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Leo en la versión digital de Muy Interesante, un artículo en el que informan sobre el récord de ventas a través de comercio electrónico que se ha producido en España en el tercer trimestre de 2009, superando los 1.500 millones de euros, según datos facilitados por el Informe de Comercio Electrónico de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.

Este dato no debería dejar indiferente a nadie, ¿qué podría ser todavía mejor? Por supuesto, pero también podría ser bastante peor. Lo que viene a decir bien a las claras es que el comercio electrónico en España empieza a coger volumen y que la tendencia es al alza.

¿Motivos? Pues varios: la existencia de una mayor cultura de lo que es Internet y de los servicios que se pueden desarrollar en la misma, el incremento de la confianza del ciudadano y de las empresas en este tipo de servicios, el aumento del número de servicios y también la crisis, que por un lado ha dado lugar a que muchas personas e instituciones busquen precios más competitivos a través de este medio y por otro a que determinadas organizaciones intenten perseguir una mayor cuota de mercado o dar salida a sus productos y servicios a través de este medio.

Estos datos, por lo menos deberían dar que pensar a muchos emprendedores y empresas en que el comercio electrónico es toda una realidad, que mueve mucho dinero y que puede ser una gran fuente de oportunidades, esto no quiere decir que se deban tirar a la piscina y que vayan deprisa y corriendo hacia la implementación de este tipo de servicios. Es precisamente la búsqueda de El dorado, sin tener bien planificado qué es lo que se quiere vender, qué costes tendrá (y se pueden asumir) y qué se pretende conseguir, la que provocó la crisis de las .com.

Los datos son buenos y espero que en un futuro nos encontremos con que cada cierto tiempo se sigan incrementando los records de ventas a través de este medio.

Hay un dicho muy utilizado que dice que si algo funciona no hay que tocarlo (muy usado en el mundo del desarrollo de software y con mucho acierto) y puede ser válido en la mayoría de los casos en el mundo de los negocios.

No obstante, el mercado tiene a no permanecer estático ya que su equilibrio depende de un gran número de variables y además ese movimiento puede realizarse a distintas velocidades. Esto implica que si una determinada forma de hacer negocio funciona en un momento concreto del mercado, no tiene por qué funcionar en otro, de manera que si se quiere seguir funcionando con un nivel de éxito similar es necesario adaptarse al mercado (y cuanto antes comience ese proceso de adaptación, por la detección temprana del cambio de marco, menor será el impacto que sufrirá la empresa).

Con el cambio de mercado (y/o de las reglas del juego del mismo) se produce una adaptación de su ecosistema al mismo, en el que los que hayan conseguido evolucionar antes y darse cuenta de las nuevas variables tendrán más posibilidades de tener éxito en este nuevo entorno, los que no evolucionen o evolucionando lo hagan más tarde también tendrán dificultades al existir otras empresas ocupando su hábitat y que se han convertido en tan fuertes o más fuertes que la suya y con las que tendrá que competir para conseguir alimento (negocio).

Un ejemplo de lo que acabo de comentar lo tenemos en Microsoft que no se llegó a subir a tiempo a lo que es Internet y la WWW y tras muchos años y muchísimo dinero invertido sigue sufriendo a día de hoy las consecuencias de su inmovilismo inicial ante el mercado y su ecosistema.

La evolución del mercado crea oportunidades y puede provocar problemas, todo depende de la capacidad de poder predecir sus movimientos, de detectar cuando comiencen a hacerse, de las decisiones que se tomen y de lo que se tarde en aplicarse.

En un mercado tan inestable (ante la continua evolución de la tecnología y la innovación) como es el TIC en general y el desarrollo de software en particular, la capacidad de adaptación resulta esencial para poder sobrevivir. Es cierto que las empresas fuertes, con una red de clientes sólida y solvencia técnica son más estables a estas oscilaciones que las pequeñas, pero nunca deben olvidar por un lado lo que le pasó a Microsoft y por otro de que la competencia con otras empresas fuertes desgastan y que la tendencia de este tipo de empresas es hacerse con todo el negocio posible y que evidentemente el mercado es finito y la parte de su pastel que se coma otro es una parte del pastel que no te comes tú.

No hay más que mirar Infojobs o Infoempleo para ver la gran cantidad de ofertas que hay relacionadas con las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Son muchas empresas, buscando mano de obra y talento.

Si la mano de obra informática ya es un bien escaso, el talento lo es mucho más. Muchas empresas acuden desde hace tiempo a foros educativos, tales como universidad, módulos de grado superior o medio, etc… buscando mano de obra y talento.

Esas labores de scouting pueden marcar la diferencia entre unas y otras, ya que las que encuentran talento han encontrado un filón.

El talento, una vez formado producirá más que la media, sabrá dinamizar el grupo en el que trabaja y probablemente tendrá ideas e iniciativas que harán crecer a la empresa.

No hay mejor empleado que aquel que toma conciencia de que el éxito de la empresa incidirá en su éxito personal y que por tanto su esfuerzo contriburá a que la empresa vaya mejor y en consecuencia le irá mejor a él.

La situación habitual es que no se tenga esa alineación con la empresa o entidad en la que trabajas, ya sea porque la empresa no te cuida o porque el empleado mira solo por él mismo (o ambas cosas).

Conseguir que los empleados se sientan identificado con tu empresa, con tu proyecto, es una misión fundamental para la misma, porque ese empleado se dejará la piel por ella y entenderá que el éxito de la empresa o del proyecto contribuirá a su propio éxito personal.

Para ello la empresa tiene que crear una cultura, un ecosistema en el que el empleado se sienta agusto, valorado y disfrute con su trabajo y también llevar una política de reclutamiento acorde con ese sistema y esa cultura.

Las empresas o entidades que consiguen el amor a sus colores por sus empleados tienen garantizado el éxito.