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Archivo de la etiqueta: Banda Ancha

Leo en Nación Red un artículo que recoge la defensa que hace Verizon contra el contenido de un editorial del periódico USA Today (Nuestra visión sobre la neutralidad de la red: no colocar peajes en la superautopista de la información) criticando la propuesta de Google y la empresa de telecomunicaciones como base para la regulación de la neutralidad de la red.

La crítica se centra en que no terminan de ver la propuesta como algo favorable a la neutralidad de la red, sino como todo lo contrario, es decir, como la base de un Internet distinto al actual donde los proveedores de determinados contenidos y las operadores de telecomunicaciones establezcan las reglas del juego priorizando contenidos y su accesibilidad a determinados colectivos de usuarios basándose en criterios económicos, de manera que determinados contenidos sean accesibles si sus proveedores pasan por caja y en función de lo que paguen se priorizará su tráfico o no, lo mismo podría ser extensible a los usuarios donde en función de los que paguen podrán acceder a todo o a parte del pastel. El funcionamiento de Internet sería, por tanto equiparable en cierto sentido al de la televisión de pago.

En el editorial, USA Today hace especial hincapié en que a la banda ancha inalámbrica ni siquiera se le da un cierto margen de duda, quedando abierto, a través de la propuesta, que se puedan quebrantar los principios de la neutralidad de la red.

Los proveedores de banda ancha inalámbrica comentan que la propia competencia del sector, donde los usuarios pueden elegir la opción que prefieren autorregulará el principio de neutralidad, en el sentido de que los operadores no pueden poner muchas trabas al acceso a los contenidos por parte de los usuarios porque de lo contrario éstos buscarán mayoritariamente la opción que les permita una mayor libertad de acceso a los contenidos.

Tiene una cierta coherencia lo que indican los proveedores, sin embargo, tal y como dice el editorial, no existen tantas opciones para los usuarios y después está el asunto de que determinados tipos de terminales móviles estén ligados (al menos temporalmente) a determinadas operadores. Además, ¿quién dice que determinadas operadoras no pueden llegar a acuerdos sobre los contenidos que proporcionan?, si realmente se confía en que el mercado autorregule, ¿por qué no han aplicado en la banda ancha tradicional la misma estrategia?, o al revés, ¿por qué no han sentado en la banda ancha inalámbrica unas ciertas bases a favor de la neutralidad de la red de la misma forma que lo han hecho con la banda ancha tradicional?.

Por otro lado, el editorial indica que un escenario de falta de neutralidad en la red afectaría a la capacidad de innovación de los creadores de tecnologías, servicios y contenidos, sobre todo en el ámbito de la banda ancha inalámbrica donde se prevé un importante crecimiento en los próximos años, ya que en lugar de poder trabajar en un escenario neutral, se tendría probablemente que trabajar bajo el ala de uno o varios operadores.

Por último, el editorial cierra comentando que si realmente no se establecieran los cimientos para conseguir la neutralidad de la red, Internet ya no volvería a ser lo que es, lo cual supondría una pérdida para cada uno de nosotros.

En su defensa Verizon acude a la parte de la propuesta donde habla, efectivamente, de un Internet donde el tráfico sea libre sin la existencia de una priorización de unos contenidos sobre otros, pero claro, no menciona que la banda ancha inalámbrica queda exenta de todo esto y que en la banda ancha tradicional también habría excepciones para servicios no Internet (sin especificar quiénes iban a calificar un servicio de esa forma y cuál iba a ser el criterio a aplicar).

Precisamente el problema de la propuesta de Google y Verizon es que detrás de unas buenas palabras y unas buenas intenciones en relación a la neutralidad de la red, dejan la puerta abierta (por lo menos de lo que se deduce de su propuesta) a la ruptura de dicha neutralidad (y en el caso de la banda ancha inalámbrica además regalan las llaves y la cerradura).

Mis reflexiones sobre este asunto se pueden consultar en este artículo que publiqué hace unos días.

Si no conocéis en profundidad este asunto os recomendaría antes de nada que os leáis un par de artículos publicados por Google ya que creo que hablan por sí mismos y a través de ellos podéis formaros sin duda vuestra propia opinión:

Una política en conjunto para una Internet abierta.

Mitos y verdades de nuestra propuesta.

Este asunto que puede parecer complejo se puede resumir en que un importante proveedor de servicios de banda ancha y telecomunicaciones americano como es Verizon llega a un acuerdo, consenso o trato (o como se quiera denominar) con Google para establecer unas bases de lo que debería legislarse en materia de neutralidad de la red.

En principio esto no debería por qué ser malo, ya que no es algo que sea vinculante o definitivo ya que afortunadamente ellos no deciden nada. El problema está en que algunas de las conclusiones de la propuesta realizadas por ambas compañías resultan muy inquietantes, ya que por un lado defienden la neutralidad de la red y por otro crean grietas por donde se puede atacar a la misma y ya sabemos que una cadena por muy fuerte y gruesa que sea se rompe siempre por el eslabón más débil.

Aspectos inquietantes:

– Hacen una diferenciación entre servicios Internet y servicios no Internet de manera que los primeros sí estarían protegidos por reglas protectoras de la neutralidad de la red y los segundos no necesariamente ya que serían servicios proporcionados por las operadoras (en colaboración con terceros). Mi pregunta es, ¿cuál es la frontera entre servicios Internet y servicios no Internet?, ¿alguien duda de que la frontera (de existir) no la establecerán principios técnicos sino económicos?, ¿alquien duda de que la frontera (de existir) será una frontera móvil que cada vez dará más espacio a los servicios que no se rigen por la neutralidad de la red?.

– Indican que esos principios que protegen la neutralidad de la red no serían en principio aplicables a la banda ancha inalámbrica (salvo el de transparencia que consiste en que las operadoras informen a los usuarios de los servicios que ofrecen y sus capacidades). ¡Toma ya!, precisamente el segmento de mayor crecimiento en la actualidad no estaría protegido.

En una misma declaración de principios Google y Verizon intentan crear una red semineutral que todos sabemos que podría llegar a convertirse con el tiempo y con intereses económicos en juego en la red que muchos están deseando que exista, en una red controlada donde haya servicios privilegiados sobre otros, cuando no servicios eliminados por el simple hecho de que no interesan a quienes controlan la red.

La red es neutral o no lo es, esta posición semineutral con grietas del tamaño del Cañón del Colorado no verifica para mi lo que es el principio de neutralidad de la red y por lo que estoy leyendo en Internet no soy el único que piensa de esta manera. Google ha cometido un grave error ya que estos principios están en contra de los que han hecho que esta empresa sea líder que no son otros que los que utilizamos sus servicios y los que creamos los contenidos que posteriormente son indexados para ser localizables por su buscador.

Afortunadamente siempre existe la oportunidad de que rectifiquen.

…y sin nubes.

La tendencia actual del traspaso de la mayoría de las aplicaciones de uso frecuente a la nube se encuentra en España con la deficiente calidad de los servicios de banda ancha ofrecido por los diversos proveedores de servicios a los ciudadanos y sus precios excesivos.

La nube tendrá éxito (en algunos segmentos) si los usuarios acceden a los servicios con un tiempo de respuesta aceptable, en caso contrario los usuarios darán la espalda a la mayoría de los servicios de la nube.

Y no solo es la nube, la existencia de mejores servicios de banda ancha en otros países atenta contra la innovación, economía y cultura en España, dejándonos en una situación poco competitiva frente al resto de países, situación que se verá agravada en años sucesivos si no se le pone remedio.