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Tecnología

He terminado de ver hace unos minutos el documental “Comprar, tirar, comprar” en el que se expone con varios ejemplos el concepto de obsolescencia programada y los efectos que provoca tanto en los consumidores como en el Medio Ambiente.

La obsolescencia programada consiste, a grandes rasgos, en la fabricación de productos con un ciclo de vida inferior al que potencialmente podría tener si se aplicase la tecnología, componentes o procesos de fabricación disponibles para conseguirlo, cuando no directamente se le ponen una fecha de caducidad.

¿Cuál es el motivo? Promover el consumo y la circulación de dinero, supuestamente en nuestro beneficio, cuando en realidad el objetivo que persigue es el lucro por parte de quien la promueve.

La innovación debe ser el primer motor que marque cuándo un producto sustituye a otro (esto no quiere decir que todos ellos vayan a ser indestructubles o que salga alguno defectuoso), dejando a cada consumidor que decida cuándo realiza la sustitución. Si el dinero se tiene que mover que sea por esa causa y no por otra.

Sin obsolescencia programada se favorece la sostenibilidad, disminuyendo la cantidad de residuos y haciendo un consumo más racional de las materias primas. Por sí solo no resolverá los problemas de sobreexplotación de los recursos naturales, de contaminación y de acumulación de residuos, para esto se requiere concienciación, medios y tecnología, algo para lo que todavía queda mucho, pero ayudaría bastante.

Las estadísticas correspondientes al pasado semestre, en los dos sitios web en español con un número representativo de visitas que se toman como base para obtener estos resultados, muestran una tendencia similar a la que se obtuvo hace seis meses y es que, afortunadamente, Internet Explorer 6, cada vez está siendo menos utilizado, con una caída que sigue siendo fuerte, aunque todavía tiene una importante presencia que se sitúa entre el 7% y el 10% de los navegadores utilizados.

La caída anual de Internet Explorer 6 se está situando entre los 13 y los 17 puntos al año, aunque lo normal es que esta tendencia se vaya suavizando ya que la migración para el uso de otros navegadores en muchas organizaciones se realizará de forma mucho más pausada que en los ordenadores personales y en otros tipos de terminales de uso particular ya que en mucho caso requiere la realización de migraciones de determinados sistemas de información corporativos, algo que en muchos casos es muy costoso a lo que hay que sumar la situación económica actual que provoca que los gastos e inversiones tengan probablemente que atender a otras prioridades.

Sitio web 1:

Reparto del uso de los navegadores de la familia Internet Explorer:

Internet Explorer 7: 25’57% (40’79%) (57’61%) (58’01%) (51’23%)
Internet Explorer 8: 58’43% (35’30%) (10’28%) (1’41%) (0’14%)
Internet Explorer 6: 15’84% (23’89%) (32’11%) (40’51%) (48’45%)
Internet Explorer 9: 0’14%
Internet Explorer 5.5: 0’01% (0’02%) (0’04%) (0’07%) (0’13%)

Valores absolutos del uso de los navegadores de la familia Internet Explorer:

– Internet Explorer 8: 37’12% (24’49%) (7’59%) (1’09%) (0’11%)
– Firefox: 24’37% (23’04%) (21’06%) (19′40%) (16′16%)
– Internet Explorer 7: 16’24% (28’30%) (42’53%) (44’82%) (41’91%)
– Internet Explorer 6: 10’06% (16’57%) (23’71%) (31’30%) (39’64%)
– Chrome: 8’87% (5’13%) (2’93%) (1′50%) (0′48%)
– Safari: 2’54% (1’79%) (1,45%) (1′13%) (0′87%)
– Opera: 0’38% (0’35%) (0’44%) (0′44%) (0′41%)
– Internet Explorer 9: 0’09%
– Internet Explorer 5.5: 0’01%

Sitio web 2:

Reparto del uso de los navegadores de la familia Internet Explorer:

Internet Explorer 8: 62’67% (41’51%) (11’43%) (1’57%) (0’17%)
Internet Explorer 7: 24’13% (38’83%) (60’47%) (61’82%) (56’85%)
Internet Explorer 6: 12’97% (19’64%) (28’05%) (36’54%) (42’86%)
Internet Explorer 5.5: 0’02% (0’02%) (0’03%) (0’07%) (0’11%)

