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Archivos diarios: mayo 15, 2014

La gestión de un colectivo debe perseguir que la suma del esfuerzo común sea superior a la que se obtendría de cada elemento por separado ya que de esta forma los pasos para conseguir los objetivos serán más amplios y precisos.

Una mala gestión de un colectivo no solo no consigue eso sino que empequeñece el talento individual de cada componente del equipo, de manera que el resultado común es inferior al individual. Esta circunstancia en una actividad donde se requiere la interacción, cooperación y comunicación entre las personas resulta nefasta y lo peor de todo es que resulta demasiado frecuente.

Una base para una adecuada gestión de un colectivo es que el gestor crea en el trabajo en equipo (más allá de palabrería barata), crear espíritu de equipo, mantenerlo unido y gestionarlo de forma adecuada. Esto requiere de mucha aptitud pero sobre todo de actitud porque lo cómodo es mantener una distancia, no mancharse las manos y dejar que sean los integrantes del equipo los que se gestionen.

Sin embargo eso no funciona siempre ya que la autogestión necesita de liderazgo y, además, las decisiones del gestor (o las no decisiones) impactarán en el equipo y al ser menos precisas (cuanto más lejos te encuentres del objetivo más complicado será acertar en él) y no pensar en equipo serán una continua fuente de desequilibrio.