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Tecnología

Hablamos de Internet, de la nube, de redes privadas virtuales, de redes de área local y los entendemos y asimilamos, generalmente, sin mucho problema, pudiendo incluso explicar a otras personas qué nos ofrecen y cómo funcionan, siempre y cuando no entremos en mucho detalle, porque es ahí donde las cosas empiezan a complicarse, y de qué manera, porque no es nada sencillo explicar cómo un grupo de personas pueden jugar en red, como tus correos electrónicos llegan sus destinatarios o cómo se sincronizan tus carpetas con tu gestor de almacenamiento en la nube favorito, sobre todo si empiezas a adentrarte en el proceloso mundo del TCP/IP, sus diferentes capas y las infraestructuras software y hardware que la soportan o lo que es lo mismo, a cómo viaja esa información entre un origen y un destino.

Los expertos y profesionales en redes de comunicaciones son los que podrán explicarte con mayor profundidad eso que no vemos, si bien, para ellos la complejidad también se incrementa conforme seguimos descendiendo en el nivel de detalle ya que no para de aumentar el número de tecnologías y soluciones que aparecen, así como el número de servicios a todos los niveles que se pretenden ofrecer en una red de comunicaciones.

Para ellos existen “piezas” que utilizan, que saben como interconectar, configurar y administrar pero que son como cajas negras limitadas a las especificaciones del fabricante, que si bien cubren determinados estándares, generalmente cada una de ellas requiere unos conocimientos específicos no solo para extraerle el mayor provecho posible, sino para hacerlas funcionar de la manera que necesitamos y nos interesa.

A medida que es mayor la red con la que se trabaja, intervienen un mayor número de elementos software y hardware heterogéneos, que se van a ir actualizando con el tiempo de manera no homogénea (y probablemente no organizada), lo cual sumado a que el tráfico no tiene por qué ser plano (pudiéndose establecer determinados niveles de calidad del servicio) hace que las tareas de administración se compliquen sobre manera.

Uno de esos elementos son los conmutadores que son dispositivos o elementos de infraestructura de red cuya función es interconectar diferentes segmentos de red o múltiples subredes para que funcionen de manera integrada como una sola.

Su función principal es la recepción y envío de paquetes, haciendo uso de su capacidad de almacenamiento y aprendizaje de direcciones, de manera que todo paquete dirigido a un mismo destino seguirá una misma trayectoria y será tratado de la misma manera. Cuanto mayor sea el nivel de funciones que se requieran del conmutador mayor será su coste teniendo en cuenta que en este caso, los upgrades no se solucionan generalmente con “parches” sino con la adquisición de nueva infraestructura.

Por tanto, podemos considerar que existe una gestión/administración distribuida dependiente de cada uno de esos conmutadores y de sus limitaciones o lo que es lo mismo, dependiente de un conjunto de cajas negras que tienen que ser reemplazadas en el caso de que se requiera un nivel de “inteligencia” que vaya más allá de las que tiene definidas, con el coste que eso supone (si alguna de las cajas negras es un componente software, además de estar limitada a la propia funcionalidad que ofrece, salvo que sea un desarrollo a medida o sea una solución de software libre, será necesario montar un mecanismo para tratar de automatizar en lo posible la configuración de las reglas definidas).

Las redes definidas por software tienen como objetivo simplificar la gestión/administración de las redes, centralizándola e independizándola de las soluciones específicas para el direccionamiento, es decir, se pretende establecer dos planos diferenciando lo que es el plano de control que es donde se toman decisiones sobre el destino del tráfico y lo que es el plano de datos que es la infraestructura que hace el “trabajo sucio” de enviar el tráfico al destino seleccionado.

Es decir, seguimos teniendo cajas negras pero se extrae de ellas la mayor parte de su “inteligencia” y se integran en un único punto, que se denomina controlador.

Además de las posibilidades que este paradigma presenta en cuanto a la flexibilidad en la implementación y mejora de servicios, que se gestionará en de manera centralizada, tenemos su independencia respecto al proveedor de cada uno de los conmutadores de la red, lo que ofrece un marco de trabajo apropiado para un entorno de red que debe ser escalable y adaptarse a la demanda existente en cada momento.

