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Archivo de la etiqueta: credibilidad

En un proyecto de desarrollo de software la transparencia es sinónimo de liberación. Es cierto que se siente presión porque los responsables funcionales conocen la realidad del proyecto y no aquella que se le quiera, en un momento dado, vender, pero una vez que se asimila esta forma de trabajar, poder mirar a los ojos a los usuarios y que ellos confíen en tu trabajo crea un clima en el que, si bien no se asegura el éxito, sí que resulta mucho más efectivo.

No es cuestión de metodología, esto no va de eso, es cuestión de una actitud con respecto al proyecto y a los usuarios. Es cierto que ciertos enfoques como el ágil favorecen y a la vez necesitan este tipo de contextos pero en cualquier circunstancia es perfectamente aplicable.

Hacer visible los trabajos, hacer visibles los problemas, reconocer errores, de eso va esto, manteniendo una comunicación fluida con los usuarios y permitiendo que ellos mismos, sin necesidad de tu intervención, puedan obtener parte de esa información cuando ellos quieran. No se trata de microgestión, sino de abrir ventanas y que cuando quieran se asomen, la frecuencia con que lo hagan es cosa suya, si bien, no está de más, si notamos que no lo hacen las veces que debieran, recordarles que tienen esa posibilidad.

Un proyecto requiere la colaboración continua entre equipos y personas, sin confianza todo es más difícil, por lo que es necesario poner todos los medios que sean posibles para crearla y mantenerla (que es lo más complicado), la transparencia es una buena base para ello.

El crédito de una persona, de un equipo de proyecto o de un proveedor es un gran facilitador. Esto en el desarrollo de software es un instrumento importante tanto a la hora de sentar las bases para su realización, como en la propia ejecución.

De esta manera una oferta económica, una propuesta metodológica o estrategia para realizar el proyecto, la selección de una alternativa de solución, la propuesta de necesidades para que el trabajo se realice en un contexto adecuado, etc… serán más fácilmente aceptadas.

Además, el manejo de las crisis, de las relaciones con otros stakeholders será más llevadera, ya que tendrás el tiempo y la autoridad necesaria para reconducir la situación, algo que sin tener el crédito suficiente se hace mucho más cuesta arriba.

El crédito es algo que vas sembrando con tu trabajo, con tus resultados y con tu comportamiento en el éxito y en el fracaso, cuando aciertas y cuando te equivocas (porque equivocar te vas a equivocar eso es seguro, la diferencia se encuentra en cómo afrontas esa situación). Requiere tiempo, no se consigue en dos días.

Las personas que son capaces de reunir este nivel de credibilidad permiten fidelizar clientes y éstos verán en muchos casos a esa persona como la referencia, no a su empresa.

Si una empresa tiene credibilidad es fruto del crédito de las personas que tiene a su cargo y no necesariamente debe existir una figura clave en la relación con el cliente que proporcione ese crédito (aunque como he comentado antes ayuda mucho), sino que los propios equipos de proyecto con sus resultados son los que consiguen ese hito.

Uno de los aspectos que provoca una mayor desconfianza o pérdida de credibilidad hacia una persona o una organización se produce cuando no existe concordancia entre lo que dice que se va a hacer y lo que realmente lleva a cabo y crece exponencialmente con la distancia que exista entre discurso y acción.

Si realmente quieres hacer algo distinto a lo que dices, cambia tu discurso y adáptalo a las nuevas circunstancias, podrá gustar más o menos, pero por lo menos se juega de manera transparente y nadie se siente traicionado, engañado o que le están tomando el pelo.

Lo mismo eres una persona que no gustas, ya que tienes que tomar decisiones que no son agradables o lo mismo no caes simpático, pero te respetarán si eres consecuente con tus actos.

La credibilidad, al igual que la confianza, es muy difícil de construir, ya que por regla general las personas tenemos una coraza (dependiendo de la persona y de sus circunstancias personales, puede ser más gruesa o más delgada) que solo abrimos cuando se nos demuestra con creces que las actuaciones de otra persona nos generan credibilidad. También como sucede con la confianza, la credibilidad hay que estar alimentándola continuamente y uno o varios traspiés pueden acabar con un trabajo de años.

En un mundo tan complicado como son las relaciones cliente-proveedor en el negocio del desarrollo de software, la credibilidad es una característica fundamental para tener un cierto éxito en él. Si una empresa, un grupo de personas de la misma o tan solo una persona de ella, consiguen alcanzar con un cliente esa relación de credibilidad, se tendrá mucho ganado, ya que independientemente de los problemas que pueda tener un proyecto concreto en su desarrollo, en su implantación o en su explotación, el cliente sabe que el proveedor terminará encontrando una solución al problema con todo su empeño.