Valores absolutos del uso de los navegadores de la familia Internet Explorer:

– Internet Explorer 8: 36’35% (25’82%) (7’89%) (1’13%) (0’13%)
– Firefox: 27’3% (27’69%) (24’27%) (23′7%) (22′47%)
– Internet Explorer 7: 14% (24’15%) (41’76%) (44’56%) (42’47%)
– Chrome: 10’07% (6’15%) (3’43%) (1′69%) (0′71%)
– Internet Explorer 6: 7’52% (12’21%) (19’37%) (26’33%) (32’02%)
– Safari: 3’66% (2’85%) (2’22%) (1′73%) (1′45%)
– Opera: 0’51% (0’69%) (0’67%) (0′54%) (0′43%)
– Internet Explorer 9: 0’12%
– Internet Explorer 5.5: 0’01%

Este es el quinto artículo que publico con la evolución en el uso de navegadores y sistemas operativos en dos sitios web españoles dirigidos al público general, que tienen un importante número de visitas como para que los resultados obtenidos con las métricas de Google Analytics sean lo suficientemente representativos.

El primer artículo fue publicado el 12 de enero de 2009 y contiene los datos entre el 30/06/2008 y el 31/12/2008. El segundo artículo fue publicado el 22 de julio de 2009 y contiene los datos entre el 01/01/2009 y el 30/06/2009. El tercer artículo fue publicado el 26 de enero de 2010 y contiene los datos entre el 30/06/2009 y el 31/12/2009. El cuarto artículo fue publicado el 31 de julio de 2010 y contiene los datos entre el 01/01/2010 y el 30/06/2010.

En este artículo, se muestran los resultados recogidos entre el 30/06/2010 y el 31/12/2010 y se comparan con los resultados informados en los cuatro artículos anteriores (aparecen entre paréntesis, en orden cronológico de más reciente a menos reciente).

Como conclusiones más significativas, señalar las siguientes:

1) La trayectoria descendente en el uso de Internet Explorer es continua y se situa entre los cuatro y seis puntos al semestre (si hacemos media de los resultados obtenidos a lo largo de estas mediciones, la caída se sitúa alrededor de los los cuatro puntos al semestre o lo que es lo mismo 8 puntos al año). Cada vez está más próximo el momento en que la suma en el uso del resto de navegadores supere al de Microsoft, de continuar esta tendencia en el transcurso de año o año y medio, podremos ver esto en las estadísticas.

2) La pérdida de cuota de Internet Explorer ha sido provocada sobre todo por el auge de Chrome que prácticamente cada semestre duplica sus resultados. También destaca el aumento en el uso de Safari (el auge de los productos de Mac tiene mucho que ver) y el estancamiento de Firefox, que pese a ser la segunda opción a mucha distancia del resto no consigue ganar cuota a costa del descenso en el uso de Explorer.

3) En cuanto a los sistemas operativos, Windows es el claro dominador y aunque el descenso en el uso se sitúa entre 0’5 y 1 punto al semestre, resulta prácticamente anecdótico, dada la diferencia respecto al resto. Mac y los sistemas operativos para terminales móviles crecen y los sistemas operativos de la familia Linux siguen en tercer lugar y se estanca su utilización.

Sitio web 1:

Navegadores.

– Internet Explorer: 63’53% (69’38%) (73’83%) (77′27%) (81′81%)
– Firefox: 24’37% (23’04%) (21’06%) (19′40%) (16′16%)
– Chrome: 8’87% (5’13%) (2’93%) (1′50%) (0′48%)
– Safari: 2’54% (1’79%) (1,45%) (1′13%) (0′87%)
– Opera: 0’38% (0’35%) (0’44%) (0′44%) (0′41%)

Sistema Operativo.

