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Archivo de la etiqueta: continuidad

Es complicado tomar tanto a nivel personal como a nivel de una organización la decisión de cambiar porque todo cambio, aún necesario, no es sencillo, sabemos lo que cuesta asumir los errores y/o salir de la zona de confort. A veces también resulta difícil cambiar sobre todo cuando cuentas con pocas alternativas.

Pero hay algo todavía más complicado que eso, una vez tomada la decisión del cambio mantener en el tiempo la fuerza y consistencia necesaria para no volver a la situación anterior o dejarlo a medias. En muchos casos el impulso inicial termina al día, semana o mes siguiente (o al segundo siguiente de haberse tomado la decisión).

Para cambiar no basta con pulsar el interruptor sino que es necesario mantener el dedo encima el tiempo necesario para que el cambio realmente sea efectivo.

El cambio no es sencillo porque no sabes realmente qué te vas a encontrar por el camino pero, en ocasiones, no te queda otra posibilidad que asumir ese riesgo cuando si permaneces inmóvil en la situación actual ves que va a ser complicado cumplir tus objetivos.

C. S. Lewis realizó la siguiente reflexión sobre este tema: “El mero cambio no es crecimiento. El crecimiento es la síntesis del cambio y de la continuidad, y donde no hay continuidad, no hay crecimiento”.

En el mundo del desarrollo de software el cambio resulta necesario porque el contexto tecnológico, clientes y competencia entre otras múltiples variables cambian, también muchos de tus objetivos.

Se entiende por disponibilidad de los sistemas como la capacidad de ofrecer los servicios desarrollados en los mismos a unos niveles soportables por sus usuarios finales, es decir, un sistema puede no estar caído y sin embargo no ser considerado disponible si el rendimiento que ofrece lo hace inmanejable o hay aspectos de la aplicación que no funcionan correctamente (por ejemplo, porque algún módulo dependa de un componente externo que le proporciona datos o servicios).

En este artículo no vamos a hablar de ese tema, aunque he hecho una breve referencia a él para no confundirlo con otro término que es el de la continuidad de los servicios de desarrollo y mantenimiento de los sistemas de información que sí es el objeto central que quiero tratar en esta ocasión.

Los sistemas de información de una organización (sobre todo aquellos hechos a medida) pueden requerir en cualquier momento de servicios de mantenimiento, ya sea por errores detectados en el mismo (fuera de garantía), por necesidades de mejoras o ampliaciones demandadas por los usuarios, por tareas de mantenimiento adaptativo o por actividades de mantenimiento perfectivo.

Si multiplicamos este hecho por el total de sistemas de información que maneja una organización, la complejidad de cada uno de ellos y el número de departamentos distintos al que prestan servicio, nos encontramos con que resulta necesario tener contratado un servicio que cubra estas necesidades y permita darles una rápida respuesta.

Cuando hablo de un servicio, hablo en general, ya que se podrían tener contratados varios, cada uno de ellos especializado en determinados sistemas de información, aspectos funcionales y/o aspectos técnicos.

Este servicio trataría de contener las peticiones urgentes y que pueden tener impacto en el negocio, ahora bien, en función de las posibilidades presupuestarias de la organización, podría asumir una mayor cantidad de tareas.

Soy de la opinión de que es necesario garantizar la realización de modificaciones en el sistema de información (independientemente del tipo de mantenimiento que la origine) que en el caso de que no se realicen, provocará una disminución de la eficiencia en el trabajo de las usuarios o el incumplimiento de algún aspecto de carácter legal, pero que tenga un presupuesto lo suficientemente holgado, para poder aguantar momentos donde se superpongan diferentes peticiones. Si en la ejecución del contrato, vemos que va sobrando dinero, siempre existirá la posibilidad de ir modulando el tamaño del equipo de trabajo y alargar su finalización o encargar otro tipo de tareas necesarias pero no tan urgentes.

Otras de las cosas que suelo hacer antes de irme de vacaciones es avisar a mi entorno laboral, a los directores usuarios, a mis diferentes interlocutores de los proveedores y al grupo de usuarios más activo, cuándo comienzan y cuando terminan mis vacaciones y quiénes son las personas de contacto con las que se tienen que comunicar en mi ausencia en el caso de que sea necesario. De esta forma se reducen las posibilidades de que tengan que ponerse en contacto conmigo por teléfono durante las vacaciones y por otro se evita pérdidas de tiempo por parte de las personas a las que aviso ya que por un lado saben que no estoy y por otro saben con quién tienen que ponerse en contacto, de esta forma no tienen que andar de un lado para otro preguntando quién se encarga de esto o enviando correos que tal vez tarden en tener respuesta.

Sé que hay mucha gente que no le gusta pregonar cuál es su período vacacional y lo respeto, simplemente lo que comento es algo que llevo a la práctica, que me da buenos resultados y que por lo tanto aconsejo. Además es algo que da (en mi opinión) buena imagen, ya que las personas de contacto pueden comprobar que existe una continuidad en el servicio y que ésta ha sido propiciada de forma proactiva.