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Archivos diarios: abril 3, 2013

Limitarte en un rol puede llegar a ser cómodo, pero no es ágil. Tampoco es ágil ser en cada momento un comodín porque probablemente no termines de hacer de manera adecuada todas tus tareas ya que se puede ser un buen hombre orquesta pero es imposible tocar a la vez todos los instrumentos.

Es conveniente que los equipos ágiles estén formados por personas polivalentes pero teniendo en cuenta que si alguien es muy bueno en algo es conveniente que enfoque su esfuerzo en donde más provechoso puede ser su trabajo.

Conocer qué rol tiene cada uno es importante, encasillar a cada persona en su rol, un lastre. Para evitar eso es conveniente definir responsabilidades como elementos que trascienden al rol, de manera que personas con roles distintos podrían compartir determinadas responsabilidades.

Sin embargo para que esto funcione es fundamental la actitud de las personas ya que sin ella el rol tenderá a prevalecer sobre las responsabilidades porque siempre se podrá encontrar una buena excusa para ello.

Es cierto que es necesario medir bien qué responsabilidades se le asigna a cada persona, no vale todo porque eso va en contra de la persona, del equipo y del proyecto. Eso te obliga a conocer bien a todos los que participan en el proyecto, algo que no siempre se sabe al principio pero en donde hay que tener en cuenta que la asignación de responsabilidades tampoco tiene que realizarse al detalle o de manera completa al comienzo y que posteriormente se pueden realizar todos los ajustes que sean necesarios.

A veces dedicamos demasiada energía para intentar convencer a quien no quiere dejarse. Tal vez ya lo has intentado y quieres volver a hacerlo, tal vez ya conozcas que no va a ser posible hacerle cambiar de opinión, ¿merece la pena invertir ese esfuerzo?. No se trata de ser conformista porque para cambiar las cosas uno debe intentarlo pero tampoco merece la pena estar chocando continuamente contra una pared.

Por lo menos mientras no cambien las condiciones, tal vez lo mejor sea esperar.

A veces elegimos mal el momento para hacer una determinada propuesta. Tal vez si lo hubiéramos hecho antes o hubiéramos esperado un mejor momento, la respuesta podría haber sido diferente.

Es cierto que no siempre se dispone de suficiente información para conocer cuál es el mejor momento, pero también lo es que muchas veces no pensamos si realmente lo es.

Yamamoto Tsunetomo en el Hagakure comenta lo siguiente: “Para darle una opinión a una persona, primero debes juzgar si la persona está en disposición de recibirla o no”.

Se trata, por tanto, de tratar de ser efectivo y de no perder nuestro enfoque en luchas que no llevan a ningún sitio más allá de nuestra frustración y/o de nuestro tiempo perdido, ese que no vuelve y que echaremos de menos cuando tengamos que cumplir unos plazos y no lleguemos.