Tenemos dos planos: inteligencia y músculo, se necesita, por tanto, un mecanismo de comunicación entre ambos y que sea un estándar. Con este fin surge OpenFlow promovido por la ONF (Open Networking Foundation)

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El premio Nobel de medicina en 1937, el húngaro Albert Szent-Györgyi, tiene una cita que habla de descubrimiento, pero que realmente encierra tras ella, la clave de lo que resulta realmente la innovación: “El descubrimiento consiste en ver lo que todo el mundo ha visto y pensar lo que nadie más ha pensado”.

Muchas veces vemos un app nueva para dispositivos móviles, un producto software, una idea materializada que triunfa y que provoca que irremediablemente nos hagamos la pregunta de: ¿cómo es posible que no se me hubiera ocurrido a mi?.

Y es que esto funciona así, no basta solo con observar, se trata de interpretar lo que ves y tratar de llegar más allá. Es cierto que muchas veces se alcanza ese punto y lo que sucede es que no se termina materializando o se llega demasiado tarde porque ten en cuenta que no eres, ni mucho menos, el único gallo de este corral.

Este es el noveno artículo que publico con la evolución en el uso de navegadores y sistemas operativos utilizando como referencia sitios web españoles dirigidos a un público general que tienen un importante número de visitas como para que los resultados obtenidos con las métricas de Google Analytics sean lo suficientemente representativos.

Hasta hace un año mostraba los datos de dos sitios web, desde entonces solo muestro los datos de uno de ellos, ante la ausencia de estadísticas fiables del otro.

En este artículo, se muestran los resultados recogidos entre el 30/06/2012 y el 31/12/2012 y se comparan con los resultados informados en los ocho artículos anteriores (aparecen entre paréntesis, en orden cronológico de más reciente a menos reciente).

Como conclusiones más significativas, señalar las siguientes:

1) Internet Explorer está a punto de perder su hegemonía, como ya se presagiaba en las mediciones anteriores. Sigue cayendo 7 puntos al semestre, a la vez que Chrome sigue en ascenso. Desde mi punto de vista, ya veremos si acierto o no, tanto la caída de Explorer como el ascenso de Chrome no serán tan acentuados como ahora, si bien, todo hace indicar que en la siguiente medición el navegador de Google será el más utilizado.

2) Resulta significativo observar como incluso jugando en casa (Windows), Explorer sigue perdiendo cuota con respecto a Chrome, hasta tal punto que, de igual forma a las estadísticas generales, resultaría una sorpresa encontrarnos dentro de seis meses con que el navegador de Microsoft sigue siendo el más utilizado en su sistema operativo.

3) El uso de Safari sigue creciendo, en parte por el auge de los accesos al sitio web de referencia vía dispositivos móviles.

4) Windows sigue siendo el gran dominador de los sistemas operativos, pero su caída semestral cada vez es más significativa, en esta medición ha caído seis puntos, por cuatro y dos puntos respectivamente los dos semestres anteriores. ¿Quién se va quedando con lo que pierde el gigante de Redmond? Pues los sistemas operativos de Apple y Android. El uso de Linux (quitando Android) sigue siendo testimonial.

Navegadores.

– Internet Explorer: 30,85% (37’73%) (45’56%) (52’21%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′08%) (74′71%)
– Chrome: 29,63% (25’52%) (19’92%) (14’37%) (10’07%) (6’15%) (3’43%) (1′69%) (0′71%)
– Firefox: 20’82% (24’51%) (25’52%) (27’22%) (27’3%) (27’69%) (24’27%) (23′7%) (22′47%)
– Safari: 9’41% (7’31%) (5’92%) (4’93%) (3’66%) (2’85%) (2’22%) (1′73%) (1′45%)
– Android Browser: 7’53% (3’54%) (1’72%)
– Opera: 0’62% (0’58%) (0’52%) (0’59%) (0’51%) (0’69%) (0’67%) (0′54%) (0′43%)

Sistema Operativo.

