archivo

Archivos diarios: septiembre 8, 2012

Me parece interesante la siguiente reflexión de Peter Senge: “Uno de los indicadores más fiables de que un equipo está en constante aprendizaje es el visible conflicto de ideas”.

De entrada cada componente del equipo de proyecto parte de un conocimiento y experiencias diferentes y por supuesto cuenta con su particular visión de la realidad.

El aprendizaje trae consigo nuevas ideas y la confrontación ante un nuevo enfoque de lo que ya dábamos por conocido. Esto en primer lugar crea un conflicto individual porque trataremos de aplicarlo en nuestra realidad (algo que no es tan sencillo) y después colectivo porque no todo el mundo tiene que estar de acuerdo contigo (no todos aprendemos a la vez, no todos aprendemos lo mismo, tenemos diferentes roles en el proyecto, modulamos lo que aprendemos en función de nuestro conocimiento previo y experiencia, cada uno percibe la realidad de manera distinta, etc…).

Es lógico por tanto que en el seno de un equipo haya todo tipo de opiniones, es más, me parece muy positivo si se sabe gestionar de manera adecuada.

Un equipo en el que no existe ese debate pierde buena parte de su potencial porque si se aprende no se comparte o no se intenta aplicar (probablemente porque nos encontremos con una estructura en la que no se valora las opiniones del grupo y solo se tiene en cuenta las directrices de personas concretas) y el equipo en realidad no es un conjunto de personas colaborando sino un conjunto de individualidades.

Requiere más esfuerzo gestionar un grupo tan dinámico pero los resultados tanto a corto plazo (el proyecto) como a largo plazo (trayectoria) lo compensan con creces.

Esto es extensible a todos los ámbitos de los proyectos de desarrollo de software: desde las tareas propias de programación hasta las relaciones entre las personas (dentro y fuera del equipo de desarrollo).

Realmente buena parte de la deuda técnica es provocada precisamente por pequeños problemas o aspectos “sin importancia” que se dejan, no se subsanan y que se van acumulando con todos aquellos del pasado y del futuro donde se repita la situación u no se haga nada. Y el problema va más allá de la acumulación ya que en muchos casos terminan interactuando unos con otros provocando un impacto mayor que el que tendrían por separado.

Cuando llegue el momento de ir tapando estos agujeros o simplemente de querer mejorar el código o la arquitectura nos encontraremos con que nunca habrá tiempo o que el coste será muy superior al que tendría si se hubiera aplicado el esfuerzo en el momento preciso.

¿Y qué decimos de las personas?, ¿Cuántas veces una tontería se ha convertido en un mundo entre dos personas o entre un grupo de personas?, ¿cuantas veces por no hablar en el momento adecuado se rompe el buen ambiente que debería existir en un equipo de trabajo?. Todos tenemos malos días, todos tenemos días en que estamos insoportables, todos nos equivocamos por lo que este tipo de problemas van a aparecer incluso en equipos o relaciones consolidadas, la clave es tratarlos cuando todavía no se han convertido en un problema mayor porque cuando uno está enfadado con otra persona o le guarda rencor, casi todo (por no decir todo) lo que se percibe de la otra parte es negativo aunque no tenga nada que ver contigo o no se haga con una mala intención.

Hay mentiras que se detectan a la primera hay otras que necesitan su tiempo. Mentir es todo un arte, un complejo arte en el que quien miente debe tener muy buena memoria.

La mayoría de las mentiras salen a la la luz porque el mentiroso termina por no recordar lo que dijo y el interlocutor sí que lo recuerda (es más fácil recordar una realidad que una ficción).

No todas las mentiras son iguales y tienen la misma relevancia. Sí que son importantes aquellas que afectan a las relaciones cliente/proveedor en un proyecto de desarrollo de software porque afectan directamente a la confianza. Sin confianza difícilmente habrá resultados.

Y se miente mucho, demasiado y esto ha hecho mucho daño al desarrollo de software. Con mentiras se pueden conseguir victorias (si es que se les puede llamar así) pero es difícil progresar profesionalmente de esta forma porque las bases son frágiles. Por supuesto que habrá supervivientes, siempre hay supervivientes.

Me parece interesante la siguiente reflexión de Jerry Weinberg: “Una de las grandes ventajas de no mentir a tus clientes es que generalmente no tienes que recordar lo que le has dicho”.