– Windows: 94’89% (95’84%) (96’57%) (96′94%) (97′52%)
– Macintosh: 2’55% (2’12%) (1’83%) (1′65%) (1′37%)
– Linux: 1’66% (1’65%) (1’29%) (1′22%) (1′02%)
– iPhone: 0’38% (0’19%)
– Symbian OS: 0’11% (0’06%)
– iPad: 0’11%
– Android: 0’09% (0’03%)
– BlackBerry OS: 0’05%

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 63’53% (69’38%) (73’83%) (77′27%) (81′80%)
– Firefox + Windows: 22’14% (20’87%) (19’19%) (17′61%) (14′69%)
– Chrome + Windows: 8’57% (4’99%) (2’91%) (1′50%)
– Safari + Macintosh: 1’58% (1’27%) (1’07%) (0′92%) (0′72%)
– Firefox + Linux: 1’44% (1’40%) (1’12%) (1′06%) (0′84%)
– Firefox + Macintosh: 0’79%
– Safari + iPhone: 0’35%
– Opera + Windows: 0’34%
– Safari + Windows: 0’26%
– Chrome + Linux: 0’17%

Sitio web 2:

Navegadores.

– Internet Explorer: 58% (62’19%) (69’06%) (72′08%) (74′71%)
– Firefox: 27’3% (27’69%) (24’27%) (23′7%) (22′47%)
– Chrome: 10’07% (6’15%) (3’43%) (1′69%) (0′71%)
– Safari: 3’66% (2’85%) (2’22%) (1′73%) (1′45%)
– Opera: 0’51% (0’69%) (0’67%) (0′54%) (0′43%)

Sistema Operativo.

– Windows: 92’97% (93’57%) (94’93%) (95′58%) (96′3%)
– Macintosh: 3’46% (3’34%) (2’91%) (2′46%) (2′19%)
– Linux: 2’12% (2’50%) (1’68%) (1′66%) (1′34%)
– iPhone: 0’59% (0’28%)
– iPad: 0’24%
– Android: 0’18% (0’05%)
– Symbian OS: 0’17% (0’11%)
– BlackBerry OS: 0’06%

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 58% (62’19%) (69’06%) (72′07%) (74′7%)
– Firefox + Windows: 24’41% (24’39%) (21’62%) (21′12%) (20′24%)
– Chrome + Windows: 9’68% (5’93%) (3’4%) (1′69%)
– Safari + Macintosh: 2’18% (2’05%) (1’73%) (1′43%) (1′22%)
– Firefox + Linux: 1’79% (2’14%) (1’47%) (1′55%) (1′23%)
– Firefox + Macintosh: 1’09%
– Safari + iPhone: 0’53%
– Opera + Windows: 0’47%
– Safari + Windows: 0’35%
– Chrome + Linux: 0’22%

He recibido comunicaciones de un lector de mi blog indicándome que me moje e indique cuánto tiempo se tardaría realmente. No obstante, tal como comenté en el artículo anterior sobre este tema no puedo ser preciso, ya que depende entre otros factores, de los siguientes:

– Suponiendo que ya se tiene elegida la plataforma a implantar (sobre esto, mi recomendación es que la adquisición de este producto, dada su importancia estratégica, se haga evaluando la opción elegida mediante un proyecto piloto, lo que puede demorar el proceso desde que se toma la decisión de utilizar este tipo de productos, hasta que se tiene en funcionamiento) y lo que se quiere es implantar exclusivamente la plataforma y se dispone de la plataforma hardware y software de base donde alojarla (es importante (para organizaciones con un cierto tamaño) que la plataforma admita instalaciones de alta disponibilidad y rendimiento, ya que así será más sencillo su escalado), el proceso es prácticamente inmediato (aunque puede tardar algo más (pero poco más, si las instrucciones de instalación son buenas) si se quiere instalar con medios propios en lugar de con medios de la empresa que lo ha desarrollado).

– Ahora bien, si se quiere integrar el uso de la misma en los procesos de la organización, se requerirá más tiempo. Es decir, podemos tener la plataforma funcionando, utilizándose en algunas actividades o procesos, pero sin tener un uso extendido, generalizado o sistemático. La integración en los procesos no será sencilla salvo que se cuente con el apoyo de la alta dirección, se haga en base a un plan de trabajo y se haga su correspondiente seguimiento. Mi recomendación es que la integración sea paulatina, con el objetivo de poder tenerla controlada en todo momento y también para que pueda ser una opción realista en una organización grande con un buen número de procesos gestionados mediante sistemas de información, en las cuales no se puede, ni se debe, entrar como un elefante en una cacharrería.