– Windows: 78’21% (84’74%) (88’25%) (90’98%) (92’97%) (93’57%) (94’93%) (95′58%) (96′3%)
– Android: 8% (3’67%) (1’80%) (0’50%) (0’18%) (0’05%)
– iOS: 6’48% (0’63%)
– Macintosh: 4’58% (4’54%) (4’41%) (4’20%) (3’46%) (3’34%) (2’91%) (2′46%) (2′19%)
– Linux: 1’95% (2’35%) (2’06%) (2’29%) (2’12%) (2’50%) (1’68%) (1′66%) (1′34%)
– BlackBerry OS: 0’27% (0’24%) (0’14%) (0’09%) (0’06%)
– Symbian OS: 0’20% (0’22%) (0’32%) (0’21%) (0’17%) (0’11%)

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 30’69% (37’68%) (45’56%) (52’20%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′07%) (74′7%)
– Chrome + Windows: 28’26% (24’63%) (19’18%) (13’82%) (9’68%) (5’93%) (3’4%) (1′69%)
– Firefox + Windows: 18’35% (21’54%) (22’66%) (23’89%) (24’41%) (24’39%) (21’62%) (21′12%) (20′24%)
– Android Browser + Android: 7’53% (3’54%) 1’72%
– Safari + iOS: 5’81% (0’58%)
– Safari + Macintosh: 3’02% (3%) (2’82%) (2’75%) (2’18%) (2’05%) (1’73%) (1′43%) (1′22%)
– Firefox + Linux: 1’51% (1’96%) (1’77%) (2’16%) (1’79%) (2’14%) (1’47%) (1′55%) (1′23%)
– Firefox + Macintosh: 0’90% (0’98%) (1’08%) (1’15%) (1’09%)
– Chrome + Macintosh: 0’65% (0’54%) (0’49%) (0’29%)
– Opera + Windows: 0’45% (0’49%) (0’45%) (0’54%) (0’47%)
– Chrome + Linux: 0’39% (0’33%) (0’25%) (0’27%) (0’22%)
– Safari + Windows: 0’23% (0’25%) (0’26%) (0’41%) (0’35%)

Este es el octavo artículo que publico con la evolución en el uso de navegadores y sistemas operativos utilizando como referencia sitios web españoles dirigidos a un público general que tienen un importante número de visitas como para que los resultados obtenidos con las métricas de Google Analytics sean lo suficientemente representativos.

En artículos anteriores mostraba los datos de dos sitios web, en este caso solo voy a mostrar los datos de uno de ellos (el que en los artículos anteriores lo nombraba como sitio web 2) ya que no he conseguido acceso a estadísticas fiables del otro.

Sigo publicando estas estadísticas porque creo que es interesante ver la evolución que va teniendo el uso de los distintos navegadores y sistemas operativos.

El primer artículo fue publicado el 12 de enero de 2009 y contiene los datos entre el 30/06/2008 y el 31/12/2008. El segundo artículo fue publicado el 22 de julio de 2009 y contiene los datos entre el 01/01/2009 y el 30/06/2009. El tercer artículo fue publicado el 26 de enero de 2010 y contiene los datos entre el 30/06/2009 y el 31/12/2009. El cuarto artículo fue publicado el 31 de julio de 2010 y contiene los datos entre el 01/01/2010 y el 30/06/2010. El quinto artículo fue publicado el 11 de enero de 2011 y contiene los datos entre el 30/06/2010 y el 31/12/2010. El sexto artículo fue publicado el 11 de julio de 2011 y contiene los datos entre el 01/01/2011 y el 30/06/2011. El séptimo artículo fue publicado el 5 de enero de 2012 y contiene los datos entre el 30/06/2011 y el 31/12/2011.

En este artículo, se muestran los resultados recogidos entre el 01/01/2012 y el 30/06/2012 y se comparan con los resultados informados en los siete artículos anteriores (aparecen entre paréntesis, en orden cronológico de más reciente a menos reciente).

Como conclusiones más significativas, señalar las siguientes:

1) La trayectoria descendente en el uso de Internet Explorer sigue siendo más o menos lineal si bien en este último semestre ha caído a casi ocho puntos (algo por encima de entre los seis y los siete puntos que solía caer al semestre).

