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Archivos diarios: septiembre 24, 2013

Se considera parte del ADN de nuestro negocio que los departamentos de desarrollo, sistemas y explotación funcionen como reinos independientes con sus propias reglas y prioridades, que si bien tienen que colaborar entre sí, la fluidez con que se realizan esas colaboraciones dependen más de las relaciones personales existentes entre sus miembros que por unos objetivos a nivel organizativo o las necesidades propias de un proyecto.

Que personas puedan resolver problemas más allá de un contexto poco favorable para un trabajo cooperativo siempre es positivo, de hecho, como veremos más adelante, es fundamental.

Sin embargo en un mundo tan profesionalizado como el nuestro, las cosas tienen que salir adelante independientemente del grado de afinidad que tengan determinadas personas o de si un día alguien se ha levantado con más o menos humor que de costumbre.

La realidad es que cada departamento evoluciona de manera independiente, como si estuvieran desenchufados, como si no tuvieran nada que ver, lo que hace que definan sus propias interfaces, su propio modelo de relación y eso se termina convirtiendo en una fuente continua de conflicto porque cada uno de ellos enfoca sus prioridades a objetivos que siendo perfectamente legítimos, pueden no estar en consonancia con lo que la organización necesita en ese momento.

Es decir, ambas partes pueden llevar razón, incluso sus actuaciones podrían considerarse como válidas, sin embargo, en muchos casos esos resultados parciales positivos cuando no se realizan teniendo en cuenta al resto de la organización, sus tiempos y objetivos pueden tornarse en perjudiciales.

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