archivo

Archivo de la etiqueta: bandazos

Desarrollar software requiere una cierta estabilidad, todavía más si cabe cuando el proyecto es complejo e intervienen diferentes equipos de trabajo.

Estabilidad no es renunciar a la adaptación al cambio, sino es mantener una línea de trabajo y una coherencia. Claro que es posible elegir lo que se va a desarrollar en la próxima iteración, aunque eso suponga rehacer funcionalidades ya implementadas. Lo importante es que el responsable funcional conozca las consecuencias y el coste y asuma sus responsabilidades como también debe hacerlo el equipo de desarrollo en caso de que se equivoque.

Los bandazos son el resultado de que se produzcan con frecuencia: cambios de prioridades o parones dentro de un sprint, parones entre iteraciones, cambios de interlocutores, cambios de enfoque radicales en las expectativas u objetivos del proyecto, cambios en capacidad de esfuerzo que puede asumir el equipo, etc…

No se trata, insisto, de eludir o rechazar la adaptación al cambio, se trata de que los cambios sean razonados y no fruto de caprichos o negligencias.

Los equipos para poder rendir de manera adecuada necesitan tener un ritmo. Las paradas y arranques, los continuos cambios de criterio, no benefician en nada a la capacidad de producción de los equipos y al proyecto e inciden en costes evitables ya que todo camino iniciado y no culminado requiere de nuevo volver al punto de origen y eso no es gratis.

Alguna que otra vez he escuchado decir que la aplicación de principios ágiles no es más que dar bandazos.

No es así, es adaptarse al cambio, que es algo absolutamente diferente.

Los bandazos los pueden dar los directores usuarios o las propias contingencias que afecten al proceso de desarrollo y que están por encima de éste: cambios normativos, cambios en los procesos, etc… y eso es inevitable sea cual sea la metodología que utilices y forma parte de la propia incertidumbre de este tipo de trabajos.

Lo que sí permite la agilidad es reaccionar más rápido ante estas situaciones ya sean más o menos bruscas.

La agilidad no es una generadora de milagros por lo que si el proyecto tiene bandazos significativos, el proyecto, los resultados y todos los participantes sufrirán por ellos pero las posibilidades de supervivencia serán mayores que en contextos menos flexibles.