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Archivos diarios: octubre 25, 2013

Soy de la opinión de que la documentación en los proyectos no debe ser extensa, debe centrarse exclusivamente en lo que necesita el proyecto y la organización dentro de sus procesos internos y nada más.

A veces son los propios procesos organizativos los que extienden el número y el tamaño de los documentos, cuando eso sucede y el beneficio de esa actividad es inferior que la inversión que hay que realizar para llevarla a cabo es cuando hay que plantearse si efectivamente los procesos están bien definidos.

Hablo de beneficio en general no de un proyecto concreto, ya que las organizaciones deben tener una vista más panorámica, si bien resulta fundamental que cuando un proyecto requiera excepciones debidamente justificadas se deba ser lo suficientemente flexible.

¿Por qué a los niveles superiores de la organización les gusta tanto la documentación? Porque con documentación parece que hay un orden y que las cosas se hacen bien. ¿Cuántas veces se ha justificado el trabajo en un proyecto en base a la documentación por encima del valor real que tiene el producto? y eso es así porque cuando estás alejado del día a día de los proyectos y no se sabe de qué va realmente el mismo y las diferentes contingencias que se han producido durante el proceso de desarrollo, se entiende a evaluar por lo que se entiende (equivocadamente o no) y el peso de la documentación se suele entender como síntoma de que se ha trabajado (otra cosa es que sea más o menos efectivo y que la documentación tenga el nivel de calidad y actualización necesario para que realmente sea útil).

La imposición de procesos que no tienen en cuenta las personas y equipos que trabajan en la organización y tampoco a la propia naturaleza de los trabajos que se realizan está condenada al fracaso, independientemente de que consiga prevalecer en el tiempo.

La teoría debe servir a la práctica y no al revés. Lo teórico puede ser maravilloso en el papel pero si no se adapta a la realidad de la organización se puede convertir en un carga.

Si a esto le sumamos que en muchas organizaciones, cada departamento establece sus propias normas sin tener en cuenta los puntos en común que tienen con otros y sin una visión general de lo que es la organización, el problema lo único que hace es seguir creciendo.

Un ejemplo muy sencillo de esto lo encontramos en el establecimiento de procesos teóricos de gestión en los departamentos de desarrollo, sistemas y explotación de las organizaciones, los cuáles además no se han engarzado entre sí y en la práctica de su aplicación nadie hace por tratar de a través del diálogo de reducir la resistencia que producen unas normas que consideran cada departamento como estanco.

Cuando se trata de crear procedimientos se intenta en muchas ocasiones de ir hacia máximos en lugar de realizar una transición más suave que permita que los cambios se vayan introduciendo poco a poco conforme se vaya experimentado con los introducidos anteriormente y todo esto con la participación de otros agentes de la organización que puedan estar implicados o sean interesados del resultado del propio proceso.

Es cierto que Scrum es la suma de sus prácticas debidamente ejecutadas en un proyecto. Por eso cuando trato de hablar sobre qué estrategias, prácticas o metodologías suelo aplicar en mis proyectos trato de indicar que, entre otras, utilizo algunas prácticas de Scrum.

Soy de la opinión de que cada organización y cada proyecto presenta sus peculiaridades y que cuanto más nos adaptemos a ellas más probabilidad existe de que el proyecto salga adelante. Por ese motivo no hay que cerrarse entre las cuatro paredes de una metodología, la agilidad implica ser flexible y esto supone que siempre hay que poner por encima la actitud ágil que cualquier estrategia que quieras aplicar.

No se trata de reinventar la rueda sino de aplicar en base a lo que conoces de la organización, del proyecto, de tu propio equipo, del cliente y en base a tu conocimiento y tu experiencia los ingredientes que consideras necesarios, ¿qué después habrá que seguir puliendo? pues lo más probable es que sea así ya que los proyectos no son lineales y lo que funciona hoy no tiene por que ser lo más adecuado mañana.

Decía Gandhi que: “Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”.

En tu día a día profesional te encontrarás con situaciones en las que terceros, sean estos personas u organizaciones, te fastidian una tarea o un proyecto.

Mi recomendación, aunque sea difícil evitarlo, aunque tengas que contar hasta un millón, es que no lo tomes por la vía personal y lo entiendas siempre como algo profesional, de esta manera, además de afectarte menos como persona no te dejarás llevar por sentimientos que solo te llevarán a empeorar la situación.

La teoría es muy fácil, la práctica mucho más difícil. Para tratar de mitigar esa distancia, es conveniente reflexionar qué te ha aportado adoptar posturas en lo profesional en las que te has dejado llevar más por las emociones que por la razón y la objetividad.

Evidentemente todo tiene un límite, pero es mejor gestionarlo desde la reflexión que desde el impulso. Existen diferentes formas de poder resolver el conflicto, trata de ser inteligente y opta por aquella que sea más beneficiosa para el proyecto porque si finalmente termina con éxito esa realmente será tu victoria.