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Archivo de la etiqueta: Enrique Dans

Comenta Enrique Dans los movimientos de Rupert Murdoch orientados a conseguir negocio en el mundo de los buscadores, mediante la consecución de acuerdos de acceso en exclusividad de sus contenidos.

Estoy de acuerdo en la distribución libre de los contenidos, por lo que los contratos de exclusividad no terminan de agradarme, pero tengo que respetar en que cualquiera con sus contenidos pueda hacer lo que considere más conveniente y si finalmente Rupert Murdoch firma un contrato de exclusividad con Bing, pues está en todo su derecho (aunque no me guste) y también tendrá que asumir los riesgos que esto supone, por un lado que la comunidad que está a favor del libre acceso de los contenidos le dé de lado y por otra que el hecho de elegir una vía de acceso minoritaria como es a día de hoy Bing relegue la atención de sus contenidos a una audiencia muy pequeña (ya lo he comentado en algún artículo que no sólo importa tener calidad en los contenidos para generar atención, ya que si dicha calidad no se conoce o no se accede es como si no existiera).

Si el movimiento de Rupert Murdoch, por mucho que gestione un imperio, no termina de preocuparme sí que sería inquietante que otros proveedores de contenidos tomasen una determinación parecida a la suya, conseguir acuerdos de exclusividad a cambio de compensaciones económicas, participación en los ingresos en publicidad, etc…, ya que si uno de los buscadores empieza a monopolizar contenidos se limitaría la libertad de los usuarios de poder acceder a la misma por el medio que consideren más conveniente y podría provocar una involución de lo que es hoy Internet, volviendo otra vez al Internet de las empresas y a los portales de contenidos y servicios (no como lo eran antes, sino integrados en los buscadores) en lugar de al Internet de los ciudadanos y probablemente la lucha de los buscadores se convertiría en intentar conseguir contenidos asociados a su causa, lo que tendría un coste económico que tendría consecuencias sobre lo que es el proceso de innovación. De hecho probablemente se producirían movimientos especulativos muy grandes, además de empezar a pagarse importantes cantidades de dinero por contenidos que no lo merecen, se crearía algo así como una burbuja en los contenidos, que como todas las burbujas se terminará rompiendo y traerá a la larga consecuencias nefastas (todos nos acordamos del crack de las .com, del crack inmobiliario, etc, etc…).

Ya comenté en el artículo de ayer que uno de los posibles movimientos de los buscadores es el acuerdo con exclusividad o no con terceros gestores de información que no son públicas por Internet para integrar sus resultados en las búsquedas, el movimiento de Rupert Murdoch no es más que lo mismo, pero teniendo en cuenta que buena parte de sus contenidos se encuentran en la red.

No nos deberíamos extrañar, si en un futuro si se abre la veda de los contenidos en exclusividad, que el resultado de las búsquedas de un determinado buscador devolviera las canciones de un determinado grupo (es decir, como Spotify) que se pudiera escuchar desde el mismo buscador o que permitiera ver los capítulos de tu serie favorita a través del visualizador de videos asociado al mismo.

Por tanto, en cualquier momento pueden empezar a producirse movimientos que desemboquen en una auténtica batalla por los contenidos. Ojalá que si se llega a esto, los acuerdos no sean en exclusividad como es el caso de Twitter ya que en caso contrario las reglas de juego actuales del acceso a los contenidos, muy favorables a los usuarios, se podrían convertir en otras donde el timón lo llevasen las empresas. Como es lógico, los ciudadanos tenemos mucho que decir en todo esto y llegado el momento tendremos que posicionarnos y optar o por el reverso tenebroso, que no es más que dejarnos llevar por la corriente e ir hacia los contenidos allí donde estén o bien defender el libre acceso a los mismos, aunque eso obligue a renunciar a acceder a algunos, afortunadamente Internet es tan grande y tan rica que siempre podremos tener alternativas de calidad a lo que los grandes proveedores de contenidos puedan ofrecer.

El pasado viernes, Enrique Dans publicó un artículo en su blog denominado Chris Ahearn, las noticias y el sentido comun en el que recoge un extracto de un artículo publicado por Chris Ahearn, presidente de Media de Thomson Reuters, en el que se desmarca de los últimos movimientos del sector de los medios de comunicación digitales, entre los que se encuentra la disparatada idea de cobrar por poner vínculos a sus páginas o incluso la posibilidad de comentarlas.

Todos estos movimientos van muy en la línea de lo que yo publiqué en su momento en el artículo denominado, ¿Qué pretenden algunos que sea la Web 3.0?, en el que señalo que muchas empresas y organizaciones no se sienten algunos con el enfoque actual de la Web, queriendo volver al modelo de Web de las empresas que ya pudimos ver y superar al inicio de la WWW (Web 1.0).

Cobrar por poner vínculos va en contra de lo que es la Web en sí. La Web son vínculos dentro de una página en sí, como con otras páginas. Es una posición completamente antinatura respecto de lo que es Internet (de base) y de la evolución que ha tenido la WWW que de manera natural ha evolucionado hacia un modelo más social, más global, dando lugar a lo que se ha denominado Web 2.0.

¿Realmente vincular noticias, comentarlas perjudica a la generación de contenidos de esas características? Desde mi punto de vista los enriquece, ya que permite ofrecer diferentes puntos de vista a las mismas (además de permitir siempre acudir a la fuente, a través de un enlace). Esos enlaces a la vez que proporcionan visitas al medio, permite incrementar su valoración por parte de los buscadores, por lo que indirectamente también proporcionan visitas al medio. Es decir, ese modelo de cobrar por vínculos, ya no solo es antinatura con lo que es la WWW y su enfoque actual, sino con la forma de localizar información que de facto se ha instaurado en la red (la información se busca a través de buscadores o llego a ella a través de un enlace que tengo en mi agregador favorito o a través de un enlace publicado por algunas de mis webs de referencia).

