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Archivos diarios: febrero 10, 2014

Su enunciado es el siguiente: “Cuando un sistema evoluciona se incrementa su complejidad a menos que se trabaje para mantenerla o reducirla”.

La complejidad crece no solo a nivel de deuda técnica (algo que es razonable por el incremento del tamaño del sistema), sino también a nivel de administración, usabilidad y recursos software y hardware necesarios para su funcionamiento.

Si se tiene cuidado y se aplican buenas prácticas, este incremento de la complejidad puede hacerse más moderado e incluso puede reducirse si se aplican medidas específicamente destinadas a este fin (que se complican cuando a la vez se están incorporando nuevas funcionalidades al sistema).

Lo que viene a decirnos (de la mano de la Primera Ley) es que con el paso del tiempo va a ser necesario evolucionar las aplicaciones y que ese coste será progresivamente mayor conforme se realicen nuevas actividades de mantenimiento en el sistema.