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Archivo de la etiqueta: Apple

Este es el noveno artículo que publico con la evolución en el uso de navegadores y sistemas operativos utilizando como referencia sitios web españoles dirigidos a un público general que tienen un importante número de visitas como para que los resultados obtenidos con las métricas de Google Analytics sean lo suficientemente representativos.

Hasta hace un año mostraba los datos de dos sitios web, desde entonces solo muestro los datos de uno de ellos, ante la ausencia de estadísticas fiables del otro.

En este artículo, se muestran los resultados recogidos entre el 30/06/2012 y el 31/12/2012 y se comparan con los resultados informados en los ocho artículos anteriores (aparecen entre paréntesis, en orden cronológico de más reciente a menos reciente).

Como conclusiones más significativas, señalar las siguientes:

1) Internet Explorer está a punto de perder su hegemonía, como ya se presagiaba en las mediciones anteriores. Sigue cayendo 7 puntos al semestre, a la vez que Chrome sigue en ascenso. Desde mi punto de vista, ya veremos si acierto o no, tanto la caída de Explorer como el ascenso de Chrome no serán tan acentuados como ahora, si bien, todo hace indicar que en la siguiente medición el navegador de Google será el más utilizado.

2) Resulta significativo observar como incluso jugando en casa (Windows), Explorer sigue perdiendo cuota con respecto a Chrome, hasta tal punto que, de igual forma a las estadísticas generales, resultaría una sorpresa encontrarnos dentro de seis meses con que el navegador de Microsoft sigue siendo el más utilizado en su sistema operativo.

3) El uso de Safari sigue creciendo, en parte por el auge de los accesos al sitio web de referencia vía dispositivos móviles.

4) Windows sigue siendo el gran dominador de los sistemas operativos, pero su caída semestral cada vez es más significativa, en esta medición ha caído seis puntos, por cuatro y dos puntos respectivamente los dos semestres anteriores. ¿Quién se va quedando con lo que pierde el gigante de Redmond? Pues los sistemas operativos de Apple y Android. El uso de Linux (quitando Android) sigue siendo testimonial.

Navegadores.

– Internet Explorer: 30,85% (37’73%) (45’56%) (52’21%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′08%) (74′71%)
– Chrome: 29,63% (25’52%) (19’92%) (14’37%) (10’07%) (6’15%) (3’43%) (1′69%) (0′71%)
– Firefox: 20’82% (24’51%) (25’52%) (27’22%) (27’3%) (27’69%) (24’27%) (23′7%) (22′47%)
– Safari: 9’41% (7’31%) (5’92%) (4’93%) (3’66%) (2’85%) (2’22%) (1′73%) (1′45%)
– Android Browser: 7’53% (3’54%) (1’72%)
– Opera: 0’62% (0’58%) (0’52%) (0’59%) (0’51%) (0’69%) (0’67%) (0′54%) (0′43%)

Sistema Operativo.

– Windows: 78’21% (84’74%) (88’25%) (90’98%) (92’97%) (93’57%) (94’93%) (95′58%) (96′3%)
– Android: 8% (3’67%) (1’80%) (0’50%) (0’18%) (0’05%)
– iOS: 6’48% (0’63%)
– Macintosh: 4’58% (4’54%) (4’41%) (4’20%) (3’46%) (3’34%) (2’91%) (2′46%) (2′19%)
– Linux: 1’95% (2’35%) (2’06%) (2’29%) (2’12%) (2’50%) (1’68%) (1′66%) (1′34%)
– BlackBerry OS: 0’27% (0’24%) (0’14%) (0’09%) (0’06%)
– Symbian OS: 0’20% (0’22%) (0’32%) (0’21%) (0’17%) (0’11%)