Ante una situación de crisis global, lo más fácil es echarle la culpa a todo que ponerse a investigar en la propia naturaleza del problema. Y por supuesto lo más fácil es pensar en pedirle dinero a los indexadores de contenidos (los buscadores) o a los que vinculan un contenido con un enlace. Si no quieren ni una cosa ni la otra, lo tienen sencillo, en primer lugar tienen a la mano hacer que los buscadores no indexen sus contenidos, haciendo uso del fichero robots.txt y en segundo lugar poniendo un aviso bien grande en sus sitios web recomendando o prohibiendo la vinculación de sus contenidos, pero claro, ni una cosa, ni otra interesa, ya que llevaría al sitio web a una situación de marginalidad por un lado y por otro a una situación de rechazo por parte de la mayoría de los internautas. Lo cómodo es quejarse e intentar recaudar fondos por cualquier medio, aprovechando las circunstancias de las cuales se quejan.

El juicio que ha sido originado por la demanda de varias casas discográficas sobre Pablo Soto por poner a disposición de quien quiera adquirirlo, software para el intercambio de ficheros a través de Internet, es un despropósito tremendo.

Es decir, demandan a una persona por desarrollar un software que es totalmente neutral y que sólo es el uso que se le da a ese software, el que puede llegar a ser constituyente de delito.

Bajo esta premisa estas mismas discográficas podrían demandar a las compañías eléctricas por dar la energía para que funcione el ordenador, a los fabricantes de ordenadores y dispositivos móviles, los proveedores de acceso a Internet, a los desarrolladores de software para la copia de CDs y DVDs, a los fabricantes de CDs y DVDs, a las empresas que dan servicios de almacenamiento de ficheros en Internet, incluso a Vint Cerf por ser uno de los creadores de Internet. Lo dicho, un despropósito.

Con situaciones como esta las discográficas no hacen más que seguir perdiendo credibilidad y respeto por parte de las personas que pueden hacer mantener su negocio caduco de la venta de trozos de plástico, que no somos otros que la ciudadanía. Ellos piensan tal vez, que metiendo miedo, que para mi es el fin último de este juicio (cuidado con lo que haces porque te puedo sentar en un banquillo) conseguirán sus objetivos. En mi opinión es una política equivocada, porque ir en contra de quien te da de comer, no creo que sea la mejor opción.

La ciudadanía, gracias entre otras cosas a Internet, no somos meros corderitos que nos creemos cuatro anuncios o cuatro campañas (algunas con dinero público) criminalizando hechos no delictivos, por lo que todo esto al final, se terminará volviendo en contra de quien lo ha creado.

El juez tendrá la última palabra, pero para mi Pablo Soto tenía, tiene y tendrá el juicio ganado (juicio, que por otra parte, nunca debería haberse llegado a producir).

Enrique Dans hace una analogía del caso de Pablo Soto con Johannes Gutenberg en su columna de Expansión. No tiene desperdicio.

Os recomiendo la lectura del post de Enrique Dans llamado La muerte del periódico, publicado ayer y en el que refleja los problemas que tiene el grupo PRISA.

Internet ha acostumbrado a cada uno a poder acceder a los medios que quiera, ya sean periódicos o revistas digitales, blogs, microblogs, redes sociales, podcasts, de España y de cualquier lugar del mundo, simplemente estando sentado frente a tu PC, portátil, netbook o teniendo en la mano la Blackberry o el iPhone. Nos ha acostumbrado a acceder a las noticias en directo, a poder opinar sobre ellas y que la opinión sea leída por muchso, en muchos casos contadas por sus protagonistas y no a noticias que sucedieron hace muchas horas y de las cuales ya se conoce hasta el desenlace (el cual no se conocía al cierre de la edición del periódico en papel).

Ya no cala la idea de la seriedad de los periódicos en papel y la falta de rigor de otros medios, como los digitales (el pasado viernes fui a ver la película La sombra del poder y en ella se hacen guiños nostálgicos a la prensa escrita y se da algún que otro recadito a los blogs, si bien, a mi me dió la impresión que esos guiños nostálgicos no eran otra cosa que asumir la caída de los medios en papel, por otros medios más inmediatos y directos. Por cierto, recomiendo la película, ya que es bastante entretenida). ¿Qué es el rigor?, ¿están demostrando los medios en papel mucho más rigor que los digitales?, ¿no nos encontramos, acaso, con que los medios en papel cada vez informan menos y opinan más?, ¿acaso esas opiniones valen más que las que se escriben en la red?.

Hace poco la empresa de un amigo quiso hacer una campaña publicitaria de un sitio web, cuando consultó los precios de los medios en papel, ni lo dudó, tomó la decisión de hacer una campaña en Internet, le ha salido más barata y está además muy contento con los resultados.

Los periódicos han aportado mucho y seguirán aportando mucho, pero no a través del soporte papel, sino a través de los distintos soportes que ofrece Internet.

Interesante viñeta metafórica la que he encontrado en el blog de Enrique Dans, en la que se expone una visión muy próxima a la realidad, tras el nombramiento de Ángeles González-Sinde como ministra de Cultura.

El Gobierno están en el poder porque los ciudadanos así lo hemos querido y de la misma forma que se les ha aupado al poder, se les puede quitar, solo hay que esperar con paciencia una nueva consulta popular. Afortunadamente así es la democracia.