En el artículo anterior en el que analizaba estas estadísticas comentaba que de seguir así era posible que en dos o tres años Microsoft perdiera la hegemonía en los navegadores.

Con estos nuevos datos si Internet Explorer y Chrome siguen con su tendencia en el plazo de un año (o tal vez menos) nos encontremos con que la hegemonía de Microsoft en los navegadores es historia.

Como podemos ver en las estadísticas de Navegador + Sistema Operativo son los mismos usuarios de Windows los que están estableciendo esa tendencia.

2) La pérdida de cuota de Internet Explorer la recogen principalmente Chrome (5’5 puntos) y Safari (1’5 puntos). Firefox sigue con su suave trayectoria descendente.

3) En cuanto a los sistemas operativos, Windows sigue siendo el dominador si bien este semestre ha caído aproximadamente lo que solía caer en un año completo. En cualquier caso su cuota sigue siendo aplastante. Resulta interesante la cuota que alcanzan los sistemas operativos de Apple, la suma de las mismas es del 8’55% del total situándose como la segunda opción.

Sitio web

Navegadores.

– Internet Explorer: 37’73% (45’56%) (52’21%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′08%) (74′71%)
– Chrome: 25’52% (19’92%) (14’37%) (10’07%) (6’15%) (3’43%) (1′69%) (0′71%)
– Firefox: 24’51% (25’52%) (27’22%) (27’3%) (27’69%) (24’27%) (23′7%) (22′47%)
– Safari: 7’31% (5’92%) (4’93%) (3’66%) (2’85%) (2’22%) (1′73%) (1′45%)
– Android Browser: 3’54% (1’72%)
– Opera: 0’58% (0’52%) (0’59%) (0’51%) (0’69%) (0’67%) (0′54%) (0′43%)

Sistema Operativo.

– Windows: 84’74% (88’25%) (90’98%) (92’97%) (93’57%) (94’93%) (95′58%) (96′3%)
– Macintosh: 4’54% (4’41%) (4’20%) (3’46%) (3’34%) (2’91%) (2′46%) (2′19%)
– Android: 3’67% (1’80%) (0’50%) (0’18%) (0’05%)
– Linux: 2’35% (2’06%) (2’29%) (2’12%) (2’50%) (1’68%) (1′66%) (1′34%)
– iPhone: 1’45% (1’56%) (0’86%) (0’59%) (0’28%)
– iPad: 1’93% (1’16%) (0’48%) (0’24%)
– iOS: 0’63%
– BlackBerry OS: 0’24% (0’14%) (0’09%) (0’06%)
– Symbian OS: 0’22% (0’32%) (0’21%) (0’17%) (0’11%)

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 37’68% (45’56%) (52’20%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′07%) (74′7%)
– Chrome + Windows: 24’63% (19’18%) (13’82%) (9’68%) (5’93%) (3’4%) (1′69%)
– Firefox + Windows: 21’54% (22’66%) (23’89%) (24’41%) (24’39%) (21’62%) (21′12%) (20′24%)
– Android Browser + Android: (3’54%) 1’72%
– Safari + Macintosh: 3% (2’82%) (2’75%) (2’18%) (2’05%) (1’73%) (1′43%) (1′22%)
– Firefox + Linux: 1’96% (1’77%) (2’16%) (1’79%) (2’14%) (1’47%) (1′55%) (1′23%)
– Safari + iPhone: 1’32% (1’43%) (0’79%) (0’53%)
– Safari + iPad: 1’81% (1’12%) (0’46%)
– Safari + iOS: 0’58%
– Firefox + Macintosh: 0’98% (1’08%) (1’15%) (1’09%)
– Chrome + Macintosh: 0’54% (0’49%) (0’29%)
– Opera + Windows: 0’49% (0’45%) (0’54%) (0’47%)
– Safari + Windows: 0’25% (0’26%) (0’41%) (0’35%)
– Chrome + Linux: 0’33% (0’25%) (0’27%) (0’22%)

¿Cuánto dinero ha costado que prácticamente cada Administración Estatal, Autonómica, Provincial o Municipal tenga una solución de Oficina Virtual y servicios de autenticación y firma electrónica?.

