Desarrollo global de software

Una forma distinta de denominar un concepto antiguo como es el desarrollo de software desde diferentes ubicaciones en la que, potencialmente, no importa donde esté cada integrante del equipo de proyecto.

Engloba a las factorías de software en sus diferentes visiones: offshore, nearshore y onshore, pero también a proyectos en los que intervienen diferentes equipos de trabajo situados en ubicaciones distintas o un mismo equipo en el que parte de sus integrantes no se encuentra localizado en las oficinas de trabajo.

Se suele ensalzar las virtudes de este modelo, como la posibilidad de ahorrar costes o la polinización cruzada entre equipos de diferentes regiones o culturas que permite crecer a ambos con las aportaciones del otro. Y también la posibilidad de contar con colaboraciones de especialistas que se pueden encontrar en cualquier rincón del mundo.

Entre sus defectos se encuentra la dificultad de establecer encuentros cara a cara (y no me vale la videoconferencia, no es lo mismo, ya que es diferente mirar a los ojos de una persona que hacerlo a la imagen que de esa persona aparece en un monitor) y que la comunicación, en general, resulta más complicada (sobre todo si entran en juego diferentes husos horarios e idiomas).

¿Creo posible este modelo de funcionamiento? No es algo que yo deba creer o no porque es evidente que existe, de lo contrario las comunidades de desarrollo de productos de software libre no existirían y es más, fuera de ese ámbito, es casi de lo más habitual hoy día, lo que pasa es que como esa distribución del personal se encuentra generalmente dentro de la misma ciudad no reparamos en ello.

Es muy normal que el product owner esté en una localización, el responsable técnico del cliente en otro, que cuente con colaboradores que están en otro sitio y que el equipo de desarrollo realice sus trabajos desde otra ubicación. Entre ellos se definen unas reglas de funcionamiento que junto a las comunicaciones de toda índole: persona a persona, teléfono, mensajería instantánea, correo electrónico, etc…, así como de las herramientas de soporte al proceso de desarrollo, tratan de minimizar la distancia.

Pero por muchas reglas y por muchas herramientas que se definan o utilicen, son las personas las que harán que este modelo funcione o no, porque tienen que hacer por comunicarse, por entenderse, por interaccionar y por colaborar.

No obstante no debemos olvidar que pese a todo la distancia tiene un coste por muchos puentes que existan o se tiendan, lo que hay que valorar por tanto, en cada caso, en función del tipo de proyecto y las personas, cuál es la fórmula más rentable.

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2 comentarios
  1. Daniel González dijo:

    Totalmente de acuerdo con este post. A veces se nos vende el offshoring o la externalización como una panacea, y una solución a nivel de coste; y la realidad marca que no se evalúan todos los riesgos a la hora de tomar estas decisiones. El papel lo aguanta todo, otra cosa es el día a día

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