Líderes y apariencias

Que gran razón tenía Confucio en este reflexión: “El buen líder sabe lo que es verdad; el mal líder sabe lo que se vende mejor.”

Un síntoma claro de que una organización no va bien es cuando los puestos de responsabilidad lo van ocupando personas con méritos discutibles que lo único que han hecho ha sido ponerle un envoltorio muy bonito a sus éxitos y barrer bajo la alfombra sus fracasos, si es que antes no lo ha desviado a terceros.

Una bonita fachada o una leyenda de medias verdades no te hace un líder, más pronto que tarde las personas que trabajan contigo se darán cuenta no solo de que no inspiras, sino que tu trabajo no ayuda a mejorar nada, antes al contrario.

Estas personas, que pierden en las distancias cortas, tienen una gran facilidad para ganar en las largas antes los jefes, sobre todo teniendo en cuenta que probablemente muchos de ellos hayan llegado hasta arriba de la misma forma que ellos y porque se fiarán de los cuatros datos que les vayan proporcionando sin entrar a fondo en la raíz del problema.

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