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Archivos diarios: octubre 6, 2013

Puede parecer sorprendente el nombre del artículo porque si bien parece claro que el desarrollo de software de mala calidad o la ejecución negligente de proyectos tiene sus aspectos negativos, ¿cómo es posible que trabajando de esa forma se consigan también recompensas?.

No obstante, os debería sorprender todavía más, que muchos de los que desarrollan software de mala calidad no sean conscientes de ello. Tal vez lo fueron en algún momento y después decidieron empezar a mirar para otro lado y montar todo un universo de excusas que deforman la realidad (la culpa nunca es de los desarrolladores, es siempre del cliente, del contexto o de vete a saber qué). Y lo peor de todo es que es muy sencillo buscar excusas, ya que solo basta con quedarnos con la parte de la realidad que nos interesa o darle a la misma un cierto toque creativo.

Ciertamente si se fuera tan efectivo desarrollando como buscando excusas, empresas como Google o Apple estarían asfixiadas por la competencia.

Otros sin embargo, están tan alejados del día a día de los proyectos que solo miran la cuenta de resultados, dejando al margen un aspecto tan importante como si el cliente está satisfecho o no.

Pero, ¿qué entendemos por mala calidad del software?, ¿nos centramos solo en lo que es codificación o arquitectura?, hay que ir más allá. La calidad del software es satisfacer en primer lugar las expectativas que se tenían puestas en el producto que se está desarrollando, sin olvidarnos de la mantenibilidad del sistema (que sí está intimamente ligada a aspectos técnicos) y de otros requisitos no funcionales como la disponibilidad, rendimiento, seguridad, etc…