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Archivos diarios: agosto 22, 2013

Los proyectos de desarrollo de software se ejecutan en un contexto de incertidumbre. Hay muchísimas variables que pueden influir en el resultado final, tantas que resulta prácticamente imposible controlarlas todas.

El éxito no depende de tirar una moneda al aire, no quiero decir eso, para conseguirlo se requiere haber colaborado con tu trabajo, tus conocimientos y tu experiencia (así como la de todas las personas que participan en él), saber reponerte cuando las cosas van mal y no dejarte ir si se van consiguiendo los diferentes hitos que se van marcando.

Trabajar en esta profesión requiere tener conciencia en que todos los proyectos no van a salir bien y que no existe un martillo de oro que asegure nada. Un éxito no te asegura otro éxito y un fracaso tampoco te asegura otro. Siempre hay que evaluar los contextos en que se dieron cada uno.

Trabajar en esta profesión supone asumir que, a veces, vas a fracasar. Y muy probablemente adquieras mucho conocimiento porque poca cosas ayudan más a evolucionar que darte cuenta de cuáles han sido tus propios errores. Pero eso no viene solo, requiere que asumas tus errores y eso no es fácil, ya que la primera reacción suele ser mirar a todos lados menos a ti mismo.

Y, a veces, vas a tener éxito y tenerlo puede provocar el efecto contrario al fracaso asumido y aprovechado, porque si crees que has descubierto una receta mágica y que ya lo sabes todo, lo más probable es que termines involucionando porque en este caso te centras en mirar lo guapo que eres y no miras a tu alrededor.

Para esto, Séneca tenía la siguiente reflexión: “Una persona inteligente se repone pronto de un fracaso. Un mediocre jamás se recupera de un éxito”

Comentaba Séneca que: “Un barco que parecería grande en el río, sería muy pequeño en plena mar”.

Si te encuentras muy adaptado a un contexto es probable que tengas éxito en él porque te sabrás manejar mucho mejor que otros o que gran parte de tu competencia.

Pero todos sabemos, que los contextos varían tarde o temprano y que cuando tu mercado se encuentra con otras soluciones o ideas y/o su situación económica ha cambiado, se abre a un nuevo entorno, en el que otros tienen opciones y en el que se encontrarán más adaptados que tu organización o que tú, si no se ha sabido reaccionar a tiempo o simplemente no se ha querido reaccionar por considerar que la posición de partida era tan fuerte que la hacían inmune a cualquier cambio o movimiento que se pudiera producir.

Cuando se resquebraja la estructura y estrategias que tenías para un contexto que dominabas, es cuando descubres que efectivamente eras grande, dominante en él, y que ahora, en realidad, eres mucho más pequeño porque te has dado cuenta que en el horizonte tras tu isla, hay todo un océano.

Recuerdo cuando un responsable funcional nos comentaba que no estaba conforme con la solución que habíamos aplicado a una historia de usuario. Y tenía razón, pensábamos que la tecnología permitía hacer lo que él quería pero cuando llegó el momento de hacerlo nos dimos cuenta que no y que buscar otra solución no daba tiempo dentro del marco del sprint.

El responsable funcional insistía en que había que buscar una solución y esto estaba generando una presión importante en el equipo que era conveniente tratar, con el objeto de que no se perdiera el enfoque en el resto de tareas que había que terminar. Hablé con él y llegamos al acuerdo de que se le iba a proporcionar una alternativa en la siguiente iteración, quedó conforme porque me comprometí a ello.

Y el mérito no es mío, el mérito es de todas las personas que trabajan conmigo y que han conseguido ganarse su confianza, sin ellos mis palabras estarían vacías. Con un ambiente así, se trabaja de otra manera.

Esto es consigue gestionando adecuadamente las expectativas, cumpliendo compromisos y siendo transparente. Puede parecer fácil, pero generalmente poca gente cumple sus compromisos y, todavía menos, es transparente.

Cuando se cumple compromisos es más factible que se te perdonen errores que te impiden precisamente cumplir con todas las tareas comprometidas en un sprint. Si eso se repitiera en el tiempo, por mucho interés y esfuerzo que se ponga, la confianza empezaría a disminuir.