación laboral.

Esto se produce por ejemplo cuando es necesario hacer ver a otra persona que es necesario que preste más atención a una tarea o para indicarle que ha hecho algo incorrectamente y sin embargo lo que se hace es mirar hacia otro lado y/o hacer que sea otra persona (si es posible) la que haga el trabajo sucio por ti.

Esta situación empeora cuando aplicas esta política con unas personas y con otras no tienes el más mínimo problema en reprocharle cualquier actitud (aunque generalmente quienes tienen problemas para asumir esa responsabilidad la tienen con todo el mundo cambiando, eso sí, la vara de medir). Una de las actitudes peor toleradas, y con razón, es la perdida de objetividad por el simple hecho de que una persona te caiga mejor que otra.

¿Qué más quisiéramos todos un ambiente de trabajo idílico donde todo salga bien y donde todos acierten siempre y estén al 100% en lo que tienen que hacer? Pero eso no es así e incluso existiendo amistad por medio hay que saber diferenciar lo que es una relación personal de otra profesional, ¿qué no se quiere diferenciar? Pues las personas implicadas tienen un problema y también lo tienen la organización a la que pertenecen.