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Archivos diarios: noviembre 15, 2012

Los que van quedando son los supervivientes. Ahora es lo que importante lo que pasó ayer ya es demasiado tarde.

Interesante reflexión de Jerry Weinberg: “Cada uno de nosotros, después de todo, es el descendiente directo de innumerables líneas de supervivientes”.

El negocio del desarrollo de software es así. Supervivencia en un entorno de gran competencia cada vez mejor preparada y que está deseando quedarse con tu trozo del pastel (en situaciones de crisis como la actual, el pastel mengua a la vez que la competencia crece.

En la supervivencia no vale todo porque determinadas victorias son tus derrotas de mañana. Una victoria donde dejas un profundo desgaste y descontento por el camino te da de comer hoy y te lo quita mañana. Es verdad que hay expertos en sobrevivir de esta manera pero no por ellos deben ser ejemplos de nada.

La supervivencia tiene gran parte de aguante y de saber adaptarse a las circunstancias, si no resistes, si no te adaptas lo normal es que termines perdiendo porque otros sí que resistirán y otros sí que conseguirán adaptarse con más o menos esfuerzo al nuevo contexto.

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Para Leonardo: “La verdad era la única hija del tiempo”.

Es cierto que la verdad lo es o no pero también que muchas veces es el tiempo el que viene a demostrar si estábamos en lo cierto o nos estábamos equivocando.

Es importante tener presente que el resultado de nuestras decisiones no es algo que en muchos casos sabremos mañana sino que su impacto puede tardar incluso años en salir a a la luz. Y lo será tanto con nuestras propias decisiones como con las decisiones de los demás, nuestra realidad, nuestro contexto es como un campo en el que siembre se está sembrando, en el que hay buenas y malas cosechas y en el que hay semillas que germinan, otras que no y otras que, por error en su elección, dan lugar a cultivos que no queríamos.

Existe por tanto una incertidumbre, debiendo contar con ella y con la posibilidad que tenemos de rectificar si empezamos a darnos cuenta (y queremos darnos cuenta) de que nos hemos equivocado.

Un proyecto de desarrollo de software parte de una situación con muchas variables y en el que diversas personas toman decisiones antes, durante y después de su ejecución. Esas decisiones son propiciadas por la percepción que la persona tiene del proyecto en ese momento y por el contexto existente (modula la decisión). El producto es el resultado de esas decisiones y de la adecuada aplicación de las mismas y será el tiempo el que nos diga al final si se han satisfecho o no las expectativas que se tenían en la aplicación.

La incertidumbre será menor cuanto más próximos estemos a la entrega del producto (si es que en medio se han puesto los medios adecuados para reducir esa incertidumbre: enfoque evolutivo y feedback), no se trata por tanto de tirar la moneda al aire y esperar si sale cara o cruz, conforme vayamos avanzando en el proyecto tendremos nociones (cada vez más certeras) de si los resultados se van aproximando a lo que esperamos y esperan (los usuarios).

Pese a todo, es cierto que no es hasta el final (porque pueden pasar muchas cosas) cuando sabremos si hemos tenido éxito o no.