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Archivos diarios: noviembre 15, 2013

Comenta Kent Beck que: “Los buenos equipos no sólo hacen su trabajo sino que además piensan cómo y por qué están trabajando. Analizan por qué tuvieron éxito o fracasaron. No tratan de ocultar sus errores en su lugar los exponen y aprenden de ellos. Nadie tropieza en la excelencia”.

Parece que es parte de nuestra condición huir de los errores, sin embargo, tratar de hacerlo es como intentar escaparnos de nuestra propia condición de seres humanos ya que todos cometemos errores, nadie es infalible. Piensa en alguien que crees que nunca se equivoca, pues sí, esa persona en la que estás pensando seguro que se equivoca tanto o más que tú, la diferencia realmente está en qué hacemos con nuestros errores, si lo utilizamos para evolucionar o simplemente los esquivamos.

Kent Beck insiste mucho en la oportunidad que se abre tras un error. Y me parece muy consecuente que lo haga porque tiene bien claro que la naturaleza del desarrollo de software es evolutiva y que en ese proceso de evolución hay aciertos y errores porque todos sabemos que acertar siempre a la primera es muy difícil y porque el mayor atajo para una solución compleja no es la línea recta sino pasar por soluciones más simples en las que se vayan afianzando ideas que tienen un origen abstracto.

Es compatible tener una equipo de proyecto que comparta una misma visión con el hecho de que las diferentes personas que lo conforman puedan tener distintos puntos de vista sobre cómo se debe afrontar la realización de determinadas tareas o sobre el enfoque que hay que aplicar al proyecto.

Si todo el mundo de tu equipo piensa igual o si teniendo opiniones divergentes no la expresan, tienes un equipo plano y lo plano no funciona. Precisamente lo que enriquece una toma de decisiones son las diferentes percepciones que aportan cada una de las personas persona y en un entorno colaborativo como es el desarrollo de software eso resulta esencial.

Es mucho más complicado tener un equipo plano que no tenerlo. Si es plano, analiza las causas, ya que tal vez no se ha creado el contexto adecuado para que las personas que lo componen puedan expresarse o de tantas veces que se ha hecho caso omiso a sus opiniones han optado, por falta de motivación para hacerlo, por quedarse callados.