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Archivos diarios: agosto 17, 2013

Es difícil delegar. Resulta complicado tomar la decisión de perder control a cambio de que tu equipo sea más autónomo. Pero más complicado resulta que tu equipo crezca si lo tienes maniatado.

Tienes que definir líneas de actuación, establecer un marco, consensuar métodos de trabajo y tomar decisiones, pero también debes dejar que tu equipo aplique todo su potencial.

Proporcionarán puntos de vista diferentes que enriquecerán, las decisiones y actuaciones que se realicen en el proyecto, ¿qué crece el margen de error? Es posible, como es posible que no. En cualquier caso, sabemos que equivocarse es un paso necesario para adquirir experiencia. No se trata de poner en riesgo el proyecto, para eso estás tú, para tratar de detectar los fallos a tiempo o intentar que su impacto sea el menor posible, se trata de que tu equipo vaya ganando en conocimiento, en iniciativa y en entender de primera mano que no es tan fácil tomar decisiones.

Recordemos que un líder entre otras funciones debe crear el caldo de cultivo necesario para que aparezcan nuevos líderes que permitan repartir entre todos ellos, la carga y complejidad que tiene cualquier proyecto de desarrollo de software.

Ya lo dijo Lao-Tsé: “Gobierna mejor quien gobierna menos”.

Hay una cita del novelista y dramaturgo británico William Somerset Maugham que resume perfectamente en qué consiste la responsabilidad: “Puedes hacer cualquier cosa en este mundo si estás preparado para asumir sus consecuencias”.

Precisamente de eso trata esto, de responsabilidad y consecuencias. Responsabilidad por las decisiones que tomas y responsabilidad por las decisiones que no tomas. Lo que pasa en muchos casos es que las consecuencias de la responsabilidad se tratan de esquivar, desviar a otros o si no es posible lo anterior, al menos, compartirla. Lo de compartirla es justo si la decisión ha sido tomada por varias personas cada una dentro de su ámbito de actuación y modulada a su responsabilidad dentro de él.

La autocrítica pasa por asumir la responsabilidad y consecuencias de tus decisiones, acciones y actuaciones. Ejercer una crítica eficaz sobre uno mismo implica reconocer errores y hay que tener un grado de madurez importante para que sea algo sincero y por lo tanto provechoso para seguir creciendo personal y profesionalmente.

Pero las consecuencias no pasan solo por la medición que hagas del resultado de tus actos. Si te equivocas en tu trabajo debes asumir las consecuencias, lo mismo que cuando aciertas. Muchas organizaciones han creado la cultura del nunca pasa nada ya sea a nivel general o a un grupo reducido de personas que por el motivo que sea han alcanzado ese estatus, ante eso solo se puede esperar que la situación vaya a peor (ver teoría de las ventanas rotas).

Keynes comentó: “Cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión ¿Qué hace usted, señor?”. Si el contexto ha cambiado lo suficiente, es necesario adaptarse, no hacerlo es ir en la dirección incorrecta.

Precisamente, por ese motivo, el desarrollo de software es de naturaleza adaptativa y los proyectos deben tener en cuenta que los hechos cambian de manera externa al desarrollo y también por los mismos trabajos que se están haciendo porque en cada iteración, los usuarios se darán cuenta de que algunas de sus especificaciones no han tenido en cuenta todos los detalles, sobraba alguno o incluso que el planteamiento debe cambiar por completo.

Adaptarse no es reconocer un error, no adaptarse es dirigirse directamente a él.