– Facilitará la incorporación a los procesos, el hecho de que la plataforma de firma electrónica venga acompañado por productos que le proporcionan un valor añadido, como son el portafirmas electrónico y un sistema de comunicaciones electrónicas.

– Por supuesto servirá de ayuda la aportación de soluciones de movilidad.

– También lo facilitará bastante si la plataforma (o los productos de valor añadido comentados anteriormente) cuentan con un juego rico de APIs de integración, se encuentra bien documentado y probado y proporcionan casos de ejemplo. Esto es lo que puede llevar más tiempo ya que requerirá además de modificar la descripción de las actividades de un proceso, hacer cambios en el sistema o sistema de información que lo sostienen, para adaptarse a la plataforma. Este tiempo dependerá además del presupuesto que se tenga para llevar a cabo esos cambios.

Por tanto, si se quiere implantar y tenerla funcionando podemos hablar de que se puede tener a corto plazo, ahora bien, para alcanzar un grado de penetración importante en los procesos de la organización (para empresas de tamaño medio/grande) estamos hablando en la mayor parte de los casos de largo plazo.

Depende de si requiere o no integración con sistemas ya existentes, ya que si es así, será necesario hacer en los mismos las modificaciones oportunas para integrarlos con la plataforma o bien para integrarlos con el sistema de portafirmas electrónico (opción esta que recomiendo para los circuitos de firma internos de la organización).

Sin embargo, aún planteándonos el objetivo final de integrarlos con los sistemas de información de la organización, es posible tener la plataforma funcionando prácticamente de inmediato y con una alta productividad si se acompaña al menos con una solución de portafirmas electrónico, ya que la misma permite el envío de documentos a firmar al destinatario que se elija (generalmente). Si además se acompaña con una solución de comunicaciones electrónicas pues todavía se tendrá más potencia, ya que permitirá definir flujos de validación y firma más complejos.

Es decir, basta con que se llegue a un acuerdo con un proveedor, que te lo instale o que lo instales y ya tienes en funcionamiento el sistema. Si modificas las procesos para que los documentos a firmar te lleguen a través del portafirmas electrónico o que las comunicaciones que recibas deban ir en digital y firmadas, ya habrás dado un importante paso hacia adelante.

Si tu organización no dispone de una infraestructura informática para mantener este tipo de sistemas (aunque realmente no se requiere gran cosa, salvo que el volumen de documentación a firmar sea muy importante), siempre existe la posibilidad de contratar este tipo de servicios como si de un sistema SaaS (Sofware as a Service) se tratara.

En cualquier caso, lo que digo siempre sobre este tema, si no lo tienes muy claro o si tienes dudas acerca de la mejora de la productividad que te puede ofrecer, solicítale al proveedor o proveedores un proyecto piloto y pruébalo. En mi organización, toda persona con potestad de firma y que firma de manera cotidiana un número más o menos importante de documentos y que ha probado este tipo de sistemas, no tiene voluntad de volver atrás, ¿quiere decir esto que desaparece completamente la firma manuscrita? aunque sería lo ideal, no es así, pero el grado de penetración cada vez es más grande.

Un aspecto muy importante a la hora de elegir una plataforma de firma electrónica que permita la firma en bloque o en lotes de documentos es su rendimiento. Es fundamental que se solicite esta información a los proveedores (y si es posible que lo puedas ver con tus propios ojos), es decir, es conveniente que sepa antes de contratar a la plataforma cuanto tarda aproximadamente en firmar n documentos de un tamaño t con una carga de firmas en el servidor de f y conocer cuánto se tarda para distintos valores de n, t y f (además de saber las características del servidor o servidores sobre el que se han hecho las pruebas).

Ya que buscamos mejorar la productividad de las personas que firman documentos con este tipo de firmas no hay que olvidar que resulta más importante de lo que parece el tiempo que se tardan en procesar la firma de todos esos documentos.

