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Archivos diarios: diciembre 7, 2012

Se conoce como triángulo de hierro al espacio que generan tres variables fundamentales a tener en cuenta en el proceso de desarrollo de software: coste (presupuesto), plazos y alcance.

Ese espacio es el que ocupa la calidad del software que se desarrolla.

Esto es teoría, hay equipos que con menos espacio son capaces de desarrollar software de mayor calidad que otros que cuentan con un mayor margen.

Y no solo depende de los equipos, la colaboración o no del resto de implicados en el proyecto también condiciona mucho.

No obstante, pese a ser un aspecto teórico sí que sirve para analizar la implicación directa que tienen esas tres variables sobre el resultado final:

– Si se reduce el presupuesto solo se podrán salvar plazos y alcance disminuyendo la calidad.

Algunos podréis pensar, ¿y si se gana en productividad? Es cierto, puede ser una solución general o, al menos, un instrumento que permita que su impacto en la calidad no sea tan significativo. Pero, ¿se puede mejorar la productividad de manera sensible de la noche a la mañana?.

La mejora de la productividad como parte de un proceso de mejora continua siempre debe estar presente a nivel organizativo y a nivel de proyecto, si llevamos esta idea al triángulo de hierro va a permitir mejorar la situación del vértice de los costes, pero una reducción del presupuesto significativa no podrá contrarrestarse con una mejora de la productividad a corto plazo porque estas mejoras llevan su tiempo ya que no solo se trata de cambiar la forma de hacer determinadas cosas sino que también se trata de un asunto de mentalidad de las personas (y eso requiere tiempo de maduración).

En el próximo artículo veremos las implicaciones en el caso de que se reduzcan los plazos o se amplíe el alcance.