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Archivos diarios: octubre 13, 2012

El valor de un producto se mide realmente cuando entra en producción aunque se ponga en funcionamiento una parte pequeña del mismo. Todo valor anterior son perspectivas, hipótesis y expectativas.

Sobre esa base, toda suposición inicial sobre el valor final del producto no deja de ser una idea abstracta, teniendo en cuenta que todavía lo que se tienen son ideas, con más o menos detalles, definidas con mayor o menor formalidad.

El valor del producto no crece linealmente, es más, puede reducirse y todo ello sin que se tenga que tocar una sola línea de código.

Mantener y/o incrementar ese valor es el objetivo del desarrollo de software mientras exista una rentabilidad entre la inversión necesaria y los resultados obtenios.

Peter Senge realiza la siguiente reflexión: “En la construcción de organizaciones inteligentes, no hay un ahí, un destino definitivo, sólo un viaje de por vida”.

En el desarrollo de software pasa exactamente lo mismo.

Una organización no es una imagen congelada, el mundo que la rodea no ha dejado de dar vueltas. Hoy puedes ser el mejor en tu sector, mañana puedes ser historia.

Si se piensa que se ha llegado al final de una meta y que después de ahí no hay nada es engañarse. Tal vez la inercia permita mantener la estabilidad un tiempo pasado el cual se tendrá que actuar. Si no se actúa solo queda esperar que la competencia lo haga peor que tu y todo sabemos cómo terminará esa película.