Es importante señalar que tampoco se deben pedir milagros a este tipo de sistemas, es decir, si se quieren firmar 10.000 documentos de 500kb, va a tardar y si no se dispone de una plataforma eficiente y robusta, lo más probable es que en más de una ocasión (y de dos) no se llegue a completar el proceso de firma por colapso del servidor.

Otros aspecto relacionado con el anterior y que también resulta muy importante es lo que carga al servidor la firma de esos documentos. Si lo queremos implantar en una organización donde pueden firmar concurrentemente muchas personas un buen número de documentos, si no tenemos una plataforma eficiente tendremos que montar una infraestructura muy importante para que sostenga este funcionamiento (habrá veces donde no haya más remedio, pero siempre que se pueda ahorrar en ese sentido es importante).

Otras peculiaridades interesantes hay que buscarlas sobre todo en los sistemas de portafirmas electrónico, como por ejemplo la posibilidad de realizar otras tareas en el mismo mientras se firma un conjunto de documentos (avisándote cuando se haya terminado esa tarea), informarte del tiempo aproximado que queda para que se terminen de firmar, etc…

Otra característica a tener en cuenta es la transaccionalidad de la firma en lote o en bloque. Yo soy partidario de que el sistema sea totalmente transaccional, es decir, o se firma todo el conjunto de documentos que envío o no se firma ninguno, esto evita problemas posteriormente tanto a los sistemas clientes (de la plataforma de firma electrónica o del portafirmas) y también a los usuarios, que se encontrarían con documentos firmados dentro de un bloque o de un lote y con otros no. Puede ser un rollo tener que volver a enviar los documentos (no necesariamente el lote deberá ser el mismo), pero a la larga os aseguro que es mejor así.

Además de las características estudiadas en los días anteriores, otra de las características que resulta muy conveniente a la hora de elegir una plataforma de firma electrónica es la posibilidad de firma en bloque o en lotes, de más de un documento, es decir, que mediante una misma acción de firma (selección de los documentos a firmar, selección de certificado digital, etc…) se firmen múltiples documentos.

Esto tiene indudables ventajas, ya que proporciona al firmante una productividad altísima. Pongamos el siguiente ejemplo, tomando como base la firma tradicional:

Hay que enviar mil cartas informando sobre un determinado acto. Esto obliga al firmante (si quiere hacer las cosas bien y no poner electrónicamente la rúbrica (que no sirve para nada)) a armarse de paciencia y firmar a mano documento a documento. Esto es totalmente improductivo y lo peor es que en las organizaciones se hace con más frecuencias de lo que parece.

Un sistema de firma electrónica sin firma en bloque, no ofrece mejoras sustanciales a la firma manuscrita, ya que obliga a hacer una acción de firma por cada documento, lo cual es incluso más improductivo que la firma tradicional (aunque tiene también una serie de ventajas que hace que aunque se tarde algo más, sea más aconsejable, hacer la firma de esta forma).

Un sistema de firma electrónica en bloques que trate al conjunto de documentos que se firman como un todo, proporciona la productividad que se requiere (con un par de clicks de ratón se firman mil documentos), sin embargo tiene el inconveniente de que al tratarse como un todo, si se quiere verificar la firma de uno de los documentos, tienes la posibilidad de ver todos los documentos que has firmando en ese bloque y eso en ocasiones no se debe poder hacer (supongamos que se firman mil cartas, pero cada una de ellas tiene datos personales del destinatario (incluso aunque sea una organización la destinataria y no una persona física y no tratarse datos de carácter personal), no conviene que si una persona quiere verificar la firma electrónica de su documento, tenga la posibilidad de ver el resto).

Por este motivo un aspecto muy importante a la hora de elegir una plataforma de firma electrónica es la posibilidad de firma en bloques de documentos, con la posibilidad de que cada documento se firme de manera independiente al resto. Estaríamos en el mismo caso de la firma en un par de clicks y con la posibilidad de que cada documento que se firma tenga una verificación independiente. Esta característica no quita que también para determinadas firmas de documentos sea muy rentable la firma de documentos que vimos en el párrafo anterior, por ese motivo, ambas posibilidades deben ser tenidas en cuenta a la hora de evaluar una plataforma.