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 30’69% (37’68%) (45’56%) (52’20%) (58%) (62’19%) (69’06%) (72′07%) (74′7%)
– Chrome + Windows: 28’26% (24’63%) (19’18%) (13’82%) (9’68%) (5’93%) (3’4%) (1′69%)
– Firefox + Windows: 18’35% (21’54%) (22’66%) (23’89%) (24’41%) (24’39%) (21’62%) (21′12%) (20′24%)
– Android Browser + Android: 7’53% (3’54%) 1’72%
– Safari + iOS: 5’81% (0’58%)
– Safari + Macintosh: 3’02% (3%) (2’82%) (2’75%) (2’18%) (2’05%) (1’73%) (1′43%) (1′22%)
– Firefox + Linux: 1’51% (1’96%) (1’77%) (2’16%) (1’79%) (2’14%) (1’47%) (1′55%) (1′23%)
– Firefox + Macintosh: 0’90% (0’98%) (1’08%) (1’15%) (1’09%)
– Chrome + Macintosh: 0’65% (0’54%) (0’49%) (0’29%)
– Opera + Windows: 0’45% (0’49%) (0’45%) (0’54%) (0’47%)
– Chrome + Linux: 0’39% (0’33%) (0’25%) (0’27%) (0’22%)
– Safari + Windows: 0’23% (0’25%) (0’26%) (0’41%) (0’35%)

Comenta Jeff Sutherland que entre el 50% y el 80% del contenido de las reuniones corporativas no es productivo. No sé si en esos porcentajes pero la mayoría de nosotros sí que tiene esa percepción.

Yo considero interesantes las reuniones (por ejemplo Steve Jobs y Apple en general presumían precisamente de ellas) ya que fomenta el intercambio de reflexiones y con ello se gana el análisis de diferentes visiones sobre una determinada situación y, además, reduce o evita los malos entendidos. Las personas de vez en cuando necesitan tratar directamente sobre un tema y no dejarlo todo en manos del correo electrónico, del teléfono o incluso de la videoconferencia.

Las reuniones deben tener una intención, reunirse por reunirse no aporta nada y es una pérdida de tiempo. Las reuniones deben tener un orden del día y unas conclusiones que pueden dar lugar a la realización de tareas que, además, deben ser objeto de seguimiento.

Jeff Sutherland ve las reuniones desde el punto de vista de Scrum en las cuales ya existe un guión establecido (ya sea en los scrums diarios, en las retrospectivas, en la definición de pila de sprint, etc…) y existe un tiempo limitado (por ese motivo comenta que ese problema, el de las reuniones donde buena parte de su contenido o duración es improductivo se elimina con Scrum desde el primer día).

Pero más allá de ellas, habrá otro tipo de reuniones que tendrán que realizar determinados perfiles donde esas reglas del juego no se apliquen (reuniones con clientes, con otros departamentos de la organización, etc…).

La eficiencia no se consigue eludiendo las reuniones sino utilizándolas de manera precisa, Scrum lo hace pero tenemos que intentar conseguir los mismos efectos en otros contextos aún aplicando técnicas distintas.

Fue una máxima de Steve Jobs la relación directa con sus colaboradores, lo fue en los principios de Apple y lo fue también cuando situó a Apple en camino de ser la primera compañía del mundo.

Los procesos son necesarios dentro de una organización, lo que debe variar es su grado de flexibilidad o de rigidez en función de la temática sobre la que se apliquen. También es necesario entender que en determinadas materias no es suficiente solo con ser flexible, sino que las propias reglas deben escribirse a través de la interacción entre personas.

Steve Jobs tenía claro que la innovación debía ser así. La creatividad se encuentra en las personas no en los procesos y no siempre se encuentra cuando se busca y lo mismo aparece cuando menos te lo esperas y en la circunstancia o momento más insospechado. La creatividad puede ser fruto de una persona pero los grandes proyectos requieren visiones y esfuerzos colectivos.

Esta cita de Steve Jobs lo resume de la siguiente manera: “El sistema es que no hay sistema… Los procesos te hacen más eficiente pero la innovación es el resultado de personas que se reúnen en los pasillos o que se llaman unas a otras a las 10.30h de la noche con una nueva idea”.

