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Archivos diarios: enero 27, 2013

Si una organización o un proyecto sobrevive por la extraordinaria capacidad de algunos individuos, nos encontramos ante una situación poco sostenible: En el momento en que esas personas se vayan, bajen el nivel o dejen de funcionar sus estrategias, todas las debilidades quedan expuestas y como no tienes mecanismos de defensa, se va a tardar en reaccionar, a veces tanto que lo mismo ya no hay solución o las pérdidas económicas son enormes.

Para Peter Drucker: “Ninguna institución puede sobrevivir si necesita genios o superhombres para su gestión. Deben organizarse de tal manera que puedan ser gestionadas adecuadamente por seres humanos medios”.

Claro que el talento es importante y decisivo y que cuanto más talento tengas mejor. No se trata de evitarlo, sino de diversificar los pilares que sostienen a la organización. Se trata de minimizar el impacto en el caso de que esas personas decisivas dejen, por el motivo que sea, de serlo.

Este antipatrón surge como consecuencia de múltiples cambios en una aplicación que se llevan a cabo de forma simultánea en el mismo, de manera que es posible que se haya aplicado la misma solución en diferentes partes del código, de manera que tendremos clases y/o métodos con un comportamiento parecido aunque tengan codificación diferente.

También es posible que se haya llegado a él, no por el hecho de no poder controlar la programación de personas distintas en diversas funcionalidades de la aplicación, sino por la mala práctica de ir copiando secciones de código, realizando las modificaciones oportunas, achacándolo a las prisas y a la presión por la entrega y/o por terceros.

Como consecuencia tenemos un código más complejo, con más deuda técnica y, por tanto, con un mayor esfuerzo de evolución y mantenimiento (hay que tener en cuenta que es posible que con estas prácticas, para hacer un cambio sea necesario hacer modificaciones en tantos puntos como ese código haya sido replicado).