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Archivos diarios: noviembre 27, 2012

En un enfoque iterativo incremental se pretende que el producto vaya adquiriendo un mayor valor en cada iteración como consecuencia de la propia evolución del mismo y el feedback que el usuario proporciona al final de cada ciclo.

Esto puede dar lugar (y dará lugar) a una mejora continua de las especificaciones que se han realizado sobre el producto ya que resultará muy complicado que el product owner, por muy bien asesorado que esté, acierte siempre a la primera.

Cuanto más complejas sean las funcionalidades a especificar más probabilidad existirá de que se tenga que iterar varias veces sobre ellas.

Por otro lado, trabajar en base a una agenda implica partir de base con unos plazos y con un presupuesto fijo, los cuales probablemente se han definido sin tener una visión completa del producto a desarrollar, que además será abstracta y sin tener en cuenta los riesgos (imaginando, por tanto, unas condiciones ideales).

De entrada, si los plazos y presupuesto no se corresponden con el trabajo a realizar, el proyecto nace tocado y si la desviación importante, nace hundido (Death March Project) y será muy complicado, cuando no imposible, darle la vuelta salvo que la agenda pueda ser modificada.

Por tanto, en el momento en que estamos iterando y, por tanto, repitiendo determinado trabajo, nos estamos cargando la agenda, es decir, si ya es difícil cumplir con los objetivos de una agenda definida en las condiciones que he indicado anteriormente, más lo será si aplicamos un enfoque iterativo incremental.

La cuestión es, ¿qué se prefiere?, ¿cumplir agendas o intentar que el producto tenga el mayor valor posible?. En muchos casos, la respuesta a estas cuestiones no es negociable, hay por contrato un presupuesto, unos plazos y un alcance.

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