Con todos los problemas que suelen tener los clientes, que tienen que dar la cara y recibir presiones ante cualquier incidencia moderada en las aplicaciones ante decenas o centenas de usuarios y/o superiores, que tienen que garantizar un nivel de disponibilidad alto para intentar no afectar gravemente en los distintos procesos de negocio afectados por un funcionamiento anómalo de un sistema de información, ¿sabéis lo importantísimo que resulta para ellos que ante cualquier circunstancia de estas características, se tenga la seguridad de que se va a dar la mejor respuesta posible en un tiempo aceptable y no se van a encontrar en una situación de indefensión?.

Por eso, es tan importante tratar bien a los clientes, tener una comunicación continua y fluida con ellos, preocupándose por los proyectos de manera proactiva, pero siempre realizando actuaciones que sean conocidas por ellos, nunca actuando a sus espaldas, nunca diciendo una cosa y haciendo la contraria y hay que intentar darles respuestas a sus problemas lo antes posible, atender a sus demandas y cuando no se está de acuerdo con algo, intentar dialogarlo de manera tranquila y con argumentos. Esto no quiere decir que se deba tolerar abuso, tras abuso, ya que si un cliente actúa de ese modo, simplemente no interesa volver a trabajar con él y por tanto no merece la pena el esfuerzo tan importante que requiere tener construirse una credibilidad y esto lo digo incluso en las circunstancias actuales de crisis.

No quiero decir con esto que no se deba ser profesional cuando existen situaciones de abuso, profesional hay que serlo siempre y los papeles no hay que perderlos nunca, en este tipo de casos hay que intentar cerrar el proyecto cuanto antes, pero no de mala manera, por lo que hay que cumplir los objetivos marcados y elaborar el producto o realizar el servicio con la mayor calidad posible, de esta manera en un futuro cuando las circunstancias cambien, lo mismo sí interesa volver a intentarlo con un cliente concreto (ya que lo mismo el problema estaba con un grupo de personas determinado que han cambiado de puesto o que no van a tener ningún tipo de participación en otro proyecto) y de esta forma las puertas no estarán cerradas si se intenta otra vez llamar al timbre.

La credibilidad se consigue cumpliendo objetivos.

La credibilidad se consigue cumpliendo plazos.

La credibilidad se consigue con la comunicación.

La credibilidad requiere un esfuerzo, no crece en los árboles.

La credibilidad es frágil y hay que mantenerla siempre viva.

La credibilidad abre puertas.

La credibilidad las mantiene abiertas.

La credibilidad es un valor intangible muy importante para aquellas personas y organizaciones que las poseen.

Lo primero que debe buscar toda persona es su felicidad, ya que ahí están los cimientos de todo lo demás.

Pero además de eso, hay una cosa que se llama responsabilidad.

La felicidad y la responsabilidad son compatibles, aunque para muchas personas la responsabilidad es una pesada carga que tratan de eludir o bien no la tienen en cuenta en momentos donde se está cegado por una sensación momentánea de bienestar.

La falta de responsabilidad, tiene más o menos consecuencias, en función de dónde se aplique. En el ámbito laboral, la falta de responsabilidad, deriva siempre en una falta de credibilidad y confianza. Es decir, si no detecto en ti responsabilidad, no te doy trabajos o te doy trabajos de trámite. En el ámbito de las organizaciones sucede algo parecido al ámbito laboral, si una organización no muestra responsabilidad, perderá clientes y/o oportunidades.

Los que seais lectores de mi blog, veréis que repito hasta la saciedad la palabra calidad, como clave fundamental para el éxito de los proyectos de desarrollo de software y de todas las partes que intervienen en el mismo, pues bien, sin responsabilidad, no hay calidad, por mucho que sea un intangible que no compile o sea generado a través de una herramienta CASE.

Lo tengo clarísimo. Si una persona dice un día blanco y al día siguiente te dice negro, quiere decir que no te estaba siendo sincera ni el primer día ni el segundo.

Cada día respeto más la coherencia en las personas. Claro que se puede cambiar de opinión, pero esas transformaciones súbitas de discurso no son casualidad y no son fruto de un cambio de opinión, sino de no ser claro y de no ser coherente.

De una persona coherente te puedes fiar, de las que no son coherentes no, porque no sabes mañana con qué pie se va a levantar o con qué mano te va a golpear.