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Archivos diarios: noviembre 8, 2012

La respuesta es compleja ya que depende del enfoque que tengas por lo que dar una respuesta en términos absolutos hará que los resultados en muchos casos sean erróneos.

En cualquier caso y con respecto a enfoques clásicos de desarrollo sí que supone una fuerte ruptura si bien la tendencia natural de la mayoría de los que han aplicado ese tipo de enfoque ha sido tender hacia enfoques más flexibles aproximándose a lo que sería un enfoque ágil. De hecho se venían aplicando enfoques ágiles, así como estrategias y metodologías mucho antes de que el Manifiesto Ágil fuera publicado.

¿Por qué una ruptura respecto a los enfoques clásicos? Porque sitúa en primer lugar al producto y a las personas mientras que en los enfoques clásicos todo estaba supeditado al proceso (o por lo menos estaba por encima del producto y las personas).

Según el enfoque clásico, estas son las etapas y los hitos a cumplir en cada una de ellas obteniendo análisis y diseños que después se materializarían mucho más tarde en un producto software (planteamiento más rígido). Hasta la entrega del producto el usuario no realizaba un feedback sobre un elemento no abstracto, hasta entonces lo menos abstracto con lo que había trabajado eran prototipos.

Pero no se trata solo de intentar que el feedback del usuario sea de la mayor calidad posible y cuanto antes, sino que se trata sobre todo de entender la singularidad de los proyectos y de su realización en un contexto concreto que probablemente cambie, lo que hace necesario centrar la atención en el producto y en las personas que intervienen en su definición y construcción, se trata de adaptarnos por tanto al producto que se va a desarrollar dentro del contexto en que se realiza el proyecto, no se trata por tanto de aplicar una metodología o un proceso como un martillo de oro que asegura el éxito en todos los casos sino de adecuar nuestros esquema de trabajo al producto que vamos a desarrollar.

En un entorno con una incertidumbre inherente es fundamental poder adaptarse al cambio y eso implica por un lado no poder estar atado con procesos rígidos (salvo que el contexto del proyecto o la naturaleza del producto que se desarrolla te obligue a ello) y por otro la existencia de una comunicación fluida entre todos los participantes en el proyecto pudiendo realizar, dentro de los márgenes que existan para ello, ajustes sobre condiciones o planificaciones que previamente se han establecido.

El enfoque ágil no es la consecuencia de hacer menos pesados los enfoques clásicos, no se trata de trabajar con procesos más ligeros o entregar menos documentación (no es solo eso), sino que supone un cambio más radical (entre otros): producto sobre proceso, cambio del modelo de comunicación entre las personas y adaptación al cambio.

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