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Archivos diarios: marzo 23, 2013

El premio Nobel de medicina en 1937, el húngaro Albert Szent-Györgyi, tiene una cita que habla de descubrimiento, pero que realmente encierra tras ella, la clave de lo que resulta realmente la innovación: “El descubrimiento consiste en ver lo que todo el mundo ha visto y pensar lo que nadie más ha pensado”.

Muchas veces vemos un app nueva para dispositivos móviles, un producto software, una idea materializada que triunfa y que provoca que irremediablemente nos hagamos la pregunta de: ¿cómo es posible que no se me hubiera ocurrido a mi?.

Y es que esto funciona así, no basta solo con observar, se trata de interpretar lo que ves y tratar de llegar más allá. Es cierto que muchas veces se alcanza ese punto y lo que sucede es que no se termina materializando o se llega demasiado tarde porque ten en cuenta que no eres, ni mucho menos, el único gallo de este corral.

El esfuerzo denota intención, ganas, el deseo por mejorar y querer conseguir unos objetivos y como tal se debe valorar.

Desgraciadamente, cuanto más lejos está la gestión de las trincheras, más borroso se hace el trabajo que hace cada uno y se confunde la gente que se esfuerza y los que se esfuerzan por aparentar que se esfuerzan.

El efecto desmotivador que tiene esto es devastador.

Sin embargo, al final de todo están los resultados. Deming realizó una reflexión demoledora sobre esto: “Estamos siendo arruinados por los mejores esfuerzos”, viniendo a decir que los resultados son los verdaderos jueces de todo esto.

Como decía antes, el esfuerzo se debe valorar pero tarde o temprano tendrás que conseguir resultados. El esfuerzo te dará más cuerda, pero nada más.

Con esfuerzo la recompensa llegará, tal vez no ahora, tal vez no en este proyecto o en esta organización, pero llegará. Para ello, tendrás que asumir la derrota pese a haberte dejado la piel, aprender de los errores (si no es imposible), volverte a levantar y seguir intentándolo con esa actitud.

“Vamos a implantar un servicio para el aseguramiento de calidad de los productos software”.

Interesante slogan comercial que normalmente se traduce en un mayor coste en los productos software que se desarrollan y en la implantación de la infraestructura necesaria (personas y equipamiento) que estará por encima de los beneficios reales sobre el conjunto de productos software y sobre la organización.

Los lectores habituales del blog sabrán que soy un defensor a ultranza de los testers y de las tareas de testing en general y cada día que pasa lo soy más.

¿Qué no defiendo? Los slóganes vacíos como el que pone el punto de inicio de este artículo. Quienes hablan de asegurar o certificar la calidad del software no lo están haciendo desde una base real porque entre otras cosas lo hacen si conocer a priori cuáles son los umbrales de calidad definidos en la organización ni tampoco los que existen para cada proyecto concreto, lo que vendrá a significar, muy probablemente que el aseguramiento de la calidad lo pretenden conseguir a través de la implantación de procesos en todo lo que rodea al desarrollo del software porque entienden que lo importante realmente es el proceso y que eso puede con todo.

Me parece mucho más real hablar de servicios que pretenden mejorar la calidad de los productos software y del control que la organización tienen sobre el código fuente, librerías dependientes, etc…, así como de determinados entregables documentales que de asegurar la calidad.