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Archivos diarios: septiembre 5, 2013

Estamos tan cegados por los problemas del día a día del proyecto, que nos centramos en pelear contra ellos sin atacar a la causa o causas que los provocan. Es posible sobrevivir de esa manera siempre y cuando te queden fuerzas (esfuerzo o presupuesto) para seguir luchando.

Son importantes nuestras batallas diarias pero no debemos olvidar que nuestro objetivo es ganar la guerra.

Cuando surgen problemas por todos los frentes, algo muy típico por otra parte, es que algo está pasando que requiere analizarse para tratar de darle la solución o el tratamiento más adecuado dentro de nuestras posibilidades, esto implica levantar la vista, recordar lo pasado y mirar hacia adelante.

No podemos mejorar y no podemos adaptarnos al cambio si no nos damos cuenta de que realmente lo necesitamos y si no invertimos el esfuerzo necesario para conseguirlo.

A veces, el usuarios, a veces nosotros, casi siempre, ambos tendremos que renunciar a perder alguna batalla con tal de buscar un posicionamiento más propicio para el proyecto.

A modo de reflexión dejo la siguiente cita de Miyamoto Musashi: “Si no ves las cosas a gran escala tendrás complicado dominar la estrategia”.

Decía Epícteto que: “El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer”.

Y eso pasa en muchas organizaciones y le pasa a muchos gestores, jefes de proyecto y desarrolladores, los cuales están sufriendo precisamente por no entender que los nuevos contextos de trabajo requieren una adaptación, reinterpretación o una modificación sensible de estrategias, ideas, procesos y métodos de trabajo que tal vez funcionaron y fueron un éxito en el pasado pero que en el presente no resultan válidas o no lo suficiente como para que sea rentable o viable su utilización.

Si algo funciona no lo toques. Esa es una máxima para muchos en el desarrollo de software pero ten en cuenta que eso solo es válido para modificaciones que puedan considerarse prescindibles para el producto o cuya realización por riesgo y coste sea conveniente pensarla dos veces antes de aplicarla.

Sin embargo, cuando algo que funciona cada vez lo hace menos y vemos que más pronto que tarde nos dará problemas es necesario cambiar.

Esto implicará salir de nuestra zona de seguridad pero no queda otra si queremos seguir progresando y no quedarnos en una situación en la que cuando queramos cambiar sea demasiado tarde.

Hace un tiempo un amigo me comentó que el mundo del desarrollo de software se estaba convirtiendo en un deporte de tiburones. Se había dado cuenta que apacibles delfines y estrellas de mar se habían convertido en depredadores.

Es posible que en muchos casos esa metamorfosis fuera natural (lo que no lo era es esa otra imagen que se vendía) pero también en otros muchos ha sido provocado por el cambio de contexto en el cual el número de clientes potenciales se ha reducido y la capacidad de inversión de éstos ha bajado hasta quedarse en la mayoría de las ocasiones con lo imprescindible para poder seguir hacia adelante con sus sistemas.

¿Te meterías en una piscina con tiburones? Piensa muy bien lo que eso supone y los riesgos que conlleva. En cualquier caso nunca pienses que puedes controlar al tiburón porque a la primera de cambio, probablemente te termines llevando una sorpresa negativa.