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Archivos diarios: octubre 14, 2012

Considero que existe un equipo cuando hay un grupo de personas que colaboran para alcanzar un objetivo u objetivos comunes. La colaboración supone ayudar incluso en circunstancias donde resulta complicado hacerlo (por ejemplo, por carga de trabajo) o que traspasen tu ámbito de actuación en el proyecto. La colaboración (efectiva) requiere confianza.

Después, las personas, de manera individual, pueden tener sus propios objetivos y ser tan importantes o más que aquellos por los que está trabajando el equipo, lo importante en este caso es dejar el suficiente espacio a los objetivos del proyecto como para que no interfieran con los demás. Si no se deja ese espacio la colaboración se resentirá y con ello el equipo.

Si hay voluntad ese espacio puede crearse. Si no la hay, lo individual se impondrá a lo colectivo.

Es obvio que formar un equipo dentro de tu ámbito competencial en el proyecto, por ejemplo, si sois los desarrolladores, formar el equipo de desarrollo es fundamental para que ese grupo de personas que trabajan juntas funcione y no solo eso, sino que el todo sume más que las individualidades. Sin embargo, debe ser algo tan obvio que se ignora por completo y en lugar de equipo lo que se hace es juntar una serie de personas que después si tienen buena voluntad y se autoorganizan pueden formar un equipo real.

El desarrollo de software no es cuestión de que funcionen bien los diversos equipos implicados. Los mismos pueden funcionar estupendamente y después no entenderse con los demás. Eso en un proyecto es nefasto. Por tanto, conseguir que los distintos equipos funcionen como uno solo debe ser un objetivo porque reduce obstáculos y resistencias e incrementa la productividad.

Crear un equipo es complicado, crear un equipo formado por diferentes equipos mucho más. Se requiere creer en esta forma de trabajar, tener unas miras amplias (más allá de tus objetivos individuales o de tu equipo concreto), saber escuchar, saber dar a cada uno su espacio y gestionar bien los conflictos que, sin duda, aparecerán.

La imagen es importante. Al fin y al cabo las empresas viven de vender sus productos o servicios a terceros y aparecer guapo en la foto ayuda y mucho.

¿Es suficiente tener una buena imagen? La verdad es que si se tiene funciona muy bien y hay organizaciones que viven estupendamente de esa forma. No obstante hay que tener en cuenta que algunas (muchas) de ellas lo que realmente tienen es una burbuja que tratan de que no les pinche.

Sin embargo no es sostenible un modelo basado exclusivamente en la imagen ya que si la organización no funciona bien termina afectando a su exterior por más maquillaje que se eche.

¿Qué es lo que pasa? Pues que es más fácil hacer un trabajo de chapa y pintura que hacer que la maquinaria funcione. En el mundo del desarrollo de software tenemos un ejemplo claro con el uso que de las certificaciones hacen muchas empresas del sector, que se utilizan más como una medalla en la solapa que como un medio para hacer las cosas mejor (otro debate es si la aplicación de las mismas provocan mejoras o no) o por su participación sistemática en todo tipo de saraos.