Y no son solo palabras, por ejemplo, Steve Jobs hizo que se diseñase la sede central de Pixar para propiciar precisamente los encuentros casuales entre personas.

Que tenga que haber una conjunción planetaria para poder presentar un trámite (que lo mismo me he llevado decenas de minutos u horas rellenarlo) es uno de los mayores males para la expansión de la firma electrónica.

Si un ciudadano de a pie tiene que empezar a instalar otro navegador, bajar de versión el que ya tiene, instalar un fichero por aquí y otro por allá, que le pregunten por versiones de máquina virtual Java, etc… lo tenemos claro si realmente queremos que se utilicen los servicios de administración electrónica.

La complejidad tenemos que solucionársela al ciudadano y no que sea él quien resuelva lo que no se ha sabido hacer bien. Apple ha enseñado el camino en ese aspecto: hacer esfuerzos importantes de ingeniería para que el usuario disfrute de sus dispositivos y servicios y no para perder el tiempo en aprender a utilizarlos.

Es necesario que la solución de autenticación y firma electrónica elegida tenga una matriz de compatibilidad con los principales navegadores del mercado y con el mayor número de versiones de los mismos y lo más importante que el tiempo existente entre una nueva versión de esa solución que cubra una nueva versión de esos navegadores sea cuestión de horas o de días (como sucede con los principales antivirus cuando surge uno nuevo) y no solo eso, que esa nueva versión llegue al entorno de producción poco después y con el menor coste de instalación (o desatendido con autorización previa de instalación o no).

De lo que es la figura de Steve Jobs me quedo con:

– Su capacidad de liderazgo (pese a que tuviera comportamientos que no comparto en absoluto). Aún así, las personas que asumían cómo era, iban con él hasta el final, porque sabían que independientemente de que fuera de una determinada manera, nunca traicionaba a sus principios y nunca traicionaba a Apple.

Sin esa capacidad de liderazgo hubiera sido imposible conseguir todo lo logró, porque cuando a las personas se les exige más allá de lo que humanamente parece posible y eso se prolonga en el tiempo, la mayoría termina por reventar y levantar el pie del acelerador, sin darse cuenta de que lo mismo se encuentran a poca distancia del objetivo. Con Jobs lo apretaban hasta el final.

– Su energía, su hambre, su espíritu emprendedor.

– La fidelidad a sus ideas y sus principios.

– Su visión de que el éxito de un producto llega a través de su calidad (expresada en todos los detalles del mismo).

– Su capacidad para ver mercados donde nadie los había visto.

– Su capacidad para inventar e innovar y convertir esas ideas en realidades.

– Su capacidad para crear una cultura dentro de Apple que le sobreviva.

Después de todo esto, ¿seguiré sin comprarme un producto de Apple? De momento sí, aunque tras el estudio de la vida de Steve Jobs, me he sentido muy tentado de hacerlo.

Creo en las tecnologías abiertas y eso choca con la concepción de producto de Apple. Pero hoy, a diferencia de hace unos meses, contemplo a los productos de Apple como una opción más, no les cierro las puertas.

Y desde el año 1997, no sin unos inicios complicados y sin algún que otro altibajo, Apple se convirtió en lo que es actualmente, la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo.

Y en medio de todo eso:

– Tuvo la capacidad de buscar una salida económica a una industria en crisis como la discográfica (que lo sigue estando entre otras cosas porque no termina de entender que su modelo de negocio no es compatible con la realidad en la que vivimos) tras la irrupción de Napster (que fue el detonante de toda la revolución posterior) y eso lo hizo a través del iPod y de iTunes.

El iPod supuso a su vez una revolución en el consumo de la música, hay un antes y después del iPod.

– Revolucionó el concepto de tienda minorista, como necesidad para la defensa de sus productos y de su concepto, ya que en otras tiendas donde compartían espacio con otros productos, no tenían un tratamiento preferente por parte de los vendedores que entendían que era más sencillo vender dispositivos más asequibles económicamente. En estas tiendas, con un diseño y disposición de los productos muy cuidada, surgió también el concepto de Genius Bar, para dar asistencia técnica por parte de expertos.

