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Archivo de la etiqueta: desapego

Miyamoto Musashi fue un famoso guerrero samurai de la primera mitad del siglo XVII y autor del tratado de artes marciales llamado “El libro de los cinco anillos”.

Entre sus numerosas citas se encuentra la siguiente: “No guardes apego a ningún tipo de arma o a ninguna escuela de lucha”.

Esa reflexión resulta muy apropiada para mostrarnos que independientemente de que pensemos que unos determinados tipos de enfoque, estrategias o prácticas son más óptimas en términos generales, es posible que nos encontremos con proyectos o situaciones dentro de los mismos donde sea más recomendable elegir otras opciones.

A lo único que debemos tener apego es a a nuestro deseo de sacar el proyecto adelante para cumplir con las expectativas del usuario (cliente) y las nuestras, todo lo demás son instrumentos para conseguir ese fin, por ese motivo, aunque cueste, es necesario tener abierta la mente a otras posibilidades, incluso a aquellas en las que no creemos.

No hacerlo es ponernos limites y restricciones artificiales, y ya son muchas las resistencias con las que nos encontramos como para que seamos nosotros mismos lo que nos echemos más piedras a la mochila.

El éxito, el fracaso, lo que tienes hoy, todo cambia. La vida es así.

Tenemos capacidad para luchar por nuestras metas, para esforzarnos por hacer bien las cosas, para intentar preservar lo que queremos.

Esa capacidad llega más lejos de lo que pensamos y es capaz de romper barreras que desde la distancia parecen infranqueables.

Ahora bien, nuestra lucha debe tener en cuenta una cosa importante: no podemos controlar todo y no todo sucederá como queramos que sea y esa lección cuesta aprenderla porque generalmente cuando la aprendemos la volvemos a olvidar.

Os dejo la siguiente reflexión del Dalai Lama: “La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y el apego a las cosas que nosotros malinterpretamos como entidades duraderas”.

Existen muchas definiciones de desapego. Una que podría resultar aproximada es la capacidad de poder superar la pérdida de algo que aprecias, ya que aunque la aprecies no sientes la necesidad de ella para poder continuar con el día a día, ser feliz y que no te afecte.

Según la definición que acabo de dar desapego y felicidad están conectados, directa o transitivamente, pero conectados.

En el mundo de la informática, sucede mucho (al menos a mi me sucede y por lo que he podido observar a lo largo de mi experiencia laboral, no soy un caso único), que cuando uno trabaja en un proyecto o en un área o tiene una determinada competencia y toca cederlo total o parcialmente, cuesta mucho soltarlo e incluso se intenta por todos los medios no perderlo.

Eso es tener apego y no es bueno, ni para uno ni para la organización en la que se trabaja. Desde el punto de vista personal, me involucro mucho en los proyectos en los que participo y eso influye en el apego a los mismos. Esto es un error y algo que debo trabajar mucho para en la medida de lo posible seguir una posición neutral y ejercer una función, un trabajo, independientemente del proyecto en el que participe, el esfuerzo que haya invertido y el tiempo que dure la vinculación al mismo. Evidentemente conseguir esa posición de neutralidad no es fácil y seguro que conlleva un camino muy largo intentar conseguir el desapego, al menos, en el ámbito laboral, pero los beneficios que conlleva justifican el intento.