Desarrollo de software. La metáfora del helicóptero sin combustible

Queda poco tiempo para la entrega de un sprint y detectamos que no vamos a llegar al cumplimiento de los compromisos definidos en el mismo. Esta iteración es importante porque existe el compromiso de pasar a producción una serie de funcionalidades que la organización, el cliente o el área usuaria necesita.

¿Qué se puede hacer?

Supongamos que nos encontramos viajando en un helicóptero y el piloto nos dice que se está quedando sin combustible y que tenemos que realizar un aterrizaje forzoso porque de lo contrario caeremos al mar.

Una primera solución puede ser aligerar la carga, arrojando al exterior todo aquello que sea prescindible (en función de lo crítica que sea la falta de combustible será mayor o menor el número de enseres prescindibles que podamos conservar).

El piloto nos podrá decir si con los kilos arrojados es suficiente o no. Tal vez nos diga que podemos arriesgarnos un poco más y que dentro de poco nos comentará si tenemos que continuar arrojando carga o si tenemos que hacer el aterrizaje de emergencia.

Y efectivamente, el piloto nos dice que tenemos que seguir vaciando el helicóptero, pero resulta que ya solo queda lo esencial, las personas, ya no queda más prescindible que poder tirar. En ese momento tenemos la idea de llamar al destino a ver si es posible aterrizar lo más cerca posible de la playa, aunque eso implique contravenir determinadas normas, quién tiene que autorizar o no el aterrizaje tendrá que analizar si es más importante la norma o tratar por todos los medios que el helicóptero llegue (siempre y cuando no genere un riesgo mayor).

Al igual que antes, el piloto podrá tomar la decisión de arriesgar un poco más o indicar que sigue sin ser suficiente. Supongamos que decide continuar y que llegado el momento vuelve a decir que no cree que podamos llegar al destino y que o tomamos la decisión de hacer un aterrizaje de emergencia en otro islote o ya sería demasiado tarde.

Ya solo queda prescindir de lo esencial y ese no es el camino salvo que algunos de los pasajeros decida que para salvar al resto y cumplir el objetivo ellos tratarán de llegar a la orilla del otro islote a nado.

Y se repetirá la situación anterior y cuando no ya no hay más posibilidades y ya no se puede esperar más, solo quedará dos opciones arrojar la toalla y aterrizar en el islote o arriesgar y tratar de llegar al destino. Mi recomendación es hacer el aterrizaje de emergencia en el islote.

La clave de toda esta metáfora es la existencia de funcionalidades esenciales que si no llegan completas o con un funcionamiento adecuado a producción puede provocar situaciones críticas para el proceso de negocio que se informatiza. Yo soy partidario de completar los sprints y hasta donde llegue se llegó, pero en este tipo de circunstancias, en las que todas las contramedidas adoptadas no terminan de dar con la solución, ese camino no vale y solo queda retrasar la entrega (aterrizar de emergencia).

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