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Archivo de la etiqueta: efectividad

Respeto mucho a la gente que trabaja duro, a las personas que tienen un nivel de responsabilidad y compromiso para consigo mismo y su equipo (extenderlo a nivel organizativo sería generalizar demasiado porque no son muchas las organizaciones que hace sentir a las personas que trabajan en ellas como parte importante de la mismas). Después las cosas saldrán bien o mal, pero no será por el empeño que se ha puesto.

Ahora bien, si no sale bien, tampoco es cuestión de mala suerte (o por lo menos no se puede recurrir siempre a eso) porque trabajar duro y de manera efectiva no significan lo mismo.

Por ese motivo no se debe ligar productividad a horas trabajadas sino a la efectividad, extendiéndose este último concepto a algo más que completar tareas de manera adecuada, llegando incluso a considerarse como parte del mismo al aprendizaje que vamos obteniendo incluso en aquellos casos donde los resultados no sean todo lo positivos que esperamos.

Si además de no conseguir resultados, no extraemos conocimiento todo será desperdicio.

La productividad entendida de esta manera puede crear controversia porque nos estamos saliendo de la ortodoxia de su concepción clásica, no obstante, si no tenemos en cuenta esos otros activos que se pueden obtener como consecuencia del trabajo que realizamos, estamos dejando fuera del análisis a una parte importante del producto obtenido, intangible, sí, aparentemente (solo aparentemente) inútil, que tal vez no permita recuperar el tiempo perdido pero que más adelante (tal vez mañana mismo) puede producir resultados tangibles y efectivos.

La productividad pasa por ser efectivo y no por echar más horas. Los que nos dedicamos al mundo del desarrollo de software sabemos que en diferentes ocasiones tenemos que echar horas de más para completar determinadas tareas, sin entrar a analizar si es algo que se debe admitir o no, sabemos que en ocasiones es necesario y la mayoría lo tenemos asumido.

También sería de interés que los responsables de las organizaciones lo tuvieran asumido y reconociesen ese esfuerzo de alguna manera y no hablo de palmaditas en la espalda. Ahora bien, si el sobreesfuerzo es consecuencia de haber dejado las cosas para última hora o por no haber hecho un buen trabajo, no se debe esperar, por lógica y por justicia para el resto de tus compañeros que encima te recompensen.

Sin embargo, echar más horas puede ser efectivo a corto plazo pero perjudicial a medio y largo plazo, sobre todo si esas horas de más se convierten en interminables jornadas que abarcan prácticamente todos los días de la semana. No somos robots, no somos máquinas, más pronto que tarde notaremos física e intelectualmente ese agotamiento y el resultado de nuestro trabajo será un reflejo de ello. Por ese motivo es fundamental saber repartir los esfuerzos y dejar las heroicidades para los superhéroes ya que esa no es nuestra misión.

La competitividad no pasa por malvender proyectos a costa de las personas que después tienen que realizarlos y/o a costa de las satisfacción final del usuario, sino pasa por ser efectivo, ahí es donde se marca la diferencia porque lo otro es capaz de hacerlo cualquiera y, además, suele tener, a la larga, efectos negativos.

Si estamos tratando de desarrollar un producto y la incorporación de una nueva tecnología no aporta ninguna ventaja competitiva o el acceso a un segmento de mercado nuevo, es mucho más productivo desarrollar en lo que ya sabes, reutilizando todo lo que sea posible (siempre que sea adecuado al proyecto).

No se trata de no evolucionar en tus conocimientos, sino de ser efectivo. Si quieres aprender o probar cosas nuevas, ya tendrás tiempo para hacerlo, pero en proyectos reales con dinero de por medio, todo lo que sea aplicar soluciones con intención termina ahorrando costes: tienes controlados la mayoría de los problemas relacionados con la tecnología, sabes cuál es tu ritmo de desarrollo, tienes más facilidad para encontrar la solución más simple, etc…

Cuando no controlas la tecnología es como si estuvieras caminando en un campo de minas, encontrándote, cada día o cada semana con nuevos problemas que afectan al desarrollo normal del proyecto y al cumplimiento de los compromisos que se vayan fijando. Esas contingencias suponen un esfuerzo desaprovechado que llegado a un punto ya no se puede recuperar por muy efectivo y productivo que se sea, salvo que se resienta el producto, tu propio tiempo (overtime) o la cuenta de resultados.