¿Tiene sentido ese gasto?, ¿qué beneficios proporciona esa fragmentación?.

Ese gasto (muchos millones de euros) está muy lejos de ser justificados con los más que mediocres resultados que se están obteniendo con la Administración electrónica.

Y lo peor es que no se trata de un gasto realizado de una sola vez, después hay que mantener toda esa infraestructura, por lo que se están “pagando intereses” por ese motivo.

Esa fragmentación es además tecnológica, por lo que lo que funciona en mi relación administrativa con una determinada Administración no tiene por qué funcionar con otra (aunque esté en el otro lado de la calle).

Esta fragmentación es el resultado de esa velocidad desbocada que cogió la implantación de la Administración Electrónica donde sin la existencia de un plan, cada uno hizo la guerra por su cuenta.

¿La solución? No es fácil, teniendo en cuenta todo lo que hay ya implantado. Desde mi punto de vista se debería tender a servicios de Oficina Virtual y de autenticación y firma electrónica en nubes que engloben a conjuntos de órganos administrativos, por ejemplo, en el caso de una Comunidad Autónoma una sola Oficina Virtual y un solo servicio de autenticación y firma electrónica para todas sus Consejerías (yo incluso iría más allá e intentaría arbitrar las medidas oportunas para que todas sus Diputaciones y Municipios la utilizasen).

Hablo de nube, no de una solución técnica que sea común y después se implante en cada sitio (para mi eso no soluciona nada y el único ahorro que tiene es no desarrollar de cero ese producto, pero que después termina siendo una utopía porque después vienen las personalizaciones, actualizaciones, etc… que al cabo de un par de años da lugar a una infraestructura fragmentada).

¿Y la integración de esas Oficinas Virtuales con los backends que probablemente estén implantados en las infraestructuras de cada entidad administrativa? Respondo con otra pregunta, ¿acaso es eso un millonésima parte más caro o complejo que mantener las infraestructuras actuales?.

Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetiros el mantra de que la informática no resuelve problemas de carácter organizativo. Primero se tienen que resolver estos problemas y después la informática ayudará a hacer más eficientes los procesos (si se ha trabajado bien) y a obtener información y conocimiento de los mismos que permitan tomar decisiones que lleven a una mejora continua de la organización.

La implantación de la Administración Electrónica debería haber sido precedida por un plan general de racionalización de los procesos administrativos y eso se hacía mediante cambios de Leyes y normas. Este proceso se ha ido realizando de forma coetánea a la implantación de la Administración Electrónica de manera muy lenta, lo que no ha beneficiado en nada a la expansión de la misma.

Simplificando procesos no solo se reduce la carga de backend, sino que también tiene un impacto directo con el ciudadano ya que se simplifican los trámites y los tiempos medios de tramitación de los procedimientos.

Que tenga que haber una conjunción planetaria para poder presentar un trámite (que lo mismo me he llevado decenas de minutos u horas rellenarlo) es uno de los mayores males para la expansión de la firma electrónica.

Si un ciudadano de a pie tiene que empezar a instalar otro navegador, bajar de versión el que ya tiene, instalar un fichero por aquí y otro por allá, que le pregunten por versiones de máquina virtual Java, etc… lo tenemos claro si realmente queremos que se utilicen los servicios de administración electrónica.

La complejidad tenemos que solucionársela al ciudadano y no que sea él quien resuelva lo que no se ha sabido hacer bien. Apple ha enseñado el camino en ese aspecto: hacer esfuerzos importantes de ingeniería para que el usuario disfrute de sus dispositivos y servicios y no para perder el tiempo en aprender a utilizarlos.

Es necesario que la solución de autenticación y firma electrónica elegida tenga una matriz de compatibilidad con los principales navegadores del mercado y con el mayor número de versiones de los mismos y lo más importante que el tiempo existente entre una nueva versión de esa solución que cubra una nueva versión de esos navegadores sea cuestión de horas o de días (como sucede con los principales antivirus cuando surge uno nuevo) y no solo eso, que esa nueva versión llegue al entorno de producción poco después y con el menor coste de instalación (o desatendido con autorización previa de instalación o no).