Como comenté en el artículo de ayer y en otros relacionados sobre esta materia, la firma electrónica es uno de los mejores inventos relacionados con la agilización de procesos en una organización, ya que permite (entre otras cosas) evitar (por lo menos en un porcentaje alto, si se toma lo suficientemente en serio su implantación) el trasiego de papeles de un lado para otro, reduciendo el tiempo que se pierde en todo ese proceso, ahorro al que hay que sumar el hecho de que no sea necesaria la presencia física de los firmantes.
Por este motivo siempre digo que si una empresa quiere modernizar sus estructuras una de las primeras decisiones que tiene que tomar es la implantación de la firma electrónica.

La firma electrónica rompe con la necesidad de que la persona acuda a dónde está el papel ya que es el documento el que busca al firmante, el cual podrá firmar desde cualquier lugar en el que se encuentre.

Los siguientes pasos para mejorar la ubicuidad de la firma electrónica se encuentran:

1) Conseguir la mayor compatibilidad posible con los navegadores (puede ser frustrante perder tiempo en localizar un ordenador para firmar y tener que perder más tiempo en instalarte un navegador que sea compatible).

2) Tan importante como lo anterior, permitir que se pueda realizar la firma electrónica desde dispositivos móviles.

Esto último resulta muy interesante ya que no se necesitará acudir a un portátil o a un PC para realizar la firma de un documento, sino que desde el terminal móvil se tendrá la capacidad de realizar esa acción. Habrá ocasiones donde se agradezca poder firmar de esa manera ya que permitirá resolver de forma rápida situaciones de urgencia (el típico documento que hay que firmar que no puede esperar) y permitirá dar una gran libertad a este tipo de personas ya que sabrán que teniendo cobertura podrán dar respuesta tanto a ese tipo de contingencias como a otras no tan urgentes de manera flexible.

Si a través de dispositivos móviles se pueden leer correos, ver documentos, consultar tu agregador favorito y navegar, el hecho de que se pueda firmar electrónicamente a través de ellos es una consecuencia lógica. Es decir, si a veces se convierte en un instrumento más de trabajo y en el trabajo tengo que firmar documentos, ¿por qué no tener esa posibilidad también?.

A organizaciones con empleados que tienen que autorizar operaciones, actuaciones, acciones, los cuales tengan una cierta movilidad de su puesto de trabajo, les recomiendo, que si no lo han hecho ya, planteen proyectos pilotos para la implantación de la firma electrónica (en algunos casos, podrán hacerlo de forma gratuita o con costes mínimos) y verifiquen por ellos mismos las ventajas que les proporciona contar con este tipo de soluciones.

Por ese motivo, a la hora de elegir una plataforma de firma electrónica, además de verificar su productividad y robustez, su capacidad de integración con las aplicaciones ya desarrolladas en la organización, su integración con sistemas de gestión documental, la existencia de productos complementarios que permiten extraer un gran rendimiento, como por ejemplo, un portafirmas electrónico, un sistema de comunicaciones electrónicos, es necesario evaluar su matriz de compatibilidad con navegadores y también su matriz de compatibilidad con terminales móviles.

Nuestras marcas, nuestras webs son, salvo contadas excepciones (puede parecer que las excepciones son muchas, pero son insignificantes en comparación con el montante global) prácticamente invisibles. Las conocen personas y empresas de nuestro entorno y otras que han llegado a ellas por casualidad y que han podido encontrar interesante o no lo que han visto.

Cuanto más popular es una marca o un sitio web más fácil es que te encuentren ya que probablemente habrá otros que generan más atención que tú, que hablen de tí o te enlacen y esto es como una bola de nieve, no obstante llegar a ese punto de ruptura no es nada sencillo ya que la popularidad es algo que no solo tiene que germinar sino que se tiene que mantener, lo que hoy es interesante mañana puede no serlo o bien seguir siéndolo pero aparecer competencia que sea más interesante que tú.

