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Archivos diarios: noviembre 2, 2012

Intentar ser ágil a través de la simple aplicación de metodologías lleva generalmente a convertirte en un esclavo de las mismas y en consecuencia a estar al dictado de procesos que limitarán tu margen de actuación y que no te permitirán adaptar las metodologías a las circunstancias o lo que es lo mismo no te permitirá utilizarlas como instrumentos o herramientas que es lo que realmente deberían ser.

Importante, limitan porque tu dejas que te limiten y eso ocurre generalmente cuando no has terminado de asimilar qué significa ser ágil. Otro motivo lo tenemos en que resulta muy cómodo dejar que las metodologías piensen por uno.

Es cierto que la simple aplicación de esas metodologías ya suponen un cambio positivo en la dinámica de trabajo, no lo puedo negar, y es posible llegar a través de ellas a comprender la agilidad, no sin antes, y de manera muy probable, haber caído en la trampa de convertirlas en ley, si bien eso también pasa muy frecuentemente cuando, a priori, crees lo que significa ser ágil.

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Comenta Ken Schwaber que (traducción libre): “Scrum es como comprar un espejo y crear un programa para mirarte en él muchas veces a la semana recibiendo una evaluación crítica de lo que se refleja en él”.

Schwaber lo centra en Scrum pero perfectamente podría ser válido para cualquier enfoque iterativo incremental en el que existe feedback, retrospección y un seguimiento de cada una de las iteraciones.

Es muy importante hacer esta evaluación continua de lo que estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo y el resultado (el producto) de nuestras actuaciones (de todo el equipo incluido el Product Owner).

Generalmente se deja esta visión crítica para el final y normalmente suele ser demasiado tarde. Todos lo tenemos claro: si hay desviaciones o errores debemos corregirlos cuanto antes. Sí, puede llegar a ser pesado, puede romper el ritmo, pero siempre será mucho mejor eso que seguir un camino que sabemos que no lleva a ningún sitio, de nada sirve hacer un producto que puede funcionar pero que no se aproxima a lo que necesita, quiere o espera el usuario.