– Transformó el negocio de los dispositivos móviles con el iPhone, dotándoles de una tecnología que por fin hacía agradable y útil la realización de operaciones o la simple navegación a través de Internet.

– Creó un nuevo paradigma, la llamada era post PC, con la aparición del iPad.

Si sumamos todos los logros que se encuentran tras la figura de Steve Jobs, nos encontramos probablemente con la persona que más ha contribuido al campo de la innovación en la industria de la tecnología en los últimos cincuenta años.

Jobs, se fue dejando un mundo mucho mejor que el que lo acogió en el año 1955.

Y es una pena que se fuera tan pronto porque hubiera seguido innovando, porque seguía teniendo hambre y además contaba con el respaldo de la empresa más valiosa del mundo y con una legión de incondicionales que crecía cada día.

Otras de las decisiones importantes que tuvo que tomar Jobs tras su vuelta fue la de intentar convencer a Microsoft para que continuase produciendo Microsoft Office para la plataforma Apple.

La cuota de mercado de los productos de Apple era poco significativa en relación a la de los PCs y no terminaba de ser suficientemente rentable seguir pensando en esa plataforma.

Se puede tener un gran hardware y un gran sistema operativo pero los usuarios realizan sus trabajos y tareas a través de aplicaciones y Apple no podía permitirse que la suite ofimática más importante (y más en 1997) quedase descontinuada en sus productos.

Jobs consiguió convencer a Gates, con el que tuvo conversaciones para cerrar el acuerdo hasta horas antes de presentar el mismo en el MacWorld de Boston en 1997.

Finalmente se llegó al acuerdo de que Microsoft seguiría desarrollando software para Apple y además se comprometía a invertir 150 millones de dolares en la compañía (en términos económicos para los números que manejan este tipo de empresas se trataba de una inversión simbólica, pero que venía a decir a los usuarios y al mercado que Microsoft se comprometía con Apple y que este acuerdo miraba más allá del corto plazo).

Bill Gates tuvo la oportunidad de hacerle un daño a Apple del que desconozco si se podría haber recuperado (con Jobs todo es posible), sin embargo no lo hizo. Es cierto que el acuerdo también fue ventajoso para Microsoft pero perfectamente podría haber prescindido de él.

Ahora bien, tengo serias dudas de que Jobs hubiera ayudado a Microsoft si las circunstancias hubieran sido al revés.

El mérito de Jobs fue tragarse su orgullo y entender que en esos momentos las necesidades de Apple estaban por encima de las suyas (no siempre un empresario o cualquiera de nosotros en nuestro trabajo terminamos por dejar que lo más conveniente venza a nuestro orgullo). Es cierto que tanto en el pasado como en el futuro, puso Jobs su orgullo por delante, pero las condiciones eran distintas, tenía en la mayoría de los casos margen de maniobra para elegir otras alternativas.

La relación entre Jobs y Gates tuvo sus altibajos, tenían una personalidad muy diferente y muy distinta forma de concebir los productos.

Jobs defendía la unión entre hardware y software como estrategia para el desarrollo de productos de máxima calidad, Gates desarrollaba software para diferentes plataformas. Jobs defendía la calidad absoluta en los productos que sacaba al mercado, Gates defendía la practicidad.

A esto hay que sumarle que Gates nunca terminó de asumir muy bien que Jobs fuera considerado un visionario y un gurú del mundo de la tecnología cuando ni siquiera sabía programar y Jobs tampoco terminó de asumir muy bien que una persona con el perfil técnico de Gates se le considerase un genio del mundo de los negocios.

Al final, estas dos grandes figuras del mundo de la informática, ambos nacidos en 1955, tenían una buena relación y un gran respeto entre ambos, independientemente de la rivalidad que pudiera existir entre sus empresas (o incluso entre sus figuras).