archivo

Archivos diarios: septiembre 20, 2013

Decía René Descartes que: “Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución”.

El divide y vencerás funciona y es la base en que se desarrolla software independientemente de la metodología o tecnología utilidad.

En las metodologías, estrategias o prácticas ágiles la división del problema en partes por ejemplo, historias de usuario, tiene un matiz muy potente y se trata no solo de simplificar la solución mediante su fragmentación en partes más manejables sino de que en cada iteración, se va aprendiendo tanto para mejor y evolucionar lo que se ha desarrollado sino para abordar los siguientes trabajos.

Como os he comentado en numerosas ocasiones, no hay martillos de oro, somos desarrolladores y no alquimistas, por lo que siempre hay que analizar el contexto antes de tomar una decisión. No obstante, mi experiencia me ha demostrado que cuando veas que un determinado producto o una evolución del mismo se complica, no se ve clara o se tiene comprometido alcanzar los objetivos mínimos al estar el presupuesto demasiado ajustado, lo mejor es seguir reduciendo el ámbito de trabajo con el objetivo de obtener poco que funcione bien por encima de mucho que funcione regular o que no se ajuste a lo que los usuarios esperan o necesitan.

Una empresa se crea para ganar dinero por lo que mirarse continuamente al ombligo viene de serie con cada una de ellas.

Pero no se gana dinero sin clientes.

Muchos gestores no sé si por comodidad o porque entienden que su carrera profesional depende de ello(cuando no el mantenimiento de su puesto de trabajo), tienden a mirar más hacia dentro, hacia lo que son las estructuras de la propia organización que a los clientes.

De esta forma se trata de tener contentos a los jefes o a la dirección quedando en un segundo plano la satisfacción del cliente.

A esta política contribuyó mucho, cuando en época de vacas gordas, era relativamente sencillo encontrar clientes y los presupuestos de los contratos no estaban tan ajustados como en la actualidad. Se buscaban beneficios lo más explosivos posibles y no perder bajo ningún concepto, ¿que el cliente se siente insatisfecho y ya no quiere trabajar con nosotros? Hay otros muchos más.

Ya en esa época este tipo de gestión era errónea, en la actualidad es nociva.

Recordemos la siguiente cita de John Maynard Keynes (traducción libre):”El propósito último de toda producción es satisfacer al cliente”.

Sigo cometiendo a veces el error de llamar a las personas, recursos, cuando estoy gestionando un proyecto, de hecho en el blog seguro que encontráis muchas entradas donde lo hago.

Son errores, pero lo que os puedo asegurar es aunque en una conversación hable de recursos, no trato a las personas como tales sino como personas.

No siempre fue así pero afortunadamente mi propia evolución personal y profesional me ha hecho llegar a la conclusión de que las personas funcionan mejor, se sienten más cómodas trabajando, más valoradas y respetan y se respetan mejor si las tratamos como tales.

Y yo también me siento mejor así y los resultados también son más positivos.

¿Quieres recursos o personas? Hazte esa pregunta cuando te vayas a enfrentar a un proyecto complicado o te encuentres en un momento con dificultades. Os puedo asegurar que las personas pueden llegar mucho más lejos y comprometerse muchísimo más si no las tratas como números u objetos.