Cuando hablo de interés es como si estuviera hablando de atención, es decir, un sitio que no genera capacidad de atención puede tener contenidos de mejor calidad que otros que sí la generan, por eso el interés no tiene que estar necesariamente asociado a la calidad, son cosas distintas.

Otro aspecto a tener en cuenta es que de las visitas que lleguen a nuestras marcas o a nuestras web vendrán en su inmensa mayoría a través de buscadores (salvo momentos puntuales concretos donde te enlacen o mencionen desde sitios muy populares o te hayas creado una marca lo suficientemente conocida como para que te encuentren por tu nombre (ya sea a través de tu dirección o metiendo tu nombre en el buscador)) y en bastantes casos entrarán en tu web por error, ya que realmente estaban buscando otra cosa y el azar de la algorítmica de los buscadores lo ha llevado hasta tí.

Por tanto, salvo que te hayas hecho con un nombre, tengas una estupenda red de contactos y seas capaz de mantener la atención, puede resultar complicado que potenciales clientes te encuentren y eso no se arregla necesariamente con técnicas SEO (Search Engine Optimization) que te sitúen arriba en los buscadores para determinadas palabras clave, evidentemente ayuda, pero no es la solución última al problema.

Cualquier sitio web de una empresa lo que persigue es vender (o por lo menos es el objetivo que debería marcarse), es cierto que pueden suministrar información de utilidad pero siempre con la intención de llamar tu atención hacia su marca, hacia sus productos o hacia sus servicios. Cuando hablo de vender lo hago en toda su extensión, teniendo en cuenta tanto a posibles clientes como a posibles personas interesadas en trabajar contigo (encontrar un buen talento puede ser tan rentable como encontrar a un buen cliente). Si un sitio web de una empresa no pretende vender no entiendo su utilidad ya que puede resultar incluso contraproducente su existencia.

Ya he dicho antes que para que un sitio web atraiga atención no tiene necesariamente por qué ser de calidad, no obstante, cuando estamos hablando de una web cuyo objetivo no es facturar por número de clicks en publicidad o por atraer anunciantes alegando una determinada audiencia (actividades ambas totalmente respetables) sino de vender marca, productos y servicios, desde mi punto de vista sí que debe tener unos altos niveles de calidad teniendo en cuenta diseños y contenidos.

Una vez que se tiene la materia prima (un buen sitio web) toca que te conozcan, que lleguen a ti los que te interesa que lleguen, mejor menos visitas pero de más calidad que muchas visitas. Como comenté antes un buen posicionamiento en buscadores ayuda, de la misma manera que lo hace una buena campaña de marketing en la web utilizando servicios como Google AdWords. No obstante, desde mi punto de vista la diferencia la marca que te conozcan aquellos segmentos de la audiencia que te interesa que lleguen hasta tí, en estos casos la estrategia consiste en ir hacia donde se puede encontrar el cliente (participar en redes sociales, foros, blogs especializados, etc…, pero no con la intención de ser spam, sino con la intención de ayudar, de aportar cosas, etc…) y/o pagar por espacios publicitarios (después de probarlo habrá que hacer cuentas y estudiar la rentabilidad conseguida en términos tangibles e intangibles) o como ya comenté en un artículo crear tu mismo un entorno de participación a donde acudan esos posibles clientes.

El danés Bjarne Stroustrup fue el padre del C++ y es catedrático en la Universidad A&M de Texas. Su trayectoria le permitió ser reconocido hace dos décadas como uno de los doce mejores científicos jóvenes de Estados Unidos según la revista Fortune y a recibir desde entonces diferentes premios y reconocimientos.

Sobre la evolución en la complejidad y funcionalidades de los dispositivos móviles comentó lo siguiente (traducción libre): “Siempre he deseado que mi ordenador fuese tan fácil de utilizar como mi teléfono. Mi deseo se ha convertido en realidad porque ya no sé como utilizar mi teléfono”.

Detrás de esta ironía, se encuentra el hecho de que realmente los dispositivos móviles han ido adquiriendo progresivamente un mayor número de funciones y posibilidades que los han convertido en un ordenador, con una ventaja sobre estos por su tamaño y también con inconvenientes por el mismo motivo.