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Archivos diarios: enero 7, 2013

Tenemos que estar centrado en nuestro trabajo, proyectos y tareas. No se trata de no colaborar, sino de hacerlo cuando se solicita, existe un acuerdo o nos hemos enterado de una información que sabemos que puede ser de utilidad para otros compañeros y proyectos.

Otra situación en la que podemos ayudar es aquella en la que escuchamos una conversación (no estamos encerrados en un búnker) y nos percatamos de una decisión o una información que es errónea o de un enfoque que podría ser mejorable. En estos casos hay que elegir de manera adecuada la persona y el momento en el que se va a realizar la matización o corrección, interrumpir puede ser molesto o no deseable por las personas que están hablando.

Este antipatrón surge cuando por alguna circunstancia nos enteramos de una decisión o de una información incorrecta que no nos atañe directamente y no informamos, de la manera adecuada, al tercero o terceros implicados. Esta situación se puede producir entre personas que trabajan en proyectos distintos e incluso dentro de un mismo proyecto, con la famosa excusa del “ese no es mi problema” o “ese no es mi trabajo”.

Este problema suele ser colateral en entornos en los que se ha consolidado el antipatrón: “arrojar al otro lado del muro“, si bien puede producirse, perfectamente, sin él.

De producirse este antipatrón, da lugar a la materialización de una decisión errónea que, en función de su naturaleza, podría tener un impacto económico importante a nivel de proyecto y/o de organización. Además, viene a demostrar, en el caso de que no sean hechos aislados, de que hay un problema importante entre personas o equipos de trabajo que debe ser atajado cuanto antes.

Un proyecto de desarrollo de software no está formado por líneas rectas, de ser así, todos serían proyectos de manual en los que siguiendo la teoría o un determinado proceso se conseguirían los objetivos.

El desarrollo de software es complejo, a lo largo del proyecto habrá contingencias que te obliguen a tomar decisiones y te modifiquen los esquemas y eso probablemente ocurra varias veces. Cada cambio de contexto es difícil pero necesario porque si sabes que por ese camino no hay salida debes buscar otro.

Si intentas mantener la línea recta no estás siendo flexible, no estás dando lugar a otras opciones que resultan más beneficiosas. Es más fácil seguir con el plan establecido aunque no te lleve a ningún sitio.

También es aplicable el antipatrón a la hora de medir el comportamiento o el rendimiento de las diversas personas que participan en el proyecto, formen parte de tu equipo o no. Nadie puede mantener una línea recta, ni tan siquiera quien lo intente, porque somos seres humanos, tenemos fallos, debilidades, la componente emocional está siempre presente y nuestra energía no es ilimitada.

Trabajas en equipo y tienes que tratar de entender este vaivén en las personas (siempre, claro, que se encuentre dentro de unos márgenes razonables).

Este antipatrón trata de dibujar una realidad que no es. La realidad es imperfecta, se ve afectada por el contexto y como tal tenemos que entenderla y adaptarnos a ella.