Reestructurando el proyecto para gestionar mejor alcance y expectativas

Si un proyecto puede presentar problemas presupuestarios cuando se prevé un alcance y una complejidad mayor que cuando se hizo su estimación económica, la solución debería pasar, no por intentar meter todas las funcionalidades con calzador, sino por tratar de buscar una solución más racional que permita obtener un producto que satisfaga las prioridades que se han establecido con un alto nivel de calidad, aunque esto implique dejar fuera o para más adelante (en muchos casos es necesario gestionar con los responsables funcionales el síndrome de la última versión), otra serie de funcionalidades que pueden resultar interesantes.

El primer paso debería consistir en dividir el proyecto en diferentes entregas, siendo conscientes todas las partes de que el desarrollo será iterativo incremental porque del feedback de cada versión vendrán, muy probablemente, solicitudes de mejora por parte del área usuaria.

Si se trata hacer todo de golpe se correrá el riesgo de que se agote el presupuesto y que en medio del proceso de desarrollo se entre en un conflicto entre las partes sobre cuál será el alcance final.

La experiencia dice que por muy buen acuerdo que se alcance se verá afectada la calidad del software porque el proveedor tratará de minimizar pérdidas, porque los desarrolladores tendrán overtime y llegado a un punto el cansancio y las ganas de terminar darán lugar a precipitación que se traduce en deuda técnica y en un producto menos probado.

Por otro lado, el cliente tendrá una mayor desconfianza y la comunicación entre las partes, tan necesaria en un proyecto de desarrollo de software, perderá fluidez y en función del grado de desgaste en las relaciones podría dar lugar a situaciones del antipatrón “arrojar al otro lado del muro“.

También se puede agotar el presupuesto con el enfoque iterativo incremental, la diferencia está en que al reestructurar el proyecto de esta manera todas las partes conocen las reglas del juego: se trabaja así no solo porque sea el enfoque que mejor pueda convenir al proyecto sino porque permite gestionar de manera adecuada las prioridades, el seguimiento y consumo económico del proyecto.

El siguiente paso consiste en trabajar con pila de producto e historias de usuario. Los responsables funcionales priorizan estas historias que una vez tasadas y ajustadas a la capacidad del sprint, se convierten en lo que será el resultado final de la entrega.

Si no lo ves claro (y también si lo ves claro), no dudes en dividir el proyecto en partes y cada parte en componentes o trabajos más simples (historias de usuario). Será más manejable, te beneficiarás el feedback y la gestión económica será mucho más transparente y mejor entendida entre las partes.

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