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Archivo de la etiqueta: consultor

La consultoría es un tipo de trabajo que se ha ganado mala fama. En muchos casos se asocia a un conjunto de papeles, elaborados por un encorbatado que viene a demostrarte lo mal que lo estás haciendo y lo bien que lo sabe hacer él, y que intentan arreglar una serie de problemas y que solo sirven para ocupar espacio en una estantería (eso sí, en muchos casos, muy bien encuadernados).

Eso es totalmente injusto, si bien la imagen creada no es fruto de la casualidad, muchas empresas consultoras y consultores han sembrado la semilla que ha dado lugar a esa imagen.

Yo creo en la consultoría que te aporta valor, que es constructiva, que trata de empatizar con tu situación, con tus problemas y que te aporta soluciones reales acorde a tus posibilidades. No creo en la consultoría que consiste en transcribir a spanglish lo que le estás diciendo y que te tratan de colocar un modelo, que aunque haya tenido innumerables casos de éxito, ni siquiera se han preocupado de adaptar a tu realidad. No todo funciona en todos lados porque todas las organizaciones tienen sus peculiaridades.

La situación anterior ha sido resultado de industrializar el proceso de consultoría, lo cual en sí no es malo, siempre y cuando venga acompañado por personal cualificado y con experiencia y que tengan una orientación a satisfacer las expectativas del cliente, no priorizando la cuenta del proyecto (las empresas están para ganar dinero, pero ello no justifica que sea a costa de un trabajo de escasa calidad) sobre las mismas. Se ha abusado en demasiadas ocasiones de enviar a gente sin preparación y/o experiencia, algo que visto de cerca o de lejos, llega incluso a dar lástima.

Todo el mundo tiene derecho a aprender, de hecho como he repetido en muchas ocasiones, cada día me doy cuenta que sé menos, pero siempre es conveniente que sea al lado de alguien que te arrope mientras vas adquiriendo conocimientos y experiencia. Enviar a clientes expertos que no lo son, me parece una de las mayores barbaridades que puede realizar una empresa, tal vez se consiga ganar mucho dinero en el proyecto, pero probablemente tu carrera con el cliente sea de corta duración.

Últimamente está muy de moda lo de hacerse una marca personal o mejorarla (a través de la red) y yo lo veo bien. De hecho, ¿quién sabe?, lo mismo algún día salgo del armario, digo quién soy y dónde trabajo, me compro un dominio y me monto un blog con WordPress en un servidor, ya veré (algunos de los lectores de mi blog ya me conocen, porque ya eran amigos y/o compañeros antes de empezar con esto y más de uno que lo lea asiduamente (o me googlee) podrá hacerme un perfil y más o menos tenerme situado en un tipo de trabajo en un tipo de organización).

Lo de hacerse una marca personal es una forma de venderse a uno mismo aunque también, puede ser una forma de que no te compren, es decir, hacerte con una marca personal es una apuesta, aunque si uno sabe qué puede decir, qué no puede decir y qué debe decir (y publicar, ya que no todo tiene por qué ser texto y ya sabéis que una imagen vale más que mil palabras) en un blog (o en un conjunto si se tiene uno o varios personales y se colabora en otros), en Twitter o en cualquier red social no te asegura tener éxito, no te asegura ganar atención, pero por lo menos te puede evitar que tu marca tenga connotaciones negativas.

Como ya dije hace poco (reflexionando sobre un post de Borja Prieto), escribiendo un blog o participando asiduamente en las redes sociales no te hace rico, pero sí te puede hacer ganar dinero si te haces con una marca y te pones a dar conferencias por aquí y por allá, te contratan de consultor estratégico y/o para escribir columnas en prensa digital (o tradicional). Evidentemente eso no es sencillo y solo unos pocos (muy pocos) que llegan a hacerse con una marca sólida, bien relacionada, bien vendida y que han conseguido generar atención lo consiguen (esto requiere un gran esfuerzo (escribir mucho en el blog y leer y responder los comentarios, participar en otros blogs (aunque sea haciendo comentarios) y en otras redes sociales, asistir a múltiples eventos, si te haces lo suficientemente conocido colaborar con medios, etc…), gran preparación y, muy importante, una buena y extensísima red de contactos). Por tanto, el objetivo final de hacerse con una marca personal no debería ser este último (el de hacerte prácticamente un profesional de la divulgación en el campo profesional al que pertenezcas) o por lo menos no se debería considerar antes de haber alcanzado muchísimas metas intermedias. Es como si tras lanzar un producto tu empresa quisiera conseguir un segmento de mercado de la noche a la mañana, a veces se consigue, pero no es lo que suele pasar.

A todo lo anterior hay que sumar como dificultad para hacer que tu marca genere atención es la gran competencia que existe, lo cual se ha agravado con la moda de las marcas personales y lo sencillo que resulta conseguir los medios para dar a conocer dichas marcas (pero insisto, una cosa es que los medios sean sencillos y gratuitos y otra es que se consiga que tu marca tenga repercusión). Por tanto, en la actualidad una marca personal que se lance lo tiene más complicado que si esa marca se hubiera lanzado hace unos años (¿puede haber excepciones? Sí, pero las excepciones, son eso, excepciones) y lo tendrá más fácil que si se lo plantease dentro de unos años.

Un aspecto importante que quiero señalar es que dependiendo de los objetivos que se busquen con la marca personal generar una gran atención puede resultar algo secundario, lo mismo para conseguir los objetivos que pretendes con la marca es suficiente con que se llegue a una audiencia muy concreta (a un entorno más local o a un colectivo determinado). No obstante, en este artículo me he centrado en lo que sería genéricamente conseguir una marca personal en la red y que tenga repercusión suficiente para que ésta tenga el peso necesario para llegar al objetivo u objetivos que haya tras la consecución de dicha marca.

En mi opinión el primer objetivo (en muchísimos casos será más que suficiente) de conseguir una marca personal, debe ser dar a conocerte desde el punto de vista profesional y cuáles son tus ideas y experiencias. Una buena marca personal te hará que tengas más peso en el mercado y también la empresa que te contrate (o te paga en la actualidad), ya que la marca de una empresa también se encuentra influida por la marca individual de cada uno de sus empleados (evidentemente depende del tipo y tamaño de la empresa el peso que pueden tener las distintas marcas individuales). De hecho (y es mi opinión) las empresas deberían favorecer el desarrollo de las marcas individuales de los empleados que quieran hacerlo (no deja de ser otra apuesta, ya que el prestigio de los empleados, además de hacerlos más caros, les abre puertas en otros sitios, pero en cualquier caso la fuga del talento se puede producir siempre).

Hacerse con una marca personal, como indiqué antes, no es sencillo, ni siquiera ese primer objetivo de darte a conocer, ya que para eso necesitas ganar atención y la atención cuesta muchísimo conseguirla y retenerla.

Como todas las marcas, la personal también puede estar sujeta a críticas y estas además suelen crecer conforme se va ganando en popularidad, ya que es lógico que con audiencias mayores surjan en proporción un mayor número de personas que no estén de acuerdo con lo que comentas. Por tanto, en este juego hay que saber que críticas van a existir, una más constructivas otras menos y que hay que sabir convivir con ellas.